FICHA

Título original: Japanese Style Originator
Título en España: Japanese Style Originator
Temporadas: 54 episodios
Duración episodio: 44 minutos.
Año: 2008
Temática: Tradiciones.
Subgénero: Japón.
Resumen: Documental sobre tradiciones y peculiaridades propias de la cultura japonesa con el formato de concurso, entrevistas a los artesanos, y reportajes sobre comidas, lugares, objetos, técnicas y costumbres ancestrales .
Protagonistas: .
Lo mejor: Aspectos sorprendentes y desconocidos del Japón que incluso son ignorados por los propios japoneses.
Lo peor
: El peinado del presentador del concurso.
Lo más curioso: En cada uno de los episodios se encuentran no menos de media docena de informaciones que pueden resultar curiosas y sorprendentes.
¿Cómo verlo?: Emitida por Netflix.

Puntuación: 8

PROMO 1 (en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre JAPANESE STYLE ORIGINATOR

El problema de Netflix en España consiste en que ha engordado su catálogo con una plétora de series producidas en extremo-oriente que están realizadas con otro criterio y son de muy difícil acceso para occidentales. Estamos seguros de que las audiencias de Netflix indicarán que, precisamente, esos productos, son los que tienen una demanda más baja por parte del público español. Y no siempre esta actitud está justificada porque con mucha frecuencia encontramos series que vale la pena ver. En los últimos meses, por ejemplo, hemos visto documentales de calidad difícilmente igualable (El nacimiento del sake), series sobre un pequeño restaurante tradicional (Midnight Diner) o sobre un jubilado que revive su pasado a través de los sabores (El goumet samurái), que sería lamentable perderse. Se trata de miniseries de pocos capítulos en donde siempre aprendemos algo especialmente sobre comida japonesa. La serie Japan Style Originator nos ofrece, en la misma línea, un catálogo de tradiciones japonesas que no se reducen solamente a la alimentación y lo hace con un formato original: un concurso en el que se demuestra que, ni siquiera los propios japoneses suelen ser conocedores profundos de sus propias tradiciones.

Para ver y apreciar esta serie se requiere una de estas dos condiciones: ser un admirador de la cultura japonesa y/o tener una curiosidad cultural permanentemente insatisfecha. Si el espectador tiene alguno de estos dos rasgos sabrá apreciar esta serie. De lo contrario, mejor que ni se acerque: le resultará profundamente estrafalaria. Ver a un artesano haciendo un pay-pay japonés, por ejemplo, resulta un espectáculo ciertamente banal, pero en el cuidado y en la concentración extrema para hacer tanta banalidad, reside precisamente su grandeza. Además, no hay que perder de vista que en el Japón se encuentran vivas tradiciones que desde hace siglo se han perdido en Europa. A poco que se vea a los distintos artesanos elaborando sus productos se percibe el denominador común en todos ellos: son personalidades serenas, apacibles, con una calma interior y una estabilidad mental que de estar extendida a todo el mundo hundiría la industria del prozac.

Lo que vamos a ver en esta serie es el trabajo de unos artesanos y de unos cocineros que están en la modernidad, que se desarrolla en nuestros días, pero que ya no pertenece a la modernidad: es de otro tiempo, de un tiempo que al verlo en acción ante las cámaras, nos preguntamos si, efectivamente, fue mejor. La serenidad más reposada, la sonrisa más dulce del mundo, la precisión milimétrica en los movimientos, incluso el orgullo que demuestran todos los artesanos ante la “obra bien hecha”, es algo que describe a un mundo que ya ha desaparecido y que nunca más volverá a ser. La serie Japanese Style Originator es, por tanto, un ejercicio de nostalgia, un lamento por lo perdido, un homenaje a sus últimos representantes vivos.

La serie tiene como aliciente el ser extremadamente variada en cuento a los temas tratados. Aparte de las artes y los oficios del Japón tradicional, además de lecciones magistrales sobre cocina japonesa, aprenderemos mucho sobre la religiosidad tradicional de aquellas latitudes. Y lo haremos de una forma extremadamente dinámica. Una serie de personajes, algunos de ellos populares en el Japón, responden a las preguntas que les formula un atrabiliario locutor con flequillo y americana de los 80. No siempre responden correctamente. Incluso en el Japón la ignorancia sobre sus tradicionales parece extenderse como una mancha de aceite.

Esta serie puede ser considerada como un catálogo del Japón tradicional, una especie de reclamo para que el viajero que desembarque en aquellas remotas islas, vea algo más que la superficie turística que le llamará la atención. Lo que nos está mostrando esta serie es el Japón que merece verse y degustarse. Es casi, un publirreportaje para estimular un turismo de calidad hacia el Sol Naciente.

Ya sabe de qué va: ahora le toca a usted decidir si entra en sus gustos o lo está fuera de sus preferencias. Que lo disfrute, sea cual sea su decisión. Pero, vaya con cuidado, puede ver los casi 60 episodios de un tirón…