FICHA

Título original: Star Trek: The Next Generation
Título en España: Star Trek: La nueva generación
Temporadas: 7 (178 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 1987-1994
Temática: Ciencia Ficción.
Subgénero: Aventuras.
Resumen: La nave USS Entrerprise sigue viajando por el espacio interestelar, en el siglo XXIV, un siglo después de la serie originaria, dirigida ahora por el “capitán Picard” y con nuevos tripulantes.
Protagonistas: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, LeVar Burton, Marina Sirts, Brent Spiner, Michael Dorn, Gates McFadden, Majel Barrett, Wil Wheaton, Colm Meaney, Denise Crosby, Cameron, Whoopi Goldberg, Diana Muldaur, Patti Yasutake, Michelle Forbes, April Grace, Rosalind Chao, Dwight Schultz, Suzie Plakson, Lanei Chapman.
Lo mejor: cierta coherencia interna en relación a cronologías y situaciones
Lo peor
: El equilibrio inestable entre ciencia ficción y problemas personales de los tripulantes.
Lo más curioso: Fue la serie derivada de Star Trek que se prolongó por más temporadas y episodios…
¿Cómo verlo?: puede “bajarse”  mediante programas P2P en versión original. Algunos episodios están presentes en youTube. Está al a venta en DVD.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre STAR TREK: LA NUEVA GENERACIÓN

Para los fanáticos de Star Trek, la “serie original” tenía el encanto de la novedad y de la pobreza de medios (lo cutre realizado honestamente), sin embargo, cuando llegó veinte años después La nueva generación, muchas cosas habían cambiado: los temas que en 1966 parecían “novedades” (la integración de la mujer y la integración racial), oficialmente ya se habían conseguido, e, incluso, en cierto sentido, los avances de la ciencia habían ido por delante de algunas previsiones que hiciera la serie original. ¿Qué podría aportar el rescatar esta serie del baúl de los recuerdos? Mucho.

En primer lugar, la serie no había sido olvidada. Durante el tiempo que media entre 1969, cuando se extingue la serie original, y 1987 cuando se estrena La nueva generación, la serie y los personajes habían alcanzado fama mundial. Los temas que en los años 60 parecían audaces, se encontraban ya completamente integrados en la civilización americana: nadie se sorprendía por una tripulación multirracial y, a fin de cuentas, si se había llegado a la Luna ¿por qué no se iba a poder llegar a galaxias remotas? Los personajes habían sido mitificados en revistas de cómics, reposiciones de la serie y estudios especializados. Las convenciones de seguidores, trekkies, se habían hecho algo habitual.

Para colmo, cuando se estrenó La guerra de las galaxias (1977) todo el género de ciencia ficción experimentó un brusco revival nunca visto hasta entonces. Los fanáticos de ambas series y sus interminables polémica y rivalidades contribuyeron a realzar un producto que, en su momento, no había sido particularmente popular. En realidad, cuando se estrenó la primera entrega de Star Wars, los productores de Star Trek estaban estudiando resucitar la serie: la ciencia ficción literaria vivía su mejor momento, así que, probablemente, había llegado el momento de resucitar la serie. Pero el extraordinario éxito de Star Wars forzó a convertir el proyecto de proseguir la serie en el primer largometraje: Star Trek: The motion Picture (1979). A partir de los largometrajes basados en las aventuras de la tripulación del Enterprise y sus avatares se harían habituales con una media de 3-4 años de distancia, hasta nuestros días (Star Trek: Beyond, la última por el momento, se estrenó en los cines en 2016).

Había sitio para todos. Y las polémicas entre fanáticos de La guerra de las galaxias y de Star Trek contribuyeron a aumentar la atención de la opinión pública sobre ambos productos. En 1987 Gene Roddenberry, creyó que había llegado el momento de resucitar la serie en formato televisivo. Obviamente, el capitán Kirk ya no estaba en condiciones físicas de lucir un jersey ajustado a la vista de sus morbideces y el “doctor Spock” había terminado aborreciendo a la serie y a su personaje. Así que se imponía un casting para cubrir el puente de mando de la nave: si “Kirk” era el típico aventurero espacial, el nuevo capitán, “Jean Luc Picard” (Patrick Steward) sería un intelectual humanista; aparece como de origen francés, dotado para la diplomacia y casi como un filósofo subido a una nave espacial. Su brazo derecho, “el comandante Riker” (Jhonatan Frakes), primer oficial de la nave, es el ligón del grupo. El “teniente La Forge” (LeVar Burton) es el “negro en el puente de mando”, pero su característica es que es ciego de nacimiento y aparece provisto de un aparato a modo de antifaz que le permite ver con claridad superior al resto, para colmo está poco dotado para las relaciones sociales especialmente con el sexo opuesto. El gran hallazgo de esta serie fue el personaje de “Worf” (Michael Dorn), un klingon, que ejerce de oficial táctico y jefe de seguridad y, por supuesto “el Señor Data” (Brent Spiner), un androide inexpresivo y sin sentimientos. Un par de enigmáticas mujeres figuraban también en el puente de mando. De todos ellos, solamente Steward y en menor medida Spiner en televisión, han logrado prolongar su permanencia de manera notable en las pantallas.

Sobre todos estos elementos, la serie prosperó inmediatamente y aplió el círculo de trekkis: el “capitán Picard” aportaba las disquisiciones filosóficas, “Worf” el idioma klingon y el hecho de representar una civilización que los creadores de la serie definían hasta en sus más mínimos detalles, incluso la presencia del “Señor Data” constituía un aliciente. Los episodios eran sensiblemente diferentes a los de la serie original: ciertamente, la nave Enterprise seguía dando vueltas por el espacio y frecuentando civilizaciones tan avanzadas como terribles, pero recurriendo habitualmente a las habilidades diplomáticas del “capitán Picard” antes que a sus medios de destrucción para afrontar a sus adversarios (eran los tiempos de la “perestroika” y cuando se presentía el final de la Guerra Fría). Así como en la serie original, los episodios eran autoconcluidos, en La Nueva Generación el desarrollo de cada episodio determina el de los posteriores logrando así enganchar más a la audiencia.

La serie era hija de su tiempo. No era necesario ser un politólogo consumado para saber a qué respondía o qué la inspiraba: los klingons eran “antiguos enemigos” con los que, a partir de ahora, existía una alianza. Se trataba de otra civilización y a veces podían aparecer rencillas y fisuras, pero la armonía era buena, a diferencia de la raza de los “romulanos” con los que la distancia y la “guerra fría” es mayor. Resulta inevitable insertar esta serie en el contexto histórico en el que apareció, muy diferente también de la Serie Original. La Guerra Fría estaba terminando: los EEUU se presentaban como el garante de la paz mundial y parecían tender la mano a sus antiguos enemigos. Seguían existiendo adversarios (“romulanos”, “borgs”, “ferengi”…) pero se les trataba de conjurar con las habilidades diplomáticas de Picard…

La serie es considerada por algunos como la mejor de toda la saga y, sin duda, fue la más larga. También resultó premiada durante todos los años que prolongó su permanencia en pantalla. Literalmente cubierta de Emmys entre 1988 y 1994. La serie es todavía hoy objeto de reemisiones y puede verse con facilidad a través de recursos de internet o comprada en DVD.