FICHA

Título original: La memoria del agua
Título en España: La memoria del aga.
Temporadas: miniserie (2 episodios).
Duración episodio: 77 minutos.
Año: 2012
Temática: Drama.
Subgénero: Misterio.
Resumen: En un balneario de alta sociedad se desata una vorágine de amores, asesinatos, misterios, investigados por un policía jubilado poco antes de que el lugar sea visitado por el dictador Primo de Rivera.
Actores principales: Tamar Novas, Aitor Mazo, Natalia Sánchez, Inma Cuevas, Ana María Vidal, Carmen de la Maza.
Lo mejor: el intento de fusionar distintos géneros
Lo peor
: decepcionó a los habituales de cada género.
¿Cómo verlo?: Emitida por TVE, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 5,5

PROMO

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Lo mínimo que puede decirse sobre LA MEMORIA DEL AGUA

La llamada “memoria del agua” es una supuesta propiedad del agua según la cual las moléculas del agua almacenan las propiedades curativas de un compuesto sometido a diluciones en serie durante su preparación. Es la base de la medicina homeopática. No hay base científica para explicar el por qué en algunos casos, estas diluciones “funcionan”. Quizás sea por efecto placebo y ante determinadas dolencias. Le ocurre, más o menos, como a la miniserie de TVE que lleva este mismo título La memoria del agua y que es el resultante de distintas diluciones de géneros cinematográficos y que puede gustar especialmente a un público predispuesto a aceptarla.

Vayamos primero a lo de las “diluciones”. Hay que reconocer que el tema de un balneario que ha degenerado a causa de un misterioso suceso ocurrido años antes y cuyo edificio se ha transformado en psiquiátrico, es un tema atractivo. Estamos en el año 1927, el lugar, La Isabela, es uno de los puntos de reunión de la alta burguesía que busca tranquilidad y tratamientos termales. Pero ese año es diferente, porque se espera la llegada del general Don Miguel Primo de Rivera, en ese momento dictador. La hija de los dueños del balneario regresa al lugar después de haber permanecido dos años estudiando en Suiza. Se fue niña y volvió mujer, provista de una mentalidad y educación muy diferente a la que tenía antes. Lo que hasta aquí correspondería a un género histórico se convierte, a partir de ese momento, en un arrebatado drama romántico: la chica, demostrando su liberalidad y falta de prejuicios social, en lugar de casarse con un abogado millonetis, se enamora de un camarero que resultará ser un anarquista en funciones. Así pues, hay pinceladas “políticas” en el relato. En un momento dado, cuando el balneario está rebosando de clientela y la dirección abre los grifos en lugar de agua empieza a brotar sangre. Menos mal que un comisario jubilado presente entre los clientes se hace cargo de la investigación. Y ya tenemos incrustado el último género: el policial. Si no se resuelve el caso a tiempo, se anulará la visita de Primo de Rivera.

La acumulación de géneros no es una mala idea. Pero hay un problema. Teresa Viejo, autora del relato originario, no es novelista, sino periodista y, según nos cuentan “embajadora de buena voluntad de UNICEF”. Para mezclar estos géneros se precisa habilidad y experiencia. Los personajes de la novela tienen un punto increíble, empezando por el hecho de que Suiza en los años 20 no era lo que se dice un paraíso social en el que las clases convivieran sin ningún tipo de prejuicios. No hay que confundir estabilidad política y democracia con ausencia de prejuicios.

Así pues, la miniserie es una fusión entre distintos géneros, cada uno de ellos diluido en otros y con los efectos de todos ellos atenuados y sin poder operar el efecto esperado en el público. Es como si hiciéramos de la serie Poirot, de Gran Hotel, de Prim, el asesinato de la calle del Turco y de Paco y Veva, un híbrido, lo agitáramos y lo lanzáramos a la audiencia con la esperanza de que aliviara su búsqueda de ocio. La miniserie no podía funcionar y, de hecho, no funcionó.

Ahora bien, estos géneros cada uno por separado cuentan con incondicionales y se esperaba que reaccionaran bien ante una miniserie que contiene elementos que podrían satisfacerles operando algo así como el efecto placebo al que nos referíamos al principio. Pero no ocurrió así: tantos los seguidores de las series históricas, como los aficionados al misterio, como los devoradores de series románticas, se vieron decepcionados hacia la mitad de la primera entrega y pocos soportaron la segunda.