FICHA

Título original: Lex.
Título en España: Lex.
Temporadas: 1 (16 episodios).
Duración episodio: 22 minutos.
Año: 2011
Temática: Dramón.
Subgénero: Infantil.
Resumen: Un abogado sin escrúpulos dirige un bufete cuyos dos socios y todos sus empleados están muy implicados en sus interrelaciones personales.
Actores principales: Javier Cámara, Nathalie Poza, Santi Millán, Kira Miró, Clara Lago, Pau Roca, Silvia Marty, Dulcinea Juárez, Tina Sáinz, Paz Vega, Josep Maria Pou, Aitor Merino, Álex González, Natalia Dicenta, Lola Baldrich, Josep Maria Pou.
Lo mejor: ver a Javier Cámara haciendo de malvado muy malvado.
Lo peor
: a veces parece una parodia de las series “de abogados”.
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre LEX

Es un serie “de abogados”, pero solo relativamente. Las similitudes con Ally McBeal (1997-2002) no se le escapan a nadie: lo de menos son los casos que van llegando al bufete de abogados en cuestión, lo importante son las interrelaciones entre los personajes. No estamos, pues, ante un Perry Mason, ni siquiera ante un producto tan absolutamente desternillante como Better call Saul o The Night Of. Es otra cosa: es la vida en el interior de un bufete de abogados. Podría serlo de un hospital central, de una constructora o de una redacción, pero lo es de un bufete de abogados. De ahí su nombre: de las iniciales de los tres propietarios León, Estrada y Xifré, LEX.

La serie se sostiene sobre los tres protagonistas, a pesar de que todos los empleados del bufete (como en Ally McBeal) tengan cierto relieve en la trama. “Mario Estrada” (Javier Cámara) es el típico abogado marrullero e inmoral, preocupado por ganar a cualquier precio. Su ex esposa, “Daniela León” (Nathalie Pozas), es también social de bufete, inteligente y eficiente, a lo largo de toda la serie está a punto de unirse de nuevo a su ex, pero siempre descubre alguna infidelidad que la separa de él automáticamente. El tercer socio es “Gonzalo Xifré” (Santi Millán), otro modelo típico de abogado: le gusta más el dinero que su profesión y sus clientes valen lo que vale su cartera. Enamorado de “Daniela”, claro está. Así pues, tenemos el clásico triángulo de amores imposibles, clásico desde que Jean Paul Sarte le dio cuerpo en su obra A puerta cerrada. Media docena de actores más conforman el entorno laboral y profesional del bufete.

La serie está bien representada, especialmente por los titulares del bufete. El problema es que la serie tiene muy poco que ver con el mundillo del derecho y esa es, quizás, la parte que está menos y peor explotada. La sensación es que los guionistas se limitaron a realizar una serie sobre relaciones humanas, mucho más que centrada en casos jurídicos y el resultad fue algo parecido a cualquier otra serie que explote amores y desamores. Los toques de humor son escasos y de tono bajo.

Después de verla y reflexionar sobre ella, puede establecerse que también en este género “de abogados” se ha producido una degeneración en la calidad: hemos pasado de series aceptables en los años 80, como Anillos de Oro o Turno de Oficio, de las que lo peor que puede decirse es que respondían a las exigencias políticas de la época, a serie como LEX, de puro trámite en la que lo esencial de las tramas son líos de faldas y cuestiones sentimentales muy similares a las que podemos encontrar en series de adolescentes o de hospitales, o incluso en culebrones convencionales. Estoy seguro que en cualquier bufete de abogados de tamaño medio conocen historias mucho más jugosas, con más humor y más intríngulis narrativo que lo que se nos muestra en esta serie.

No es que sea mala, es que es un dejá vû en el que encontramos elementos procedentes de Ally McBeal, pero también de House, o de Al salir de clase. Y los mestizajes nunca suelen funcionar. La serie se quedó en sus dos temporadas con un 12% de audiencia y algo más de 2.000.000 se espectadores fieles. No era poco, pero insuficiente para la cadena.