FICHA

Título original: 11-M, para que nadie lo olvide
Título en España: 11-M, para que nadie lo olvide
Temporadas: miniserie, 2 episodios.
Duración episodio: 80 minutos.
Año: 2011
Temática: Política.
Subgénero: Drama.
Resumen: Miniserie basada en la versión oficial aceptada por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo sobre los atentados del 11-M que parte de la explosión de Leganés en la que murieron los supuestos autores de la masacre.
Protagonistas: Zoe Berriatúa, Paco Manzanedo, Kaabil S. Ettaquil, Abdelatif Hwidar, Carlos Rodríguez, Alejandro Albarracín, Claudia Molina, Naser Saleh, Ayoub El Hilali.
Lo mejor: Que sigue al pie de la letra la sentencia con todas sus incoherencias y agujeros negros.
Lo peor
: Que sigue sin saberse lo que ocurrió el 11-M.
Lo curioso: La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M de Pilar Manjón dio su visto bueno a la película..
¿Cómo verlo?: En el enlace indicado de Telecinco.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre 11-M, PARA QUE NADIE OLVIDE

Algunas series de carácter político quieren ser tan ajustadas a los “hechos demostrados” que consiguen generar iras entre los espectadores. Ésta es una de ellas. En efecto, a los guionistas de 11-M para que nadie olvide, se les encargó una “misión especial”: hacer de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso del 11-M una serie de televisión. Y lo hicieron sin salirse una pizca del escenario que había creado el juez Bermúdez. El resultado es una serie que apela a lo sentimental (a las víctimas) para evitar el ser tachada de pieza del dispositivo creado para hacer digerible lo indigerible. Hay que decir que la película fue “aprobada” por una de las asociaciones de víctimas del 11-M, obviamente, por la dirigida por Pilar Manjón, que siempre está para aceptar la explicación de que quienes mataron a su hijo, eran unos traficantes de poca monta y que les vino un buen día la idea de matar a 192 personas…

Mal lo tiene el guionista que se fíe de la sentencia de la Audiencia Nacional, refrendada por el Supremo, para  elaborar una narración sobre el 11-M. Toda ella es un permanente agujero negro. Hoy, después de los atentados de París, Bruselas, Alemania, Boston, en donde el terrorismo islámico ha protagonizado inequívocos atentados, el 11-M parece uno más… No hay que dejarse engañar. Los últimos atentados han sido expresiones inorgánicas y “low cost” de las ideas inherentes al fundamentalismo islámico. El 11-M fue mucho más: precisó de una estructura muy precisa, de financiación, compras de explosivos, transportes complicados, desplazamientos, pisos francos, infraestructuras… detrás de las cuales se encuentra, inevitablemente, a colaboradores de la policía, chivatillos de poca monta, un fundamentalista loco (El Egipcio), un chivo expiatorio (Zougan), un par de mafiosillos de pocas luces (El Chino y Rafa Zouhier) y un grupo de amigos. Además de las 192 víctimas, el 11-M generó algo que no ha generado ninguno de los atentados “low cost” cometidos últimamente por el fanatismo islámico: un cambio de gobierno. Y, para colmo, la investigación policial se cerró con la más que extraña muerte colectiva de todos los autores en el piso de Leganés, del que, por cierto, parte la narración de esta miniserie.

Así pues, lo que va a verse no es la historia del 11-M, que permanece inédita y envuelta en el misterio, sino la “versión oficial”, repleta de agujeros negros y toda ella, en sí misma, un verdadero agujero negro. Y sólo en este último sentido cabe decir que es… “fiel a los hechos”. Es significativo que Telecinco la emitiera sin mucha convicción, en el mes de julio cuando las audiencias descienden vertiginosamente.

En cuanto a sus cualidades narrativas no son precisamente desbordantes. La miniserie juega excesivamente con las vidas privadas de las víctimas antes del atentado en un intento de tocar la fibra sentimental y evitar que nos fijemos en las dudas razonables. No puede decir que el guión sea “incoherente” –qué o es-, lo incoherente. Es la versión oficial, de ahí que haya que recurrir al artificio de apelar al factor emotivo sobre las víctimas. En nuestra opinión, incluso ateniéndose a la sentencia, hubiera podido imprimirse más ritmo a la narración, más intensidad. El resultado final es sólo ligeramente pasable a condición de olvidar que el fondo de la narración, la muerte de 192 personas, fue, efectivamente, un “hecho real”.

Por cierto, resulta significativo que en la sentencia del 11-M no se aluda a las razones que indujeron a los declarados como culpables a cometer el atentado (el apoyo del gobierno español al norteamericano en la guerra de Irak). Ni siquiera el juez Bermúdez se atrevió a incluir este tema en la sentencia. Sin embargo, en la miniserie es el leit-motiv del atentado. Y es que la “versión oficial” va más allá de donde llega la sentencia. Vean esta miniserie y les recordará que el terrorismo siempre es absurdo y cruel. Pero no la vean pensando que lo van a saber todo sobre el 11-M.