FICHA

Título original: Felipe y Leticia.
Título en España: Felipe y Leticia.
Temporadas: 1 (2 episodios).
Duración episodio: 75 minutos.
Año: 2010
Temática: Biográfica.
Subgénero: Crónica rosa.
Resumen: Crónica del noviazgo entre el Príncipe Felipe y la entonces locutora de televisión, Letizia Ortiz, actuales Reyes de España.
Actores principales: Fernando Gil, Amaia Salamanca, Marisa Paredes, Juanjo Puigcorbé, Marina Gatell, Elena Irureta, Alicia Pérez, Àgata Roca, Anna Ycobalzeta, Irene Mir, Minnie Marx, Mónica Cardomí.
Lo mejor: Un intento más de acercar la monarquía al pueblo.
Lo peor
: Resultó de muy bajo nivel
¿Cómo verlo?: Emitida por Telecinco, algunos episodios pueden verse en el enlace indicado.

Puntuación: 5,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre FELIPE Y LETIZIA

En la más que excelente película de Clint Eastwood Sin Perdón (1992), en un momento dado, Richard Harris alude a la reina de Inglaterra como a un personaje místico que jamás podría ser herida en un atentado porque el atacante quedaría inmovilizado por la personalidad que irradiaba. Se puede ser o no monárquico, pero sí es necesario convenir que la monarquía depende de un solo factor: su prestigio. Si ese prestigio desaparece o queda redujo a la mínima expresión, la monarquía deja de tener sentido. Y esto es lo que no parece que los guionistas de esta miniserie, ni el canal que la emitió, tuvieran claro. Trataron de “acercar la monarquía al pueblo” y el resultado fue… una monarquía como el pueblo. Situados ambos en el mismo rango igualitarios ¿por qué una debe tener prerrogativas de las que carece el otro? Tal era lo que podía deducirse después de que Telecinco tratara de reconstruir la vida cotidiana de los Reyes de España.

A mediados de junio de 2010 se había iniciado el llamado Caso Urdangarín. En Octubre del mismo año se emitió esta serie. A partir de la irrupción del escándalo que afectó al marido de la Infanta Cristina, era posible prever que la erosión de la institución monárquica podría acelerarse y alcanzar a la propia figura del Rey. Así pues, era preciso acometer distintas campañas para apuntalar a la institución monárquica y evitar que los partidarios de la república aumentaran en número e influencia. “Alguien” optó por enfocar la cosa en clave de futuro: el Rey Juan Carlos llevaba ya 35 años en el trono y su figura estaba desgastada. Además, era el titular de la Familia Real y entraba dentro de lo posible que el Caso Urdangarín también le afectara. Así pues, el único agarre que tenía una operación para prestigiar a la monarquía consistía en centrarse en la figura del Príncipe heredero y en el romance con la locutora de televisión Letizia Ortiz. En 2003 se había anunciado el compromiso matrimonial y un año después tuvo lugar la boda. En 2005 y 2007 habían nacido sus dos hijas. Era evidente que, antes o después, se produciría la sucesión de Juan Carlos I por su hijo, así que había que empezar a “acercar su figura al pueblo”. Tal era la funcionalidad de esta serie.

No es, desde luego, por casualidad que la serie fuera emitida por Telecinco, un canal cuya audiencia aprecia especialmente los “temas del corazón”. Los protagonistas de la serie serían cuatro: Felipe y Leticia, y Juan Carlos y Sofía… Las pinceladas sobre sus cargos y responsabilidades pasan a un plano muy secundario. El propio director y guionista –Joaquín Oristrell- declaró que había concebido la serie en clave familiar tratando de responder a la pregunta “¿qué ocurre cuando en toda familia viene el chico y dice: ‘me quiero casar’?”. El tono de la serie está dado en esta frase.

La serie adelantó su estreno para no coincidir con el de Hispania en Antena 3. Se emitió a finales de octubre de 2010 con una audiencia del 28,2% el primer episodio (2.860.000 espectadores) y del 27% (y 4.111.000 espectadores) el segundo. Sí pues, para la audiencia tuvo interés, pero la acogida de la serie fue extremadamente negativa por parte de la crítica. En realidad, había quedado cursilona y, más que “acercar la monarquía al pueblo”, lo que se había hecho era aureolar a los monarcas de chabacanería. Algunas críticas se negaron a ver en ella un biopic, sino más bien una comedia de situación. Si lo que se intentaba era prestigiar a la institución, especialmente la figura del Rey salió bastante mal parada. Y en lo que se refiere a la historia de amor quedó excesivamente ramplona, e incluso, en alguno momentos, vulgar.