FICHA

Título original: Wonder Woman
Título en España: La mujer maravilla
Temporadas: 3 (60 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 1975-1979
Temática: Superhéroes.
Subgénero: Acción.
Resumen: Una heroína, inicialmente enviada por la reina de las amazonas para combatir al Tercer Reich es contratada por la “Agencia Especial de Defensa” y va alternando sus dos personalidades: la de sofisticada mujer de mundo y la de misteriosa heroína que acude allí a donde se trata de imponer la “libertad y la democracia”.
Protagonistas: ynda Carter, Lyle Waggoner, Tom Kratochvil, Beatrice Colen, Richard Eastham, Norman Burton, Tim O’Connor, Fred Lerner, Carolyn Jones, Debra Winger
Lo mejor: Erotismo para adolescentes.
Lo peor
: Argumentos más simples que el mecanismo de un botijo
Lo más curioso: Después de muchos intentos, finalmente, se ha logrado revitalizar al personaje en la película del mismo título estrenada en 2017 y protagonizaa por Gal Gadot.
¿Cómo verlo?: Puede comprarse en DVD, bajarse mediante programas P2P o verse algunos episodios en youTube.

Puntuación: 4

PROMO

CABECERA

MÚSICA

VER SERIE

WEB OFICIAL

Comprar DVD en Amazon

Lo mínimo que puede decirse sobre LA MUJER MARAVILLA

Resulta muy difícil realizar la crítica de una serie como esta sin caer en alguna apreciación de tipo machista, pero es que la serie fue diseñada a partir de un cómic creado durante la Segunda Guerra Mundial precisamente para estimular los comportamientos machistas y no perdió en absoluto este aroma cuando se convirtió en serie televisiva a mediados de los 70. De hecho, la serie, además de esta componente, tenía la otra,  no menos inefable, de patriotera (las bragas de la Mujer Maravillas, sin ir más lejos, tenían las estrellas de los Estados de la Unión y la capa que la cubría, desde sus hombros desnudos a sus botas de dómina inmisericorde, era la propia bandera de los EEUU). El hecho de que hubiera una super-heroína que se merendara a los hombres, preferentemente nazis y aliados de los nazis, con solamente dar unas pocas vueltas sobre sí misma, no implicaba ningún feminismo incipiente en la sociedad americana de los 40 cuando se creó el personaje, sino simplemente que los combatientes del frente y los que se habían quedado en la retaguardia precisaban la imagen de una “mater nutricia” que los protegiera y que a la vez fuera también una “Venus Eroticae” sicalíptica y voluptuosa, que calmara sus ardores. Porque la Mujer Maravilla se diseño con el doble aspecto de madre y amante por mucho que la superficialidad de sus creadores la remitiera al reino de las Amazonas (mujeres guerreras). Este doble aspecto, erótico y maternal, era lo que nos mostraba la serie protagonizada por Lynda Carter.

La Carter acaba ahora mismo de cumplir 65 espléndidos años. A decir verdad, luce más atractiva hoy que cuando estaba embutida en el uniforme casposo de la Mujer Maravilla. En algunas de las primeras fotos de promoción de la serie, podían percibirse en ella una cintura y unos muslos excesivamente anchos e incluso celulíticos, mientras que el corsé parecía que fuera a desbordarse por una delantera permanentemente comprimida. La imagen que presentaba en los primeros episodios de la serie era casi lamentable: hombros anchos, cintura estrecha, vientre y nalgas hinchadas, muslos más carnosos que fibrados… Luego, el fitnes hizo lo demás y los encuadres siempre la favorecieron, sin excluir, por supuesto, a dobles en algunas escenas; en cuanto a los retoques fotográficos parecen haber sido hechos por un becario de Interviu.

A todo esto, la Carter, es hija de irlandés y mexicana, a pesar de haber seguido apareciendo en series (la última vez, que recordemos, fue en uno de los episodios de Smallville en 2007), el eje principal de su carrera desde que terminó La Mujer Maravillas, fue la música en donde destacó. Después de ser Mis Mundo USA en 1972 apareció en Starsky y Hutch y en películas de serie B, hasta que con 25 años, rostro redondeado y casi adolescente y sus 1,75 de altura, se hizo con el papel de La Mujer Maravillas.

Como todos los superhéroes, también tiene una personalidad disociada: sofisticada y glamurosa mujer por un lado que con dos o tres vueltas de peonza sobre sí misma, se convierte en Mujer Maravilla. Es de las que salva al mundo en todos los episodios. Los nazis siempre aparecen como enemigos seculares (es el rol para el que fue creado el personaje), pero no resulta difícil percibir alusiones a los comunistas o presuntos tales que aparecen como adversarios: no olvidemos que la serie se concibió y estrenó en la penúltima fase de la Guerra Fría. De todas formas, el argumento es lo de menos: lo que los seguidores de la serie esperan es que la protagonista aparezca con su rutilante y erótico uniforme: eso es todo.

Como Superman con su kryptonita, también la Mujer Maravilla tiene su punto débil: si le quitan su cinturón pierde toda la fuerza. Con demasiada frecuencia suele caer en manos de los malvados, pero siempre sale indemne y el pendón norteamericano nunca se arría. Y esto es lo más sorprendente: que los nazis, a partir de mediados de los años 70 volvieron a reaparecer obsesivamente como “malos”, por mucho que hiciera 25 años que hubiera terminado la guerra (y en eso sigue Hollywood). En 1975 vencer a los nazis era, como volver a matar a un cadaver.

La serie se emitió en España al final de la transición y todavía sigue siendo objeto de reemisiones especialmente en Iberoamérica. Verla hoy supone sentir vergüenza ajena. Los efectos especiales son lamentables, las transformaciones en plan peonza  generan una irreprimible tristeza y, para colmo, el último de los superpoderes adquiridos por la Mujer Maravillas es sencillamente descorazonador: imitar voces en plan ventrílocua… Obviamente, algunos de estos aspectos debieron ser corregidos en la segunda y tercera temporada, pero el mal ya estaba hecho y resultaba imposible separar al personaje de las memeces en cadena que vimos en la primera temporada.

Y es que, a veces los iconos de la cultura pop de los 70 resultaban simplemente infumables, incluso en su época. Hoy no satisfacen ni a los más conspicuos freakys. Volver a verla en 2017 puede suponer una experiencia religiosa, si consideramos el infierno como una de las expresiones negativas de la religiosidad, claro está.