FICHA

Título original: The Golden Girls
Título en España: Las chicas de oro
Temporadas: 7 temporadas (180 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 1985-1992
Temática: Comedia de situación.
Subgénero: Tercera Edad
Resumen: Cuatro amigas jubiladas, cada una con un carácter completamente diferente al resto viven juntas en Miami sin renunciar a disfrutar de la vida y manteniendo animadas conversaciones y polémicas entre ellas.
Protagonistas: Bea Arthur, Betty White, Rue McClanahan, Estelle Getty, Herb Edelman, Harold Gould, Sid Melton, Bill Dana, Lynnie Greene, Meg Wyllie, Jonathan Schmock, David Jackson Willis, Bear the Dog, Debra Engle, Scott Jacoby, Chick Vennera, Tony Carreiro, Ellen Albertini Dow, Stan Roth, Richard Mulligan, Sheree North, Paul Dooley, Philip Sterling, Nancy Walker, Monte Markham, Jack Gilford, George Grizzard.
Lo mejor: El papel de Betty White, “Rose Nylund”, y sus interminables historias de antepasados noruegos
Lo peor
: Algunos episodios parecían demasiado ñoños en aquella época.
Lo más curioso: De las cuatro protagonistas solamente sobrevive con la esperanza de llegar a los 100 años, Betty White.
¿Cómo verlo?: En España fue emitida por TVE. Puede comprarse en DVD, algunos episodios en castellano están colocados en youTube y la serie puede bajarse mediante programas P2P en versión original y algunos en castellano.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre LAS CHICAS DE ORO

“Blanche,”, “Ross”, “Dorothy” y “Sofía”, cuatro jubiladas, en torno a pasteles de queso y tartas de manzada, hablando en una pequeña habitación sobre lo que había sido su vida, sus divorcios, sus compañeros perdidos,  las arrugas adquiridas hacía ya mucho tiempo… no parecía nada del otro mundo e, incluso, si se nos apura, descrito así, parece el argumento de una serie banal de bajo presupuesto. Y sin embargo, Las chicas de oro esas de esas series que van ganando con el tiempo y que, quizás vimos en un momento en el que nuestra juventud todavía no perdida, nos hacía desconsiderar a los exponentes de la tercera edad.

A mediados de los años 80, aquellos que habían visto el nacimiento de la televisión a finales de los 40 (diez años después en España), estaban jubilados o al borde de la jubilación. Era lógico que algún avispado productor pensar en crear una serie adaptada a este público. Las encuestas decían que las mujeres soportan mejor la edad que los varones, así que, mejor elegir mujeres como protagonistas. Además, en aquella generación no abundaban los gays, por lo tanto, era lícito pensar que si incluso en el geriátrico hay tensión erótica, una serie protagonizada por jubiladas podía gustar también a los varones de la misma edad. El lugar elegido para instalar a las cuatro jubiladas era Miami: la meca para los jubilados de los EEUU, clima cálido, tangas exuberantes, donde todo es posible (y además, en aquellos momentos, aunque el castellano se abría paso impetuosamente, la ciudad era todavía mayoritariamente anglófona.

Las cuatro jubiladas tenían los rasgos muy marcados: “Blanche Deveraux” (Rue McClanahan) es la propietaria de la vivienda, el 6151 de Richmond Street, y, a pesar de sus años (la actriz Rue McClanahan tenía entonces, al iniciarse la serie 52 años) sigue siendo coqueta y, desde luego, la más ligona del grupo. En realidad, es una devoradora de hombres en ejercicio. Suele actuar como si tuviera treinta años menos y todavía no está jubilada. “Dorothy Zbornak (Beatrice Arthur, 63 años cuando se inició la serie), divorciada, de origen italiano, rostro adusto y vida sentimental atormentada a lo largo de su vida. Algo muy diferente a “Rose Nylund” (Betty Wite), campesina de Minessota, suele contar las “historias de la abuela”, especialmente de su juventud (qe pasó en Saint Olaf, un pueblo realmente existente) y de sus antepasados noruegos; parece ser la más sensible de todas; viuda y con hijos que de tanto en tanto la van a visitar. Entonces se ligó con un individuo adscrito al “programa de protección de testigos”. Finalente, “Sofía Petrillo” (Estelle Getty, 62 años al iniciarse la serie), de origen siciliano, madre de “Dorothy” y con muchísima más malicia y humor que su hija, aparece como la más mayor de las protagonistas.

Con estos personajes la serie tiene mucho diálogo. Realmente, sólo es diálogo. Apenas existe acción: todas las protagonistas y los secundarios ocasionales, revisan sus vidas, y todas ellas manifiestan ganas de vivir y asumir su edad desde distintos puntos de vista y con distintas actitudes. Tal es el tono y el interés que destila esta serie: está hecha para todo tipo de jubilados y especialmente para asumir las más diversas actitudes positivas ante el paso del tiempo.

Los temas tratados no eran propios de jubilados, sino los que estaban de moda en los años 80 en los EEUU y que habían sido tratados en otras muchas series (homosexualidad, adicciones, vioencia doméstica, estafas, discriminación, operaciones de estética, etc. Siempre una o dos de las protagonistas empezaban debatiendo sobre alguno de estos temas aprovechando algún comentario, recuerdo o ejemplo de algún vecino. Entraban luego en un “dilema moral”, en el que participaban las demás protagonistas, cada una con sus rasgos característicos (“Rose” recordando su juventud en Saint Olaf y a sus antepasados noruegos, “Blanche” con mirada retrospectiva hacia algún ligue que protagonizara, “Sofia” retrotrayéndose a su Italia originaria y “Dorothy” mostrando su posición más razonable y moderada, a veces políticamente correcta, otras moralmente incuestionable… Y así fluyó la serie a lo largo de siete temporada.

La serie fue extraordinariamente popular tanto en EEUU como en Europa e Iberoamérica. Era una comedia de situación. Las seis primeras temporadas figuró entre los primeros puestos de la audiencia y solamente cayó en el número 30 en la última. En el último episodio “Dorothy” se casa con “Lucas” (Leslie Nielsen) que, de paso, es el tío de “Blanche”. Fue visto por 27,2 millones de espectadores y la serie reverdeció como en sus mejores momentos.

La serie ha sido objeto de remakes y adaptaciones. Una de ellas en España protagonizada por Alicia Hermida, Carmen Maura, Lola Herrera y Concha Velasco. Que ostentaba el mismo título Las chicas de Oro (2010) pero que no consiguió afianzarse en pantalla y, a pesar de la calidad de las cuatro protagonistas, destacó por la mediocridad de sus guiones. También Juntas, pero no revueltas (1995-1996) con Mercedes Sampietro, Mónica Randall, Kiti Manver y Amparo Baró, puede ser considerada como otra adaptación y, como la anterior, resultó un fracaso. De hecho, era innecesario adaptar el original: la serie norteamericana funcionó a la perfección en nuestro país.