FICHA

Título original: Tengo un libro en las manos
Título en España: Tengo un libro en las manos
Temporadas: imposible evaluar.
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 1959-1966
Temática: Divulgación.
Subgénero: Cultural.
Resumen: El catedrático Luis de Sosa presentaba un libro o de un entorno cultural, habitualmente clásico, al que seguía la dramatización mediante el cuadro escénico de TVE
Protagonistas: Jaime Blanch, José María EScuer, Manuel Torremocha,Paco Valladares, Enriqueta Carballeira, JesúsPuente, Fernando Santos, Ignacio de Pau, Paco Morán, Pedro Sempson, Luis Valera, Valeriano Andrés, Tomás Blanco, Carlos Larrañaga, Rosita Yarza, Estanis González, Tina Sainz, Lola Geos, Irán Eory, José Bódalo, Asunción Millamil, Alfonso Gallardo, Emilio Gutierrez Caba, Joquín Pamplona, Arturo López, Lola Cardona, Concha Cuetos, Mercedes Barranco, María José Goyanes, Carlos Lemos, María José Alfonso, Gillermo Marín, Marí Carmen Prendes, Víctor Valverde.
Lo mejor: Un interés, casi heroico, porque la cultura estuviera presente en TVE.
Lo peor
: Tenía especial énfasis en la cultura del siglo de Oro.
Lo curioso: Fue el primer programa cultural e TVE.
¿Cómo verlo?: Inencontrable.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre TENGO UN LIBRO EN LAS MANOS

Estamos en pleno franquismo y en los primeros años de TVE que apenas lleva tres emitiendo regularmente. Es 1959, el año en el que la nueva ley de inversiones extranjeras, autorizó la entrada de capitales extranjeros en España y nos situó en la catapulta del desarrolló español que acompaño a nuestro país en la década de los 60. Los directivos de TVE eran conscientes de que hacía falta un programa de carácter cultural. El régimen echó mano de lo que disponía en cartera: fundamentalmente la redacción de La Estafeta Literaria y los directivos de la Editora Nacional. A estos se sumó Luis de Sosa, un catedrático de Teoría Política de la Universidad Complutense de Madrid, que había leído una ponencia sobre La televisión como expresión artística y cultural en la Semana de Altos Estudios de 1958 celebrada en Salou. A Sosa se le encomendó dirigir un programa cultural orientado a las masas (a pesar de que en aquel momento el parque de televisores no superaba los 200.000 en toda España).

Sosa lo diseñó dividido en dos partes: en la primera disertaba sobre un libro en concreto o sobre un autor, nacional o extranjero, en la segunda se dramatizaba un episodio en la vida de ese autor o se resumía alguno de sus trabajos. No era el único programa cultura de la época, pero sí el que registró mayor interés: “Fomento se las artes” era el programa rival con una concepción mucho más rígida. Sosa, poco después, iniciaría la emisión de otro programa cultural que resistió durante los años 60 relegado, eso sí, a horarios de menor audiencia y luego a la reciente UHF que terminaría llamándose “la segunda cadena”, hoy TV2: “Universidad TVE”, conferencias diarias dadas por prestigiosos catedráticos, sobre sus especialidades. Por este programa pasarían, entre otros, Fray Justo Pérez de Urbel, abad del Valle de los Caídos, Alejandro Muñoz Alonso (también comentarista político en los telediarios), Manuel Criado del Val, José Camón Aznar, Fuentes Quintana o Manuel Fraga Iribarne. Todos estos programas se realizaban en directo (lo que ha hecho que se perdiera la totalidad de sus rastros. Se cuenta que en muchas ocasiones, por un atasco de tráfico, la personalidad que debía pronunciar la conferencia de “Universiad TVE” no llegaba la hora y el propio Sosa debía de tomar la palabra, improvisando –y saliendo airoso- alguna conferencia. Así era la televisión de aquellos años.

La serie Tengo un libro en las manos se prolongó hasta mediados de los 60. Luego Sosa seguiría escribiendo guiones para TVE (la serie Diego de Acevedo) sobre un guerrillero de la guerra de la independencia, mientras que su programa Tengo un libro en las manos fue sucedido por el del catedrático de Filosofía y Letras José Antigas, Los libros.

Tengo un libro en las manos respondía a los criterios de la TVE de la época: buen guión, actores excelentes (casi diríamos, insuperables), austeridad en cuanto a la presentación y un resultado final más que aceptable. Obviamente no había lugar para ideas, ni para personajes que no resultaran gratos a algún sector el régimen, y desde luego las ideas de izquierda y, especialmente, de la izquierda marxista, si aparecían eran para ser criticadas. Pero, cada régimen excluye de los contenidos de la televisión de la época todo aquello que no entra en su paradigma cultural: hoy, por ejemplo, sería imposible ver en cualquier canal, obras de Ibsen o de Daudet. Así pues, no hay que sorprenderse mucho por ello.

Pero sí hay un elemento que resulta sorprendente, el interés que aquella primitiva televisión, todavía en pañales y en la infancia, daba a la cultura. Incluso en la rústica simplicidad de aquella Universidad TV que apenas consistía en que un catedrático de prestigio se ponía ante la cámara (lo que en la época se llamaba un “busto parlante”) y daba una conferencia de media hora, de alguna universitaria, era un lujo que ya no puede permitirse ningún canal y que a muchos nos enseñó rudimentos de especialidades que no eran la nuestra.

Personalmente, debo decir que la vida de Quevedo, o el primer concepto que tuve sobre el Grial o sobre la figura de Don Juan, la primera vez que oí algo sobre el monasterio de Santas Creus o sobre las inclinaciones humanas (el miedo, el heroísmo, la muerte)  lo oí en Tengo un libro en las manos. ¿Saben que es lo preocupante? Que me temo que el nivel cultural del país era, en aquella época, entre 1959 y 1966, mucho más alto de lo que es ahora, qué incluso los directivos de TVE eran mucho más exigentes de lo que son ahora y que, en aquellos tiempos se hacía una programación que excluía, por principio, la telebasura. Lo que no es poco. Este modelo televisivo se extinguió con la transición. Los veinte años que siguieron (1980-2000) fueron los del gran páramo en el que la aparición de la televisión privada no contribuyó, como se había creído, a mejorar la programación, sino a diversificarla y rebajar el listón. Hubo que llegar al año 2000 para que, a partir de ese momento “el cable”, la televisión por satélite primero, más tarde Internet y los programas P2P, luego la televisión en streamming, permitieran huir de la telebasura y construir una televisión a nuestro gusto.