FICHA

Título original: An idiot abroad
Título en España: Un pringado por el mundo
Temporadas: 3 (19 episodios).
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2010-2012
Temática: Documental.
Subgénero: Crítica.
Resumen: Un individuo común y corriente –el “pringado”- se embarca en un reality que consiste en ser lanzado sobre los países más alejados del mundo y verse envuelto en las situaciones más abrakadabrantes ideadas por el cerebro de Ricky Gervais y Stephen Merchant.
Protagonistas: Karl Pilkington, Ricky Gervais, Stephen Merchant.
Lo mejor: que es una crítica irónica pero mucho más divertida que los realitys habituales.
Lo peor
: en ocasiones las bromas llegan a la crueldad excesiva.
Lo curioso: las tres temporadas se han rodado en 27 países diferentes
¿Cómo verlo?: En Netflix, se ha emitido también por Canal+ y por Discovey MAX.

Puntuación: 7,5

PROMO (en castellano)

CABECERA (en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre UN IDIOTA DE VIAJE

La penúltima broma de Ricky Gervais y de Stephen Merchant, supera a las anteriores. Después de demostrar que un enano también puede ser gilipollas (La vida es muy corta) y evidenciar el sufrido mundo de los Extras (2005), la irrespetuosa pareja se dedica a ironizar sobre esos realitys show que hicieron furor hace unos años lanzando a un grupo de auténticos pringados a una isla desierta repleta de mosquitos o haciéndoles recorrer los países más difíciles y complicados. Y lo hacen eligiendo a un pobre diablo, de aspecto asustadizo y tímido, al que le preparan las mil perrerías en países remotos que oscilan entre lo peligroso y lo exótico. Cada situación dramática para quien la sufre, es recogida con carcajadas por los espectadores y por Gervais-Merchant.

Lo que se han planteado los creadores de esta serie es algo más que una crítica social a un tipo de productos televisivos en los que voluntariamente, a cambio de fama y de una remuneración económica más o menos notable, acceden a pasar privaciones, sufrir incomodidades e incluso verse envueltos en situaciones desagradables. Lo que proponen no es que el “pringado” sufra inclemencias naturales y problemas derivados de la lejanía geográfica y antropológica de los países en los que es parachutado, sino, además, las bromas generadas por quienes lo envían allí. La serie está salpicada de varias de estas situaciones en cada entrega. Una de las más dramáticas y, al mismo tiempo, quizás las más hilarantes, ocurre en una carretera perdida de Israel cuando “el pringado” es secuestrado por unos desconocidos. Resulta inevitable pensar en terroristas islámicos. La situación es extrema… y sin embargo, lo que suscita son carcajadas hasta el descoyuntamiento de la mandíbula y la pre-rotura del diafragma: el espectador y los malévolos Gervais-Merchant, saben lo que está ocurriendo, no así “el pringado”.

Vayamos por partes. La serie lleva el título original de An idiot abroad. En inglés, la palabra “idiota” es más rica en significados que en castellano en donde es unidireccional: un idiota es un tipo poco inteligente, pretencioso y engreído. No es el caso del pobre Karl Pilkintong al que le cuadra mucho mejor el calificativo de “pringado”, según el diccionario “persona a la que todo le sale mal o que está en una mala situación de la que no sabe escaparse”. La palabra pertenece también al lenguaje argótico: los practicantes de cualquier timo hablan de la víctima como del “pringado”, aquel que va a salir perjudicado. Esto es lo que le va a pasar a Pilkintong, episodio tras episodio.

Hay que decir que Pilkington es un presentador, guionista, cómico y actor inglés que en el momento de rodarse la serie acababa de cumplir 40 años aunque parecía más joven. Su calvicie prematura y una sonrisa bobalicona, aumentaban la sensación de que, efectivamente, era un “pringado”. Durante muchos años ha trabajado con Gervais hasta el punto de que puede dudarse si todas las situaciones eran inesperadas por su parte o bien se estaba recurriendo a la técnica de la comedia de improvisación (ver Courb your enthusiasm de Larry David): los protagonistas tienen una idea aproximada del guión, pero un amplio margen para improvisar y absoluta libertad para colocar sus morcillas. La duda estriba en si las aventuras y desventuras de Pilkington eran completamente inesperadas (como siempre han sostenido Gervais y Merchant) o bien estaban pactadas y guionizadas previamente (como han opinado algunos críticos incrédulos). Debemos reconocer que seguimos perplejos ante este dilema. Algunas de las bromas son de tal crueldad que parece increíble que alguien, por muy pringado que sea, las pueda aceptar de buen grado. Quizás uno de los méritos de esta serie sea esta imposibilidad para reconocer donde termina el guión y empieza la putada pura y simple.

Lo cierto es que la serie tiene un atractivo adicional: supone un recorrido por paisajes muy lejanos que sorprenden visualmente. A pesar de que la intención de los creadores no ha sido realizar una serie sobre viajes o geografía, Un pringado por el mundo está a la altura de las mejores series de este tipo. Es, en definitiva, el seguimiento de los viajes de alguien que asume el papel de perdedor permanente y cuyos hilos están movidos por un par de geniales desaprensivos que en varias ocasiones han asumido ellos mismos este rol. Recomendable para gente que quiera reír con propuestas originales y que esté dispuesta a no empatizar con “el pringado”. De hacerlo, la serie se convertirá en una sucesión de crueles torturas infringidas sobre un pobre ingenuo.