FICHA

Título original: Cañas y Barro.
Título en España: Cañas y Barro.
Temporadas: 1 (6 episodios).
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 1978
Temática: Tragedia.
Subgénero: Costumbrista.
Resumen: Conflictos sociales desarrollados en las orillas de la Albufera de Valencia y protagonizadas por tres generaciones de una misma familia, “Los Paloma”.
Actores principales: José Bódalo, Victoria Vera, Alfredo Mayo, Terele Pávez, Luis Suárez,Manuel Tejada, María Jesús Lara, Carlos Romero Marchent, Ana Marzoa, Armando Calvo, Terele Pávez, Fernando Nogueras, José Nieto, Luisa Sala, Miguel del Castillo, Marisa Porcel.
Lo mejor:
el espíritu de la obra de Blasco Ibáñez está perfectamente recogido
Lo peor
: .
¿Cómo verlo?: Emitida por TVE, puede verse en en enlace indicado

Puntuación: 8,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre CAÑAS Y BARRO

El nuevo visionado de esta serie nos anima a reconocer que los años 70 fueron los “años dorados” de TVE. El “ente público” tenía ya mayoría de edad. Levaba casi veinte años emitiendo y, desde los primitivos estudios del Paseo de La Habana, poco a poco había ido ampliando sus instalaciones, su presupuesto y la calidad de la programación. Ciertamente, hasta los años 60, los productos propios eran dignos, pero con una factura excesivamente artesanal. Las telenovelas y los programas juveniles de los sábados, eran puro cartónpiedra, si bien era cierto, que la extraordinaria calidad de los actores del la época, hacía olvidar cualquier otra limitación. Pero en los 70, TVE se propuso horizontes mucho más ambiciosos. Dramatizar a las grandes novelas de nuestra literatura fue uno de estos proyectos. Cañas y Barro, de Vicente Blasco Ibáñez, constituyó otro éxito inenarrable para aquella televisión, ya madura, que quería alcanzar un “nivel europeo”.

Primero fue un producto valeniano por antonomasia, La Barraca, luego Fortunata y Jacinta, más tarde sería Los gozos y las sombras de Torrente Ballester, y luego Los pazos de Ulloa (1985), Juanita la Larga (1982), para concluir en 1992 con La Regentea. Luego se hizo el silencio y pareció como si TVE hubiera dejado de interesarse por los clásicos de la literatura española y se embarcara en la tónica de las televisiones generalistas, de ofrecer productos de consumo, facilones y de escasa calidad. Pero, hubo un tiempo, hay que recordarlo, que aquí, se construyeron verdaderas series dramáticas de insuperable calidad que aún hoy están a disposición de quien crea que la televisión puede ser un medio de transmisión cultural y no un simple entretenimiento frívolo.

Blasco Ibáñez, en su novela, reflejó la vida de los pescadores de la Albufera que debieron convertirse en cultivadores de arroz. Y lo hace a través de tres generaciones de una familia, “Los Paloma”. El “tío Paloma”, patriarca de la familia, será interpretado por Alfredo Mayo; “Tono” (Manuel Tejada) es su hijo, quien abandonará la pesca, una vida obsesionada con ganar terreno a las aguas de la Albufera. Morirá joven; su hijo “Tonet” (Luis Suárez) y su hija adoptada “Borda” (María Jesús Lara), serán sacadas adelante por su combativa madre, “Rosa” (Ana Maroa). El drama final vendrá, precisamente porque “Tonet” seduce a “Neleta” (Victoria Vera), esposa del cacique del pueblo (“Cañamel”, José Bódalo), a la que dejará embarazada. El último tramo de la serie es un verdadero dramón costumbrista.

Tanto la novela como la serie, reflejan la vida de los habitantes de la Albufera, con una crudeza y un realismo insuperable. La serie nos traslada a aquella época, nos permite conocer cómo eran sus gentes y sus problemas. TVE no reparó en gastos. En una isla de la Albufera construyó un poblado en el que situó la trama, en el Racó de l’Olla. Los decorados subsistieron hasta muchos años después. En realidad, aquella serie nos muestra  los conflictos similares a los que estaban teniendo en aquellos mismos momentos en el farwest, la lucha entre granjeros agricultores y ganaderos, que trasladado a la Albufera nos dio el conflicto entre pescadores y agricultores del arroz. La serie (y, por supuesto, la novela) puede considerarse como una epopeya de las gentes de la Albufera.

La dignidad con la que TVE abordó el proyecto y la profesionalidad de todas las partes que participaron en el proyecto (el casting no falla en ningún punto), hace inevitable la pregunta de ¿a qué se debe que mirando hacia atrás encontremos verdaderas obras maestras hija de un filón que hoy parece agotado? Hemos tenido que volver a  ver esta serie para convencernos de que lo de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, no es un simple tópico habitual entre gentes que tienen más pasado que futuro: en lo que se refiere a la televisión en España, parece una realidad. Y si se nos apura, una triste realidad.