FICHA

Título original: Hermengildo Pérez para servirle
Título en España: Hermenegildo Pérez para servirle
Temporadas: 1 (13 episodios).
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 1966
Temática: Comedia.
Subgénero: Humor.
Resumen: Un hombre servicial lucha por hacerse un hueco en el mundo del espectáculo presentándose con suma educación y un aparente afán de sevicio.
Protagonistas: Carlos Larrañaga, Irene Daina, Jesús Puente, Pedro Sempson, Xan das Bolas, Joaquín Pamplona, Modesto Blanch, Irán Eory, José María Escuer, Víctor Valverde, José María Cafarell, Concha Cuetos, María Luis Merlo, José Vivó, Fernando Sánchez Polack, Fiorela Faltoyano.
Lo mejor: ver a actores excelentes reunidos por un guión ocurrente.
Lo peor
: que TVE no quedan rastros apenas de esta serie
Lo curioso: fue el primer papel protagonista de Carlos Larrañaga en television
¿Cómo verlo?: Emitida por TVE. Hoy inencontrable.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre HERMENEGILDO PÉREZ PARA SERVIRLE

Las dos primeras cosas que recuerdo que mis padres me enseñaron cuando apenas tenía tres años era mi nombre y dirección y a presentarme cuando me preguntaran cómo me llamaba: “Soy Fulano de tal, para servirle a Dios y a usted”… tal era la fórmula de cortesía habitualmente empleada en los años 50. En 1966 el Concilio Vaticano II hacía un año que se había clausurado y el gobierno español de la época aplicaba las resoluciones de la magna asamblea hasta en los menores detalles; de ahí el título de esta serie: se eludió la alusión a Dios en las presentaciones sociales. Hermegildo Pérez, protagonista de esta historia, servía a sus interlocutores. A nadie más. Dios quedaba para el dominio privado.

La serie había sido escrita por Noel Clarasó (1899-1985). A lo largo de toda su vida, Clarasó fue un grafómano empedernido. Recuerdo uno de sus volúmenes El libro de la vida agradable, de no menos de 700 páginas gran formato, recuerdo también sus habituales artículos en Sábado Gráfico y otras revistas ilustradas del comento. Era un columnista de la entonces llamada La Vanguaria Española, con no menos de cincuenta libros en su haber y un ingenio que mostraba a diario. No era raro que en los primeros años de TVE se recurriera a él para elaborar el guión de esta serie: Hermenegildo Pérez para servirle. Tenía entonces 67 años y Pedro Amalio López, una firma habitual en los espacios dramáticos de TVE recurrió a él para dar a luz esta serie.

El tándem Clarasó-Amalio funcionó a la perfección. La serie nos muestra a un joven aspirante a actor capaz de cualquier cosa para salir adelante en su profesión. Es un joven de su época, guapo y simpático que intenta progresar en un mundo del que lo desconoce casi todo y en el que, incluso en la época, la competitividad era extrema. No hay amistades en el mundo del teatro. Años después, Adolfo Marsillach volvería a tratar la intrahistoria del teatro en una serie que superó a ésta en fama: Silencio, estrenamos. Pero, en cualquier caso, entre ambas, tenemos una descripción descarnada de la escena española de los 60-70. El título de la serie alude a la frase recurrente del protagonista, pronunciada cada vez que deseaba encandilar a un interlocutor.

La serie registraba por primera vez la presencia del joven Carlos Larrañaga (1937-2012) en un papel protagonista. Larragaña, hijo de actores, había aparecido tempranamente ante las cámaras con apenas 13 años (en Pequeñeces de Juan de Orduña, 1950) y más tarde en Orgullo y pasión (1957) junto a Gary Grant, Sofía Loren y Frank Sinatra… ningún actor español en esa época se había codeado con celebridades internacionales. Buena parte de su carrera la pasó en el teatro, pero la televisión constituyó uno de sus escenarios esporádicos: en 1982 protagonizó la miniserie Los Gozos y las Sombras y se convirtió en personaje fijo de la popular serie Farmacia de Guardia. Luego descuidó la interpretación y multiplicó su presencia en la prensa del corazón que siempre se había interesado por su vida sentimental. Pero el papel de Hermenegildo Pérez fue el primero que representó en TVE y que reforzó su popularidad.

Lamentablemente todas las búsquedas que hemos realizado han resultado infructuosas y esta serie parece perdida. TVE, en los años 80 transformó sus archivos filmados en celuloide en cintas de vídeo y el traslado de los Estudios de Prado del Rey al “lápiz” generó el que parte de estas cintas se desmagnetizaran (por la humedad del sótano). Lamentablemente, parece ser que una de las series que se perdió fue Hermengildo Pérez para servirle.