FICHA

Título original: The Dick Van Dyke Show
Título en España: El show de Dick Van Dyke
Temporadas: 5 temporadas (158 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 1961-1966
Temática: Comedia de situación.
Subgénero: Humor
Resumen: Una pareja feliz formada por un escritor de comedias, su esposa y su hijo, viven en las afueras de Nueva York junto a unos vecinos estrafalarios. Tanto en su trabajo como en su barrio se producen las más absurdas situaciones cómicas.
Protagonistas: Dick Van Dyke, Richard Deacon, Mary Tyler Moore, Morey Amsterdam, Rose Marie, Frank Adamo, Larry Mathews, Carl Reiner, Ann Morgan Guilbert, Jerry Paris.
Lo mejor: Van Dyke y la Moore constituían una pareja cómica que por poco se traga la carrera de ambos por separado
Lo peor
: Algunos de los gags y chistes eran demasiado americanos y fuera de los EEUU, en la pacata España de los 60 resultaban incomprensibles.
Lo más curioso: Hubo que esperar a 2004 para que la serie fuera remasterizada y convertida en DVD.
¿Cómo verlo?: En España fue emitida por TVE. Puede comprarse en DVD, algunos episodios en castellano están colocados en youTube y la serie puede bajarse mediante programas P2P en versión original y algunos en castellano.

Puntuación: 8

PROMO – 1

PROMO – 2

PROMO – 3

CABECERA – 1

CABECERA – 2

MÚSICA

VER ALGUNOS EPISODIOS COMPLETOS EN INGLÉS

WEB OFICIAL

Comprar DVD en Amazon

Lo mínimo que puede decirse sobre EL SHOW DE DICK VAN DYKE

Situémonos: son los años 60. JFK acaba de caer en Dallas y, al menos en aquel país, pugnan con fuerza dos tendencias: los que aspiran a mantener su leyenda de presidente carismático e innovador, justo y sabio, y aquellos otros que recuerdan que ha dejado atrás un país empantanado en problemas exteriores (la Guerra del Vietnam, el caso Cuba, que se iniciaron bajo su mandato) y problemas interiores (los disturbios raciales con o sin legislación antisegregación, el Black Power que empieza a manifestarse, la droga que sale de los guetos, los asesinatos políticos que proseguirán a lo largo de toda la época y el aumento de la delincuencia; sin olvidar que el anterior presidente, “Ike” Eisenhower, se había despedido del cargo alarmado al constatar el poder creciente de lo que llamó “complejo militar-industrial”. EEUU está en esos momentos partido en dos por obra y gracia de JFK. Algunos quieren dejar atrás la tensión que reina en las calles y en los espíritus y esa sensación de que EEUU no funciona bien, que algo ha ocurrido en Dallas que resulta inconfesable y que el presidente elegido por un débil margen (y gracias a la compra de votos realizada por “papá Kennedy” en Miami, dicho sea de paso). Muchos americanos querían huir de la sensación de crisis y agobio que les ofrecía la realidad político-social y se refugiaron en el nuevo medio de comunicación de masas, cuando ya el parque de televisores en los EEUU era tan amplio como el de utilitarios.

La serie El show de Dick Van Dyke llegó en el momento justo en el que EEUU se fracturaba en dos. Al principio de la segunda temporada ya se había convertido en un fenómeno de masas. Van Dyke era, hasta entonces, un cómico prácticamente desconocido y, de hecho, esta serie fue lo que le sacó de su anonimato y le supuso la irrupción en la pantalla grande en donde sus películas Mary Poppins (1964), El arte de amar (1965) y Chitty Chitty Bang Bang (1967) le darían fama mundial. Antes solamente había tenido algunas apariciones en series de corta duración que pasaron discretamente por la televisión norteamericana (The monning Show, [1955-1956], Molter’s Day [1958-1959]), o simplemente fracasaron (CBS Cartoon Theater [1956], The Chevy Showroom Starring Any Williams [1958] o Laugh Line [1959]). Pero estas experiencias (y el trabajo de Van Dyke como monologuista y cómico) fueron suficientes como para que la CBS le propusiera el realizar un show protagonizado por él y que, sobre todo, fuera desternillante y despreocupado, capaz de arrancar al americano medio de sus preocupaciones y peores pesadillas. Así nació El show de Dick Van Dyke, la segunda comedia de situación que llegó a España después de Te quiero Lucy.

Como toda sit-com, los escenarios eran pocos: apenas la oficina y el domicilio de “Rob  Petrie” (Van Dyke). Trabajaba como guionista de espectáculos y escribía los guiones de una serie de humor (“El show de Alan Brady”) que reflejaba algunas de las experiencias del equipo de guionistas que trabajaban con él. La oficina era uno de los frentes de la sit-com y en ella interactuaban, además de Van Dyke, Morey Amsterdam (“Buddy”, un guasón insufrible), Rose Marie (“Sally Rogers”) y Richar Deacon (“Mel”) cuya incipiente calva le hacía objeto de todas las burlas de “Buddy”.

Luego estaba el otro frente, el casero, en el que evolucionaba, obviamente Van Dyke, acompñado por Mary Tyler Moore (“Laura”) que actuaba como su amantísima esposa, un infantil Larry Mathews (“Richie”), el hijo de la pareja, que frecuentemente eran visitados (o tenían problemas de algún tipo) por sus vecinos, el matrimonio formado por el dentista judío Jerry Paris (“Jerry Helper”) y su esposa Ann Morgan Guibert (Millie).

Muchos de los chistes y gags cómicos habían sido vividos en director por el creador, guionista y director de la serie, Carl Reiner, hombre polifacético que debería ir camino del centenario y cuyo rostro conocemos de innumerables películas, incluso muy recientes (Ocean’s Twelve [2004] y Ocean’s Thirteen [2007]) o apariciones televisivas en series como House. Su dilatado historial profesional ocupa toda la segunda mitad del siglo XX, como guionista, actor, director y productor. En su momento declaró que la mayoría de gags y de chistes los había vivido personalmente en el curso de sus primeros años en el mundo del cine.  Sea como fuere, el éxito y la comicidad de la serie en sus dos frentes –la oficina de “Petrie” y su hogar- resultaron altamente hilarantes y sirvieron para consagrar a Van Dyke y a la Moore como actores cómicos de primera fila en los años 60.

La serie sirvió para que EEUU no perdiera el rictus de la sonrisa y la buena disposición hacia la carcajada, especialmente a partir de la segunda temporada, estrenada tras el vacío dejado por el presidente Kennedy y la sensación de que sus políticas habían generado muchos más problemas de los que consiguieron resolver.

En España la serie se emitió a mediados de la década, obviamente en TVE. Acertó en llegar cuando lo hicieron las grandes películas de Van Dyke con lo que ambos frentes se reforzaron uno a otro. La granizada de Premios Emmy que llovieron sobre la serie desde su primera temporada, garantizan que se trató de una serie excepcional que gozó con el reconocimiento del público y de la crítica. Si bien algunos de los giros y bromas de las que hace gala la serie, ya han quedado muy atrás en el lenguaje televisivo, todavía no ha perdido el pozo de comicidad. Para nosotros sigue siendo una de las comedias de situación mejores que se haya filmado jamás.