FICHA

Título original: Captain Scarlet ant The Mysterons.
Título en España: Capitán Escarlata.
Temporadas: 1 (32 episodios).
Duración episodio: 25 minutos.
Año: 1967-1968
Temática: Ciencia Ficción.
Subgénero: Juvenil.
Resumen: La raza de los marcianos quiere vengarse de la tierra, invadirla y sojuzgarla. Menos al que nuestro planeta cuenta con una poderosa agencia de defensa espacial, Espectrum, que asume la tarea de defender la Tierra con el indestructible Capitán Escarlata en vanguardia.
Protagonistas: serie de marionetas.
Lo mejor: era ciencia ficción para niños muy niños.
Lo peor
: algunos adultos se identificaron hasta el tuétano con la serie alcanzando el rango de “freakys” de primera hora.
Lo curioso: La frase más repetida en cada episodio era “Terrícolas: esta es la voz de los marcianos”
¿Cómo verlo?: Fue emitido por TVE. Está a la venta en Amazon en inglés y pueden bajarse de eMule en castellano

Puntuación: 6,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre CAPITÁN ESCARLATA

En 1962, las marionetas se convirtieron en protagonistas de una serie con el Capitán Marte. La técnica era todavía primitiva y tambaleante, pero cuando se filmó el producto siguiente, ya estaba mucho más perfeccionada: Thunderbirds prolongó su éxito hasta 1966. Era una serie cara y nunca antes se había hecho algo así, pero las experiencias obtenidas por el matrimonio Anderson (productores de la serie y creadores del sistema de “supermarionation”), les animó a probar suerte con una serie que iba en la misma línea que ésta, pero con un argumento mucho más desmadrado e incluso atrabiliario. Parece increíble que la serie se hubiera producido en aquel Reino Unido de los años 60, cuya capital estaba poblada por funcionarios y ejecutivos de bombín y paraguas enfundado que tan bien supo trasladar la serie Los Vengadores. Pero también eran los años en los “bad boys” de las nuevas generaciones empezaban a cometer travesuras con la psicodelia. Si no fuera porque los Anderson tenían fama de serios y eficientes en su trabajo, esta serie hubiera podido ser considerada como el producto de un atracón mal digerido de drogas psicodélicas.

Véase el argumento de partida: todo parte de un malentendido. Los humanos llegan a Marte. Los dirige el Capitán Black. Anda, como quien dice, en situación de “prevengan”, así que cuando ve a los primeros marcianos, no alberga dudas de que son hostiles y los masacran. Trabajo inútil porque tanto los marcianos como sus ciudades, en cuestión de segundos, vuelven a su esplendor pasado como si nada. Y es que los marcianos son “incorpóreos”, casi como si se tratara de pompas de jabón. Pero aquella experiencia les sirve para entender que en la Tierra hay pero que muy mala uva. Y deciden vengarse. Los marcianos, en tanto que seres incorpóreos, tienen la cualidad de “poseer” a seres humanos. El mismo Capitán Black (negro) es poseído por uno de estos entes marcianos y se convierte en instrumento de su venganza. En realidad, el mismo protagonista, el Capitán Scarlet (Escarlata) es igualmente poseído y está predestinado a ser instrumento inconsciente de la venganza marciana, pero al pegarse un trastazo se ve liberado de la influencia marciana. Le queda, eso sí, una cualidad providencial de aquel trance: la posibilidad de reconstruirse después de sufrir cualquier daño…

Si no está muy claro que el guionista hubiera estado bajo influencia de la mariguana al concebir semejante argumento, lo que sí estaba mucho más claro es que los Anderson lo llevaron a la práctica como habían hecho en Thunderbolt, de manera rigurosa y obsesiva. De hecho, si se ven ambas series, se percibirá una mayor calidad técnica en Capitán Escarlata, a pesar de que su argumento, como hemos visto, fuera solamente asumible por niños y humanoides en los primeros años de la adolescencia.

Un rago de la serie era que todos los protagonistas con el grado de capitán hacia arriba, se identificaban con un color que era su apellido y que determinaba el color del uniforme. El jefe, era coronel, el Coronel White (blanco). Uno de los elementos más curiosos es el extraño universalismo del que había gala la serie: el mundo se había unificado, ya no existían fronteras, ni naciones, solamente existía “el Mundo” a cuyo frente, claro está, se encontraba un “Presidente del Mundo. Otro aspecto alucinógeno de la serie era que las cinco protagonistas femeninas asumían nombres poéticos: Destino, Rapsodia, Harmonía, Sinfonía, Melodía…

La serie tuvo mucho menos éxito que su hermana mayor, a pesar de ser realizada –como hemos dicho- con unos estándares técnicos ms perfeccionados. En España pasó invisible, como si se tratara de un apéndice de la serie matriz. Hoy es una rareza que no sonará extraña a muchos seguidores de manga y anime japonés.