FICHA

Título original: The Driver.
Título en España: The Driver.
Temporadas: miniserie (3 episodios).
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2014
Temática: Thriller.
Subgénero: Acción.
Resumen: Un taxista entra a trabajar como chófer del jefe de una banda de delincuentes: gana dinero fácil pero se ve envuelto en una peripecia que le puede afectar de manera terrible.
Protagonistas: David Morrissey, Claudie Blakley, Ian Hart, Sacha Parkinson, Harish Patel, Lewis Rainer, Lee Ross, Colm Meaney, Darren Morfitt, Chris Coghill, Andrew Tiernan, Shaun Dingwall, Nathan McMullen, Andrew Knott, Alan Rothwell
Lo mejor: la actuación de David Morrissey.
Lo peor
: seguimos a la espera de una continuación.
¿Cómo verlo?: Puede verse a través de Netflix. Pueden bajarse los episodios mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE DRIVER

Nadie se hace millonario trabajando. Eso está para especuladores, explotadores y delincuentes. Esto es lo que piensa “Vince McKee” (David Morresey), un modesto taxista de Manchester, harto de bregar cada día con clientes intemperantes, situaciones desagradables, atascos sin fin, para encontrarse al cabo de su jornada laboral con una vida gris y limitada. Y entonces toma la decisión de su vida: trabajar como chófer para el jefe de una banda de delincuentes. Tal es la trama de The Drive, miniserie de la BBC.

El problema que tiene unirse a una banda de delincuentes, especialmente cuando uno es una buena persona, es que si bien se obtiene dinero fácil, se trata de una profesión sometida a cierta “inestabilidad laboral”. De todas formas, es la única esperanza que tiene el protagonista, si quiere escapar de una vez por todas a la triste dinámica en la que está integrado: cada día debe limpiar los vómitos que los borrachos dejan en el taxi, o los rastros de semen y de orines. Luego está bregar con los que no pagan, con los que le crean problemas innecesarios… y todo ello para acaba la jornada laboral con estrecheces y un salarios miserable. Todos los espectadores hacen causa común con “Vince McKee” cuando un amigo suyo (“Horse” – Colm Meaney), recién salido de la cárcel, le propone trabajar para un capo mafioso. Desde el primer momento, las cosas cambian para el protagonista: empieza a tener una riada e billetes entre sus manos. Se siente otro y cree que su fortuna ha cambiado. Para su desgracia, la policía no tarda en advertir su presencia y lo presiona: o colabora con la justicia para detener al grupo mafioso, o actuarán contra él. A partir de ahí, la serie se convierte en el seguimiento de los intentos del protagonista para zafarse de una situación endiablada.

Lo mejor que tiene la serie son, desde luego, las actuaciones de los protagonistas. Morrisey es, sobre todo, un actor formado en el teatro clásico inglés, extremamente exigente. No hay pieza de Shakespeare que no haya representado (no en vano ha pasado dos años en la Royal Shakespeare Company). En televisión lo hemos visto en series tan diferentes como Doctor Who, The Storyteller (1988), State of Play (2003) y, especialmente The Walking Dead (2010-hoy) en donde interpretó a “Philip Blake, el gobernador”) que le ha valido dos nominaciones en 2013 y 2014 para los premios Award como Mejor Actor. Se trata, pues, de un actor consagrado y de carácter, que no decepciona nunca.

El mensaje de la serie es que no vale la pena dejar Guatemala para meterse en Guatapeor, con su corolario: antes de meterse en un sector concreto hay que conocerlo. De lo contrario, se pueden vivir escenas y situaciones como las que le toca atravesar al chófer y padre de familia. La serie es uno de esos clásicos productos británicos bien concebidos, austeros y realizador de manera profesional por un conjunto de buenos artesanos. Era imposible que de todo esto saliera un producto mediocre o insatisfactorio para la audiencia.

El único problema que podría verse en esta miniserie es su brevedad: quizás un episodio más destinado a atar algunos cabos que quedan sueltos y a conseguir que el final fuera menos atropellado, no hubieran estado de más. Cuando termina la miniserie al público le queda la sensación de que “falta algo” o incluso permanece a la espera de que a los directivos de la BBC se les ocurra algún día, elaborar una segunda temporada cuando el taxista, tras volver a la vida normal, dejar atrás todos sus problemas, vuelve a percibir lo vacío y cansino de su triste cotidianeidad y reincide. La parte, por ejemplo, en la que el protagonista busca a su hijo que está en una secta, hubiera podido dar más juego y hubiera sido un tema perfecto para una segunda temporada.

Pero la BBC se plantó en los tres episodios. No es una serie: es una miniserie de apenas 180 minutos, prácticamente un largometraje extendido. La trama está bien desarrollada, el final es aceptable (aunque brusco), las interpretaciones correctas, y buena fotografía. Si tenemos en cuenta que las productoras lanzan cada día productos más que mediocres que registran dos incluso tres temporadas a pesar de su mala claridad estructural, The Driver hubiera podido dar mucho más de sí especialmente porque los contornos de los protagonistas ya estaban muy bien diseñados.

Miniserie para amantes de las series de factura británica o para aquellos otros que se identifican con protagonistas de vidas simples envueltos bruscamente en tramas de dimensión casi apocalíptica. Y para aquellos a los que les sobren 180 minutos y quieran aprovecharlos en un producto que les dejará buen sabor de boca.