FICHA

Título original: Call the Midwife
Título en España: Llama a la comadrona
Temporadas: 6 (51 episodios).
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2012-hoy
Temática: Drama.
Subgénero: Postguerra.
Resumen: En la miseria del Est End londinense de la postguerra, una joven entra a trabajar como comadrona en un convento anglicano
Protagonistas: Vanessa Redgrave, Jessica Raine, Pam Ferris, Laura Main, Helen George, Jenny Agutter, Judy Parfitt, Bryony Hannah, Ben Caplan, Cliff Parisi, Miranda Hart, Stephen McGann, George Rainsford, Sophie Cosson, Amy McAllister, Elizabeth Rider.
Lo mejor: la descripción del paisaje londinense de postguerra.
Lo peor
: lacrimógena en algún momento
Lo curioso: es la primera serie de monjas y comadronas.
¿Cómo verlo?: fue inicialmente emitido en España por AXN. Actualmente puede verse en Netflix.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre ¡LLAMA A LA COMADRONA!

Hay series por las que uno, inicialmente, no estaría dispuesto a apostar y que, sin embargo, una vez se salvan las reservas iniciales, resultan extremadamente agradables de ver. ¿Quién, por ejemplo, podría sentirse atraído por una serie que discurre entre monjas y comadronas? Y, sin embargo, pocas series como ésta nos han remitido al ambiente de los barrios marginales de Londres en los años de la postguerra. ¡Llama a la comadrona! Es una de esas series magistrales que realiza la BBC con cierta frecuencia.

La serie está escenificada a partir de las memorias de Jeniffer Worth (1935-2011) que practicó el noble arte de ayudar a dar a luz en los años 50 y escribió posteriormente una trilogía en la que narraba su experiencia en los barrios más desfavorecidos de Londres. Además, de comadrona, se reveló como una escritora que dominaba la narrativa e incluso destacó como profesora de música. Su vida profesional en el campo de la enfermería discurrió de manera voluntaria en los barrios más miserables de Londres. Es frecuente asociar el nombre de Whitechapel a los crímenes de Jack el Destripador, pero muchos menos es relacionarlo, a finales de los 40 y durante los 50, con el escenario en el que Janiffer Worth prestó servicios haciendo una actividad justo inversa a la del destripador.

La serie nos cuenta desde la llegada de la protagonista, “Jane Lee”, a un convento de monjas anglicanas en Whitechapel, sus primeros pasos, hasta su confirmación como personaje emblemático del barrio durante los años 50. Hay que recordar que el Reino Unido figuraba en el bando de los vencedores en la Segunda Guerra Mundial, pero desde el momento en el que callaron las armas en Europa, registró una caída en picado de su rango imperial, primero con la pérdida de la India a la que seguiría el rosario de independencias de ex colonias en Asia y África. Para colmo, los barrios pobres de Londres, no sólo seguían siendo pobres, sino que muy frecuentemente mostraban todavía los arañazos de la guerra. El Reino Unido había ganado la guerra, pero los habitantes de Whitechapel, que para colmo, habían enviado al frente a muchos de sus hijos, seguían tan pobres como cuando se movía en sus calles Jack el Destripador.

El convento de Raymond Nonatus House, estaba especializado en ayudar a las mujeres embarazadas en el momento de dar a luz. Las monjas eran expertas, pero precisaban de la ayuda de nuevas profesionales surgidas de las escuelas universitarias. “Jane Lee” fue una de ellas. Convivió con las monjas, sin serlo, y ejerció su oficio entre familias y mujeres situadas siempre en el umbral de la pobreza o muy por debajo de él.

Desde el punto de vista técnico ¡Llama a la comadrona! figura entre las series que podemos describir como insuperables: la ambientación es extremadamente cuidada y realista, el cuerpo de actores nos remite a unos años y a unos lugares distantes en el tiempo pero que nos resultan comprensibles y accesibles, el trabajo de todos ellos –sin excepción, incluso de los personajes más jóvenes que aparecen en la serie- resulta impecable. Y en cuanto al guión logra lo que, inicialmente, parecía imposible: que una serie de este tipo logre enganchar al público.

En cuanto al guión cabe decir que nos muestra la totalidad de las situaciones en las que la autora de las memorias se vio implicada. El tratamiento del tema es excepcionalmente dinámico y no hay tiempo para el aburrimiento, ni para que el espectador relaje su atención. Las tomas son cortas, se pasa de un escenario a otro, incluso el tránsito en bicicleta de las protagonistas resulta un espectáculo en el que los productores no han ahorrado ningún detalle de ambientación.

En el Reino Unido, en el curso de su estreno tuvo un seguimiento de 10.610.000 de espectadores y en su sexta temporada estrenada cinco años después tuvo 10.750.000 fieles devotos… el tiempo, lejos de erosionarla, confirmó la fidelidad de quienes se decidieron a verla. Bien es cierto que la seria nunca ha subido a 11 millones de espectadores, pero tampoco ha bajado de los 10,5 millones, constituyen un caso único de fidelidad en un plazo tan dilatado de tiempo. Netflix ofrece en la actualidad la totalidad de la serie para el público español.