FICHA

Título original: ¿Es usted el asesino?
Título en España: ¿Es usted el asesino?
Temporadas: 1 (9 episodios).
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 1967
Temática: Thriller.
Subgénero: Crímenes.
Resumen: El crimen de un banquero y otros que le siguen suscitan alarma social y una investigación desorientada hasta que aparece un curioso personaje en la comisaría para proponer un plan infalible para atrapar al asesino.
Protagonistas: Narciso Ibáñez Menta, José Maria Caffarel, Estanis González, Lorenzo Ramírez, Héctor Quiroga, José Orjas, María Jesús Lara, Mercedes Barranco, Serafín García Vázquez, Marga de los Llanos, Nieves Salcedo.
Lo mejor: La demostración de que en los años 60 se hacían mejores argumentos que ahora.
Lo peor
: ¿?.
Lo curioso: el método de “la martingala invertida”.
¿Cómo verlo?: Fue emitida tardíamente por TVE. En YouTube puede verse la serie completa.

Puntuación: 8,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre ¿ES USTED EL ASESINO?

Cuando se comprueba ¿Es usted el asesino?, producida en España el remoto 1967 y se la compara con las series que en estos momentos se están filmando en nuestro país, salvo raras excepciones, la primera vence por goleada. Se diría que los medios técnicos y económicos que hoy están al alcance de las productoras y de los distintos canales de televisión, a pesar de ser incomparablemente superiores a los que disponía aquella patética TVE de los 60, dan unos resultados mucho más pobres. ¿A qué se debe? A dos factores esenciales: a que, en general, los guionistas del género negro son más mediocres y los castings mucho menos exigentes. En ¿Es usted el asesino? el director y protagonista era Narciso Ibáñez Menta, padre del realizador Chicho Ibáñez. Trabajo perfecto.

Se hicieron buenas películas de “género negro” en España durante el franquismo. Quizás algún día sea el momento de reivindicar aquel género y reconocer que figuró entre los mejores productos culturales de la época. ¿Usted puede ser el asesino? no era la primera vez que una serie “de crímenes” se llevaba a televisión, pero sí la primera vez en la que aparecía en formato de miniserie. Técnicamente, su concepción era sencillísima. Prácticamente era un Estudio 1 o una telenovela, filmada en plató, en blanco y negro y que contaba con rostros muy habituales en los espacios dramáticos de TVE: José María Cafareell, Estanis González, María Jesus Lara, Pedro Sempson, José Orjas…

Lo esencial del guión se había extraído de una novela el escritor flamenco Fernand Crommelynck (1886-1970) cuyas obras teatrales tenían todas un aspecto casi onírico, perturbador, austero y alucinado. La idea original fue retocada y ampliada por León Cotanda. El resultado final fue lo que hoy llamaríamos una miniserie y que, en realidad, era un Estudio 1 fraccionado en nueve entregas.

La serie comienza con un cadáver encontrado en plena calle. Se trata de un banquero que acaba de salid de un plácido encuentro en el domicilio de su amante. Cerca del lugar se encontrará el cadáver de una joven florista asesinada con un estilete especial. Cuando la policía entra en funciones, se da cuenta de que en días anteriores se han producido crímenes por el mismo procedimiento y cae en la cuenta de que se enfrente a lo que hoy se llamará un “serial Killer”, término que entonces no había irrumpido. A alarma social creada sacude a toda la ciudad e impide el desarrollo de la vida normal desde el momento en que el sol se retira. La policía está completamente despistada y no sabe exactamente cómo abordar el caso dada la falta de pruebas, hasta que aparece por la comisaría un investigador aficionado que propone un curioso método para tratar de aislar al asesino: “la martingala invertida”. Se producen falsas acusaciones, intentos de linchamiento, confusiones y un final sorprendente.

La modestia de los medios empleados, contrasta con la calidad del guión y con las interpretaciones, especialmente con la de Ibáñez Menta que en esta ocasión se reservó también la dirección que compartió con Manuel Ripoll. El impacto popular de la serie fue extraordinario. Emitido en las noches, durante nueve semanas, el país permaneció expectante frente al televisor la resolución del caso. Y no decepcionó. El último capítulo, en las últimas escenas nos muestra al asesino declamando los motivos por los que ha cometido sus crímenes.

Ibáñez Menta (1912-2004) fue un genio de la escena –no solamente de la interpretación sino de la dirección, parte de cuya carrera transcurrió en la República Argentina- hoy, injustamente, olvidado. Sus interpretaciones en Historias para no dormir (dirigida por su hijo), en Estudios 1, o en piezas como El asfalto (1966) pueden ser consideradas como antológicas. Se le ha dicho de él que fue el Vincent Price español. Pero de lo que no cabe la menor duda es que aquella televisión en blanco y negro, con frecuentes interrupciones (aquel anuncio de “Por problemas ajenos a nuestra voluntad se ha interrumpido la programación. Permanezcan atentos a la pantalla” era el pan de cada día en los 60) tenía una mayor calidad y mejores contenidos que la actual. No es que cualquier tiempo pasado fuera mejor, es que entonces con menos se hacía más.

La serie gustará a los nostálgicos, naturalmente, pero también dirá algo a las nuevas generaciones de cómo era la televisión en España en los 60. Los aficionados al género negro verán una trama desarrollada casi artesanalmente, pero con unos diálogos ágiles, en los que se cuidaba mucho la corrección en el lenguaje y que, finalmente, logra sorprender al espectador.