FICHA

Título original: Star Trek: Enterprise
Título en España: Star Trek: Enterprise
Temporadas: 4 (98 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2001-2005
Temática: Ciencia Ficción.
Subgénero: Aventuras.
Resumen: Cien años antes de que apareciera el “capitán Kirk” y la nave USS Enterprise que comendaba, otra nave del mismo nombre inicia la exploración espacial dirigida por el “capitán Archer”.
Protagonistas: Scott Bakula, Jolene Blalock, John Billingsley, Dominic Keating, Linda Park, Mark Correy, Anthony Montgomery, Connor Trinneer, Vaughn Armstrong, Jeffrey Combs, Gary Graham, Glen Hambly, Evan English, Randy Oglesby, Melinda Clarke, Golden Brooks, Noa Tishby, Abby Brammell, Rick Worthy, Stephanie Niznik, Jane Bordeaux.
Lo mejor: Scott Bakula realizó un interesante trabajo como “capitán Archer”.
Lo peor
: el desenlace, considerado en el mundo trekkie como el peor episodio de toda la saga.
Lo más curioso: El tema de apertura de los productos de la saga Star Trek nunca había tenido letra, sin embargo aquí sí lo tiene: es la canción Where y Heart Will Take Me.
¿Cómo verlo?: puede “bajarse”  mediante programas P2P en versión original. Algunos episodios están presentes en youTube. Está al a venta en DVD.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre STAR TREK: ENTERPRISE

De momento, parece que Star Trek: Enterprise será el broche final con el que concluirá la saga iniciada en 1966. El producto final, no era una secuela de la saga, sino la precuela de la misma: transcurre un siglo antes de que el “capitán Kirk” y su fiel “Spock” asuman los mandos de la nave Enterprise. Es el año 2151 y desde la tierra se lanza la nave NX-01, un prototipo experimental, llamado también Enterprise que servirá para viajar al espacio exterior y gracias a cuyas exploraciones podrá constituirse la Federación Unidad de Planetas que aparecerá en todos los productos de la saga. En sus mejores momentos, la Federación agrupará a 150 planetas habitados con razas, más o menos inteligentes y a 1000 colonias que abarcan un total de 8.000 años luz en la Vía Láctea. Está inspirada en las Naciones Unidas. Para entrar en ella hace alta enunciar a la manipulación genética con fines bélicos, no tratar con crueldad a la población, tener una carta de derechos cívicos y disponer cada planeta de un gobierno único. Incluso la carta de la Federación incluye –como la constitución de los EEUU, mire usted por dónde- enmiendas. A lo largo de su historia, la Federación sostendrá guerras con potencias galácticas enemigas (romualinos, cardassianos, contra los ferengi, los borgs…). Los principales miembros de la federación son, obviamente, los humanos, seguidos por los vulcanianos. En cuanto al Imperio Klingon es aliado pero no miembro de la misma.

Los trekkies han establecido las características de la federación y de cada planeta miembro, así como una tabla cronológica sobre sus guerras y sus hitos. Pero todo esto, lo único que demuestra es el “gigantismo” desproporcionado al que había llegado la saga de Star Trek a principios del milenio y que esta última entrega, una precuela, pretendía simplificar. De hecho, la serie Star Trek: Enterprise trató de huir de las complicaciones en las que había caído la saga en los anteriores productos de la franquicia y que hacían prácticamente imposible que se incorporaran nuevos espectadores que no eran capaces de distinguir un vulcaniano de un klingon… El genial realismo de Rick Berman, creador de la serie, consistió en reconocer que si seguía por donde habían discurrido hasta ese momento los cuatro productos anteriores de la franquicia, incluso los mismos guionistas se perderían en las enrevesadas genealogías de los planetas y las razas alienígenas. Así pues, había que simplificarlo todo: dado que no se podía borrar las genealogías existentes, el único camino que quedaba era realizar una precuela: remontarse a antes de la aparición del “capitán Kirk” y del “doctor Spock” y partir de un estadio próximo al cero absoluto en el que los espectadores fieles encontraran el punto de partida y las referencias originarias que a ellos les resultaban tan queridas, pero que pudiera ser seguida por las nuevas generaciones que no habían visto ni mamado nada de la saga. La idea era genial: simplificar y partir de cero.

El protagonista de la serie era el “capitán Archer” (Scott Bakula), mucho más aventurero que científico, curioso y permanentemente sorprendido por los mundos nuevos a los que accede. Su brazo derecho es una mujer vulcaniana, “la comandante T-Pol” (Jolene Blalock) que luce bien a pesar de sus 66 años vulcanianos (aproximadamente 28 terrestres). Luego está “el comandante Trip Tucker III”, representante de la “América profunda”, uno de esos tipos que se puede encontrar cuidando ganado en cualquier granja de los EEUU. El “guerrero” de la serie es el “oficial Malcolm Reed” (Dominic Keating) una especie de samurái perdido en el espacio. Una japonesa ejerce de oficial de comunicaciones, la “alterez Sato” (Linda Park) y un afroamericano es el timonel (con sus apenas 20 años, “Travis” –Anthony Montgomery- cnoce mejor el espacio que el propio capitán). Finalmente, el rarito de la serie es el “doctor Phlox” (John Billingsley), de raza denobulana, un planeta superpoblado en el que se permite la poligamia y la poliandria y, otorgan a su representante un particular sentido del humor que absolutamente nadie entiende. De todos estos actores, solamente Bakula ha conseguido prolongar su permanencia en las pantallas hasta nuestros días (protagoniza NCIS: New Orleans, 2014-2015).

Falló la guionización. Acaso porque la saga estaba ya agotada y el resquicio de la secuela que se abría era demasiado pequeño para satisfacer a una audiencia muy exigente.

El resultado fue mucho más pobre de lo que cabía esperar. La serie Star Trek: Enterprise resultó frustada por completo. No reclutó nuevos “trekies” y decepcionó a los fieles. Al llegar a la quinta temporada, tanto los promotores de la serie como el canal distribuidos, la CBS, habían podido constatar el fracaso de la intentona y clausuraron a prisa y corriendo la serie. El último episodio es considerado por algunos como el peor de toda la saga y, en cualquier caso, el más decepcionante.

En la gran pantalla había fracasado Star Trek : Nemesis (2002). Pareció que entre este fracaso en taquilla y la clausura de la serie Star Trek: Enterprise, la saga terminaba aquí. Sin embargo, otros tres largometrajes (en 2009, 2013 y 2016) garantizaron nuevo alimento para los trekkies y dos series distribuidas a través de Internet resucitaron de sus cenizas esta saga interminable.