FICHA

Título original: Cuenta atrás.
Título en España: Cuenta atrás.
Temporadas: 2 (29 episodios).
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2007-2008
Temática: Thriller.
Subgénero: Intriga.
Resumen: Situaciones límite vividas por un grupo de la Policía Judicial en su lucha contra la delincuencia organizada y el terrorismo.
Actores principales: Dani Martín, Bárbara Lennie, José Ángel Egido, Álex González, Teresa Hurtado, Diana Gómez.
Lo mejor: el intento de imitar a Tarantino.
Lo peor
: papeles protagonistas mediocremente representados
¿Cómo verlo?: Emitida por LA CUATRO, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 5

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Lo mínimo que puede decirse sobre CUENTA ATRÁS

Parece evidente que los creadores de esta serie se han querido inspirar en la serie protagonizada por Kiefer Sutherland, 24 (2001-2010) y por un estilo narrativo tomado prestado de Tarantino. El resultado hubiera sido mejor si la serie hubiera contado con más medios y, sobre todo, con un casting más exigente. Falló lo uno y lo otro, por tanto, Cuenta atrás puede considerarse frustrada a pesar de las ambiciones de los guionistas.

El inicio de cada uno de los episodios es siempre el mismo: la cámara nos muestra una situación de alta tensión a punto de alcanzar su límite. Luego se ven los créditos y la trama, repleta de flash-baks, nos cuenta como se ha llegado a ese límite y lo que sucede inmediatamente después, siempre bajo la tiranía del reloj. El artificio de rodar una película y luego descomponerla en sus partes, montando luego la versión final con el orden alterado, es lo que caracteriza al cine de Tarantino. Pero, para que este recurso dé buenos resultados, el guión debe estar muy bien armado.

La serie nos muestra a un grupo de la Policía Judicial que investiga casos susceptibles de generar alarma en la opinión pública (secuestros aéreos, toma de rehenes, secuestros de niños) o que afectan en concreto a algún personaje individual. En cualquier caso, después de la puesta en situación inicial, vemos al grupo de policías investigando el asunto y reconstruyendo cómo se ha llegado a esta situación para tratar de resolverlo. Estamos, pues, en lo que se refiere al argumento en una típica serie de “policías” y “delincuentes”.

La diferencia estriba en cómo se cuenta la historia: el método Tarantino. Ahora bien, una serie de este tipo tiene éxito o fracasa en función de una serie de parámetros complementarios. El primero de todos es que las interpretaciones transmitan convicción, fuerza y energía; el segundo es que la fotografía y el montaje aumenten el dramatismo y lo reflejen en la medida requerida por el guión. Estos dos elementos, están particularmente ausentes en esta serie: ha fallado el casting, especialmente en sus papeles protagonistas (o bien no ha sido suficientemente exigente), y ha fallado el presupuesto.

El resultado ha sido una serie que transmite rapidez, pero no en la trama, sino mucho más en su ejecución. El colocar a un cantante como Dani Martín en el papel protagonista, sin duda debió deberse a un intento de atraer audiencia joven. Pero, pensar que los admiradores de El Canto del Loco constituirán el “suelo” mínimo de una serie y basar su éxito en la presencia de uno de sus miembros, casi puede ser considerado un insulto para el resto de la audiencia: porque Dani Martín no es actor, simplemente.

A partir de ahí -es decir, de su cúspide interpretativa- la serie ya no puede ser tomada en serio. Si, para colmo, se intenta insertar con calzador en algo que pretendía ser un thriller desbocado, pequeñas historietas de amor en el interior de un grupo policial, lo que se está es realizando un híbrido con Física o química o alguna serie de connotaciones similares. El resultado final es mediocre.

Y esto es lo peor de esta serie: que a pesar de ser una buena idea, que el montaje puede ser, incluso, interesante, por mucho que ya se haya recurrido a él, la serie, en su conjunto, se tambalea en cada episodio. Irrumpió con una buena audiencia para La Cuatro (18,02%  y 2.800.000 espectadores), pero luego fue descendiendo y terminó la temporada con una media del 11,5% y 1.600.000 espectadores. En la segunda fue todavía peor: 7,4% y 1.119.000 espectadores. Exportarse, sí, se ha exportado especialmente a exóticas repúblicas caucásicas. En Canadá, Italia, Francia ha pasado completamente desapercibida.