FICHA

Título original: Ó Negócio.
Título en España: El Negocio.
Temporadas: 3 (39 episodios).
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2013
Temática: Comedia.
Subgénero: Prostitución.
Resumen: Tres prostitutas de alto nivel se unen para aplicar conocimientos que han adquirido del trato con sus clientes al ejercicio de su profesión en un intento de revolucionar el sector y dejar de ser “chicas de compañía” para ser “mujeres de negocios”
Protagonistas: Rafaela Mandelli, Juliana Schalch, Michelle Batista, João Gabriel Vasconcellos, Gabriel Godoy, Guilherme Weber
Lo mejor: Las protagonistas son chicas de buen ver y hay cierto sentido del humor.
Lo peor
: Que alguna chica puede hacerse ilusiones de que en ese sector atan los perros con longaniza
Lo curioso: Michelle Batista, una de las protagonistas emula el look de Madonna en Brasil.
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL NEGOCIO

Ignoro cómo será la prostitución de lujo en Brasil, pero no creo que difiera mucho de cómo se ejerce en España.  No es esta la reflexión de un erotómano o un pervertido sino que viene a propósito de la serie brasileña El Negocio, estrenada con cuatro años de retraso en España por HBO, cuando va ya por su tercera temporada. Esto no es decir mucho: en Brasil de cada 10 conversaciones iniciadas 8 son sobre sexo, así que una serie de este tipo en donde aparezcan chicas de buen ver, es un éxito asegurado en aquellas latitudes. Pero la serie aparece con décadas de retraso, hace ya mucho tiempo que el márketing se aplica a la sexualidad y parece difícil que sea ahora, en 2017 –o incluso en 2013 cuando se estrenó la serie- que a una prostituta se le ocurra aplicar técnicas empresariales para el ejercicio de su profesión.

Cada época ha tenido su particular versión de la prostitución: en la antigüedad clásica era un oficio que gozaba de gran prestigio. Incluso las hijas de los patricios se iniciaban en la sexualidad en el templo ofreciendo su virginidad a la diosa del sexo. Luego, nunca más volverían a realizar esa práctica. En el Medievo las prostitutas se organizaron en gremios, incluso con estructuras que preludiaban a la seguridad social (las que ya estaban “fuera de uso”, cuidaban de los hijos de las más jóvenes). Al jubilarse iban a parar a algún convento para redimirse de culpas pasadas. Durante la primera era industrial era casi de rigor que los burgueses tuvieran una esposa que les daba hijos y una “mantenida” que les daba sexo y perversión. Y, finalmente, cuando llegaron las nuevas tecnologías, la prostitución las utilizó desde el primer momento. Eran los tiempos en los que cuando algún amigo o compañero de trabajo nos mostraba cómo funcionaba Internet lo hiciera yendo a la web del Vaticano y/o a la el Play Boy. El sexo ha estado en primer plano en Internet y siempre ha tenido en cuenta los métodos en vigor en cada momento para promocionarse.

Por eso el planteamiento de esta serie tiene algo de increíble: tres prostitutas de altos vuelos (una de ellas en edad de pensar en el futuro) deciden revolucionar su profesión y aplicar técnicas de markéting para mejorar las remuneraciones. Han decidido que están hartas de ser “chicas de compañía”, aspiran a ser, simplemente, “mujeres de negocios”. A partir de aquí, todo lo que hacen o dicen ya está inventado ó se ha aplicado, mucho antes de la emisión de esta serie. Por lo tanto, el terreno que constituye el eje y el punto de partida de la serie es falso y torpe.

Tampoco la serie contiene elementos narrativos de excesivo interés. En realidad, no es más que una narración sobre las peripecias de tres prostitutas que se han marcado unos objetivos y unos varones que, en unos casos les ayudan y en otros les torpedean. Impagable, eso sí, la figura de “Ariel”, el macarra convertido al judaísmo, alarmado por la pérdida de clientes hacia “Karim”, la protagonista, y a la que hostigará todo lo que pueda. Pero, en general, lo que se presentaba como innovador y revolucionario en el mundo de la prostitución resulta ser una acumulación de los tópicos habituales que acompañan a cualquier relato de cama y burdel.

La serie se salva de su languidez narrativa y de su escasa imaginación por el físico de las protagonistas: Raffaela Mandelli, habitual de seriales o de tv movies de la televisión brasileña y con alguna incursión en películas que no han cruzado el charco; Juliana Schalch con similar historial; y Michelle Batista (“Magalli” en la serie), la más juvenil y alocada de las tres. De no ser por estas tres presencias femeninas, que realizan un buen trabajo, la serie hubiera sido de las que podemos calificar como “altamente infumable”. Es una de esas series para ver cuando no se tiene nada que ver y se va picoteando aquí y allí. Para poco más.