FICHA

Título original: El don del alba.
Título en España: El don del alba.
Temporadas: 1 (13 episodios).
Duración episodio: 70 minutos.
Año: 2013
Temática: Paranormal.
Subgénero: Terror.
Resumen: Una joven cuya abuela acaba de morir, se arroga como misión personal acompañar a las almas de los muertos hasta el otro lado, afectando la naturaleza de esta misión a su familia.
Actores principales: Patricia Montero, Martiño Rivas, Antonio Hortelano, Ramiro Blas, Ismael Martínez,Ismael Martínez, Itsaso Arana, Carmen Sánchez, Diana Palazón, Teresa Lozano, Juan Pablo Di Pace, Antonio Zabalburu.
Lo mejor: fue la primera producción de Disney en España.
Lo peor
: seguía el esquema de Entre fantasmas con poca imaginación.
¿Cómo verlo?: Emitida por Telecinco, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL DON DEL ALBA

La serie nos habla de espíritus de muertos que están perdidos en un purgatorio hecho de negrura. Por distintos motivos, ignoran cual es el camino que deben seguir para dirigirse “al otro lado”. Podría decirse que están en una “tierra de nadie” entre el mundo tangible de los vivos y el más allá. Menos mal que la protagonista ha tomado como misión –gracias a un don que percibe tras la muerte de su abuela- el ayudar a las almas a abandonar la frialdad de ese “no man’s land”. Ese “don” es, precisamente el que da nombre a la serie.

A primera vista, y sin necesidad de añadir nada más, la serie puede parecer una copia de Entre fantasmas (2005-2010) o de Médium (2005-2011) que fueron como dos gotas de agua. Luego resulta que, efectivamente, El don del alba es una adaptación de la primera (que era netamente inferior a la segunda), figurando John Gray como su creador y creador al mismo tiempo de la matriz norteamericana.

La serie se promocionó tempranamente dos años antes de iniciarse su emisión: Mediaset anunció en 2011 que la serie estaría protagonizada por Patricia Montero. No se ocultó el hecho de que fuera una adaptación de una serie que en aquellos momentos tenía cierto éxito y se insistía especialmente en que era el producto de una cooperación entre Telecinco y la Disney, siendo la primera serie por la que la productora norteamericana producía en España. Luego hubo un año de sequía: nadie informaba cuándo se estrenaría, ni en qué situación estaba la producción. A mediados de 2013, la Disney publicó un libro con las claves de lo que encontraría el público en la nueva serie que, finalmente, se había estrenado el 9 de abril. Apenas soportó tres meses en antena: las bajas audiencias la mataron. El lanzamiento no atrajo excesiva atención (un 13,2% y 2.480.000 espectadores) que se redujeron a lo largo de las trece entregas hasta alcanzar un más que preocupante 5,7% y no alcanzar una media de dos dígitos: 9’2%.

Cabría preguntarse por las razones de este fracaso. Básicamente tres. En literatura se dice que “cuando un plago es asesinato, no es plagio”. Traducimos: cuando un producto es copia de otro, pero lo supera ampliamente, no se considera “plagio”, sino que su presencia elimina (“asesina”) al producto originario. En este caso El don del alba no “asesina” a Entre fantasmas, sino más bien, la prestigia. La adaptación no fue brillante: rápida, superficial y con pocos matices. En sus mejores aspectos reproducía con fidelidad perruna los contenidos de la matriz, pero, en general, se situaba muy por debajo de ella hasta el punto de que cabía preguntarse si era necesario realizar una adaptación de algo que se estaba emitiendo en esos mismos momentos. Segundo problema: el casting no fue acertado. Ni los actores se creían sus papeles, ni los guionistas fueron capaces de darles identidad propia.

Y luego estaba un último problema: en este país se contornea el fenómeno de la muerte. Aquí no se dice “fulanito se ha muerto”, sino que se emplean eufemismos del género “ya no está con nosotros” o “nos ha abandonado”. Y no se ven entierros por las calles, ni siquiera coches fúnebres y en los mismos hospitales, e incluso en los hospitales se pasa de tapadillo a los muertos. Nadie les cuenta a las nuevas generaciones –ni la religión que ya no cuenta con un seguimiento masivo, ni la ciencia- lo que es el proceso de la muerte. Como máximo, las supersticiones entran en juego y se da por supuesto que las almas sobreviven a la muerte en un mundo que es, casi como éste: necesitan guías y GPS para saber hacia dónde dirigirse. Pero, en general, lo cierto es que nuestro pueblo considera que todo lo que tiene que ve con la muerte da cierto “yuyu”, así que una serie hecha en España –diferente es si procede de Hollywood y todos los actores son extranjeros- que hable sobre el más allá, se encontrará con la resistencia anímica de los espectadores.

Si sumamos estos tres elementos, lo que tenemos es un fracaso anunciado. El don del alba entró en el purgatorio de las series con apenas trece episodios, tras un lanzamiento estelar y con la segunda temporada en el limbo de los proyectos frustrados. Que el dios de las teleseries la tenga en su reino.