FICHA

Título original: Fortunata y Jacinta
Título en España: Fortunata y Jacinta.
Temporadas: miniserie (10 episodios).
Duración episodio: 22 minutos.
Año: 1980
Temática: Drama.
Subgénero: Adaptación novela.
Resumen: Vida de dos mujeres en el Madrid de la segunda mitad del siglo XIX, una de ellas salida de las clases populares y la otra de la burguesía acomodada y ambas unidas por su destino trágico.
Actores principales: Ana Belén, Maribel Martín, Mario Pardo, François-Eric Gendron, Fernando Fernán Gómez, Charo López, Francisco Rabal, María Luisa Ponte, Jean Marc Thibault, Mary Carrillo, Manuel Alexandre, Francisco Algora, Luis Ciges, Tte García Ortega, Francisco Marsó, Julio Núñez, Manuel Zarzo, Cristina Torres, Alejandro Enciso, Berta Riaza, Mirta Miller, Antonio Passy, María Elena Flores.
Lo mejor: fue la primera serie de grandes ambiciones realizada por TVE
Lo peor
: ¿?.
¿Cómo verlo?: Emitida por TVE, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 9

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Lo mínimo que puede decirse sobre FORTUNATA Y JACINTA

En 1980, TVE contaba con la libertad para elegir temática y con un presupuesto mucho más abundante que en los años del franquismo. La transición estaba por terminar y el puesto de presidente del gobierno lo ocupaba alguien que antes había sido director general del “ente público”. Ya no había excusa para reducirse a producciones poco ambiciosas: había que demostrar a Europa –a esa Europa en la que España quería integrarse lo antes posible con la energía y el estusiasmo del converso- que éramos capaces de hacer series de calidad. Y había que empezar desembolsando 150 millones de pesetas de la época. La cosa tiene mérito porque hoy con 10 veces más no garantizan una serie aceptable. Fortunata y Jacinta, que se había llevado antes al cine, dio ocasión al “ente público” de demostrar que había alcanzado madurez.

No es que antes no hubieran producciones notables en TVE, que las hubo, es que los directivos querían que nuestra presentación en Europa y el signo de que algo había cambiado, lo diera la adaptación de una novela de un autor considerado como republicano y progresista, Benito Pérez Galdós. Un año antes de fraguarse este proyecto se había estrenado con gran éxito de audiencia y crítica, el dramón de otro autor de similares características, Vicente Blasco Ibáñez, La Barraca que remataba el éxito que había tenido en 1978 Cañas y Barro, otra serie basada en la novela del mismo autor. A nadie se le escapa que el hecho de que, en plena transición, se eligiera a dos autores que no habían contado con las simpatías del franquismo, no era algo casual: en clave interior, de trataba de contentar a las buenas gentes de izquierdas que desde el inicio de la televisión en España estaban obligadas a ver una televisión hecha por la “otra España”. Y era la mejor tarjeta de visita en el exterior: “¿lo ven, hemos cambiado? Se lo dice Adolfo Suárez, el primero en cambiar, pues no en vano hice mi carrera en las altas esferas del franquismo y aquí me tienen patrocinando la nueva democracia”. Por lo demás, la serie era completamente inofensiva y el hecho de que su trama se situara en la segunda mitad del XIX, alejaba los fantasmas de enfrentamiento político entre las dos Españas de 1980.

No se dilapidó, desde luego, el dinero destinado a esta superproducción. El resultado fueron 10 entregas realizadas primorosamente que estuvieron a la altura de lo que era considerado como el mejor relato de Pérez Galdós, la más alta cumbre del realismo español. La serie fue extremadamente fiel al relato originario y resulta difícil encontrar algún elemento negativo en su contenido, realización, montaje y actuaciones.

La serie nos muestra el destino de dos mujeres. “Fortunata” (Ana Belén), chica de origen humilde conoce al hijo de unos aristócratas, “Juanito Santa Cruz” (François Eric Gendron). La madre hace todo lo posible para evitar esa relación y lo envía de viaje para facilitar el acercamiento con su prima “Jacinta” (Maribel Martín) con la que termina casándose. En el mismo viaje de bodas, cuando ella le pregunta por sus amores anteriores, le cuenta la relación que mantuvo con “Fortunata” (a la que había dejado embarazada). Pasan los años, “Jacinta” no puede tener hijos, así que un buen día adopta un hijo que cree que es el que tuvo su marido con “Fortunata”. Pero el niño había muerto al nacer. La vida de esta, había evolucionado de manera lamentable, había pasado de un hombre a otro y termina en un convento. Enamorada de “Maximiliano” (Mario Pardo), se casa con él. Pero, en un momento dado vuelve a reemprender la relación con “Juanito”… Poco después, la infortunada se encuentra en la calle, tras ser abandonado de nuevo por su amor y haberse ido del domicilio familiar propio. “Juan”, para colmo, le ha engañado con una de sus amigas… y así sucesivamente. Como puede verse, la trama gira en torno a un veleta, un joven caprichoso de pocos escrúpulos y menos remordimientos, especializado en hacer infeliz a toda mujer que se cruce en su camino.

La miniserie constituyó una buena carta de presentación internacional: se exportó a 30 países y el presupuesto invertido se cubrió. Le quedó además a TVE la satisfacción de haber hecho un producto depurado de alto nivel dramático, perfectamente escenificado y ambientado que, además recibió el Fotogramas de Plata a la mejor intérprete (Ana Belén), el TP de Oro y el Premio Ondas a la mejor serie. Hoy, la serie es un dramón no muy diferente de otros muchos que hemos visto después, llegados de cualquier cinematografía. No impresiona tanto como en aquel lejano 1980 cuando se emitió por primera vez. Pero es nuestra literatura, nuestra televisión y merece verse porque forma parte de nuestra cultura.