FICHA

Título original: Un burka por amor
Título en España: Un burka por amor
Temporadas: miniserie 2 episodios.
Duración episodio: 73 minutos.
Año: 2009
Temática: Drama.
Subgénero: Intercultural.
Resumen: Una mujer renuncia a su estilo de vida al verse atraída por un joven afgano, se va  vivir a aquel país y acata al régimen talibán hasta que estalla la guerra de 2001. Su familia y los servicios de inteligencia españoles harán todo lo posible por sacarla de aquel país.
Protagonistas: Olivia Molina, José Sancho, Rafael Rojas, Anna Allen, Rosi Galera, Isabel Ampudia.
Lo mejor: por si a alguien le quedaba alguna duda, el choque de culturas está ahí.
Lo peor
: garrafales errores de ambientación.
Lo curioso: la miniserie está basada en la novela de Reyes Monforte del mismo título
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3.

Puntuación: 5

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Lo mínimo que puede decirse sobre UN BURKA POR AMOR

A Reyes Monforte (esposa del fallecido Pepe Sancho), le va la morisma o al menos le gustaba escribir sobre este tema. Primero fue Un burka por amor, a la que seguiría La Infiel. Si una era la historia de los amores entre una española y un afgano, la otra va de un español y una saharaui. La autora decía en una entrevista que “la gente hace locuras por amor”. Y así es. Pero las “locuras” de estas dos novelas son extremas. Quizás, salvo alguna tribu perdida del Amazonas o de los bosquimanos, no haya ningún otro lugar en el mundo más distante de nuestros horizontes culturales y antropológicos que Afganistán. A parte de lo que puede conocerse por reportajes y documentales, lo que sabemos por los varios miles de soldados españoles que han ido a parar a aquel remoto país, nos confirma en que, simplemente, viven en la Edad Media, es decir, van entre 600 y 1.000 años por detrás de la marcha de la civilización occidental, por mucho que utilicen teléfonos móviles y fusiles de asalto AK-47. Peor, desde luego, que la vida en el Magreb que, a fin de cuentas, solamente registra un retraso en relación a Europa de entre 200 y 300 años.

En la serie se nos dice que “está basada en hechos reales”. Es posible. Pero creemos que hablar en plural es excesivo. Solamente puede haber algo peor para una española que enamorarse de un afgano y decidir irse a aquellos parajes: hacerlo justo cuando gobiernan los talibanes y encontrarse allí, cuando comienzan los bombardeos y la invasión norteamericana. Y lo que ya constituye el colmo de la mala pata: que todo esto te coja allí con dos hijos de corta edad. Todos elementos son los que se dan en esta miniserie en dos entregas estrenada por Antena 3.

Dejando aparte el argumento, demasiado extremo como para ser creíble (y, en última instancia de estar basado en “hechos reales”, cabría preguntarle a la protagonista cómo diablos fue voluntariamente a parar a un país que llevaba en guerra permanente desde 1979 y del que los medios de comunicación ya habían aireado suficiente lo que era el régimen talibán, que estaba en plena guerra civil entre los talibanes, los señores de la guerra y la Alianza del Norte, y para colmo con una hija pequeña y quedándose embarazada allí… hay gente que no es que tenga mala suerte, es que la busca con avaricia, saña y alevosía), las interpretaciones fallan: la protagonista no se mueve bien, acaso porque pasar de estar en el reparto de las muy intrascendentes Física o Química, El síndrome de Ulises o Al salir de clase, al Afganistán de los talibanes, en medio de una situación endiablada, tiene su coste. Olivia Molina, en efecto, evita sobreactuar en su interpretación de un personaje cuyo dramatismo exige más que sobractuación, desgarro y descoyuntamiento; lo hace poniendo permanentemente cara de cabreada y de pocos amigos. Su actuación no es más creíble que el personaje que representa.

El resto de los actores son españoles de tez morena, alguno incluso renegrío, que se han dejado crecer la barba y, solo por ello, ya pasan como talibanes de tomo y lomo. Lo triste es que la ambientación es pobre, las metidas de pata en este terreno continuas (los talibanes no hablaban árabe sino pastún y, por tanto, su escritura es completamente diferente a la que aparece en las paredes de esta serie que, por cierto, fue rodada en Cuenca. Desde el mismo arranque de la serie, por muy real que haya podido ser el caso, todo parece envuelto en un aire de irrealidad y falta de credibilidad de personajes y situaciones. Desde los primeros momentos, buena parte de la audiencia tiene todo el derecho de preguntarse si puede existir alguien tan absolutamente reiterativa en sus metidas de pata para terminar embaraza y con hija en el Afganistán de los talibanes…