FICHA

Título original: Feed the Beast.
Título en España: Feed the Beast.
Temporadas: 1 (10 episodios).
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2016
Temática: Thriller.
Subgénero: Drama.
Resumen: Un chef que acaba de salir de prisión y un somelier que acaba de enviudar, abren un restaurante para pagar la deuda con un mafioso polaco, ayudados por una el padre de éste y una cotable y perseguidos de cerca por un policía corrupto.
Protagonistas: Jim Sturgess, David Schwimmer, Vickie Warehime, David Patrick Kelly, Mousa Kraish, Geoffrey Cantor, Demosthenes Chrysan, Adam Feingold, Tricia Paoluccio, Michael Gladis, Lorenza Izzo, Jacob Ming-Trent, Teeka Duplessis, Melody Cheng, Arthur Gerunda, Kathryn Kates.
Lo mejor: Ver a Davd Schwimmer metido a somelier.
Lo peor
: Al guión le falta mucho para estar perfilado.
¿Cómo verlo?: En Netflix.

Puntuación: 6

PROMO (en inglés) 1

PROMO (en inglés) 2

CABECERA Y MÚSICA

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WEB OFICIAL (AMC)

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Lo mínimo que puede decirse sobre FEED THE BEAST

Feed the beast (o lo que es lo mismo, “alimentar a la bestia”), incorporación de Netflix a su catálogo a mediados de abril de 2017, no es más que la adaptación norteamericana de la serie danesa Bankerot. Pero con diferencias substanciales. La primera de todas es que, mientras Bankerot no se ha emitido en España (pero puede conseguirse a través de programas P2P y en los habituales bancos de subtítulos), la serie norteamericana gozará de las bendiciones de la expansiva plataforma de streamming, lo que garantiza su difusión que, seguramente, se ampliará al canal AMC, matriz original del proyecto. Si esta es una diferencia “cuantitativa (en lo relativo a su difusión), la segunda es mucho más importante: afecta a la “calidad”. Mientras que la serie danesa es un producto depurado, con un casting exigente y el buen hacer propio del equipo de artesanos, la versión nortemericana es un producto fabricado en serie a la que, como a los menús turísticos –puesto que la serie va de restauración- le falta alma.

En efecto, la adaptación norteamericana tiene como platos fuertes la presencia de Jim Sturgess y de David Schwimmer. La primera sorpresa, pues, es ver al antiguo “Ross” de Friends, transformado en un sofisticado somelier. La segunda es que tanto él como Jim Sturges, que comparte protagonismo con Schwimmer, tienden a sobreactuar. Estamos muy lejos de la austeridad y el verismo que ostentó la serie danesa. Así mismo, los papeles de malvados están muy diluidos, tienden al efectismo mucho más que a la credibilidad. En ninguna mafia podría existir un tipo tan inverosímil como “el hada de los dientes”, remedo de un mafioso polaco que hace y deshace a su antojo.

Los problemas se acumulan a la serie a partir del primer episodio: unas actuaciones poco creíbles, un guión al que le falta el tránsito por una depuradora, una factura rutinaria en lo relativo a fotografía, encuadres y ritmo narrativo y, finalmente –especialmente para los que hemos visto la serie danesa- la sensación de que la adaptación era innecesaria y que tanto para el público norteamericano como para los “paganos” de Netflix, la serie danesa resulta mucho más interesante y, en cualquier caso, está mejor concebida y realizada.

Digamos que, ya en la serie original, la situación de partida era algo increíble: la alianza entre un cocinero cocainómano y un somelier viudo y con un hijo, habitual de los grupos de apoyo. Pero una buena interpretación, siempre tiende a hacer digerible una idea oportunista. No es este el caso, aunque sí el de la serie danesa. El auge de los programas gastronómicos es lo que ha acarreado la idea de transformar esta temática de moda en serie de televisión. Intención loable en su oportunismo. Pero, el resultado final de Feed the Beast ha resultado frustrado. Y lo que es peor, la serie, al cabo de la primera temporada y de diez entregas no concluye: todos los hilos argumentales quedan abiertos, nada ha concluido… pero no existirá segunda temporada. La serie, estrenada por AMC en EEUU el pasado 5 de junio de 2016, obtuvo débiles índices de audiencia y varapalo de la crítica, por lo que en septiembre del mismo año se canceló…

La serie puede interesar a los seguidores de los dos protagonistas, Surges y Schwimmer, para los que esta serie ha constituido un mero trabajo “alimentario” en el que, visiblemente, no les ha herniado. Puede interesar como desintoxicante serial a los consumidores compulsivos de programas gastronómicos, estilo Masterchef y similares. Quizás resulte estimulante para los seriéfilos habituales de las series nórdicas: tampoco aquí la versión norteamericana ha conseguido igualar a la original. Y aquí, concretamente, el fracaso ha sido estrepitoso.