FICHA

Título original: Los ladrones van a la oficina.
Título en España: Los ladrones van a la oficina.
Temporadas: 10 (125 episodios).
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 1993-1996
Temática: Humor.
Subgénero: Comedia de Situación.
Resumen: Un bar, La Oficina, es una especie de “corte de los milagros” en donde van a parar una serie de estafadores y ladronzuelos que, en el fondo, resultan unos tipos simpáticos e inofensivos.
Actores principales: Anabel Alonso, Manuel Alexandre, Mabel Lozano, Guillermo Montesinos,Agustín González, Roberto Cairo, Antonio Resines, José Luis López Vázquez, Fernando Fernán Gómez, Enrique Escudero, Tony Valento, Alicia Bogo,Mary Carmen Ramírez, Jaime Linares, Enrique San Francisco, Luis Ángel Priego, Josele Román, Pepín Salvador, Rossy de Palma, Jorge Calvo, Lola Lemos, Beatriz Suárez, Juana Cordero, Asun Díaz, Antonio Flores, Antonio Gamero, Manolo Cal, Lolita Flores, Carlos Luca, Goya Toledo, Jenny Llada, Carmen Martínez Sierra, Francisco Rabal, Jesús Alcaide, Lola Flores, Pedro Peña, María Vico, Enrique Simón, Alfonso Vallejo, Maite Conde, Javier De Campos.
Lo mejor: el reparto ha sido sin duda el más excepcional de serie alguna filmada en España desde la transición.
Lo peor
: que no creara escuela y nunca más volviera a intentarse nada parecido
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, algunos episodios pueden verse en el enlace indicado.

Puntuación: 8

PROMO

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Lo mínimo que puede decirse sobre LOS LADRONES VAN A LA OFICINA

La Oficina era un bar muy particular, verdadera “corte de los milagros” valleinclanesca, o más bien “pato de Monipodio”, escenario de las peregrinaciones del cervantino Rinconete y Cortadillo. Para los poco dados a la literatura o para las generaciones de la ESO, valdrá la pena recordar que estos lugares novelescos eran lugares de encuentro de estafadores, peristas, tironeros, ladrones, macarras y exponentes de todas las especialidades de la delincuencia. La Oficina es, en algún barrio popular del Madrid de los 90, algo parecido.

Los guionistas se cuidaron de situar el bar en una calle realmente existente, San Esteban de Pravia 12. El poco recomendable local está regentado por “la Pruden” (Anabel Alonso” y “el Smith” (Antonio Resines). Salvo el “comisario García” (Agustín González) y el “inspector Gutierrez” (Roberto Cairo), la inmensa mayoría de los que se dan cita allí viven, más o menos, al margen de la ley. No son los “malos”, ni los policías encarnan a los “buenos”, son simplemente, personajes simpáticos y sin maldad particular, supervivientes de períodos históricos en los que el hambre, las cartillas de racionamiento y las restricciones eléctricas fueron habituales. Estaban modelados por aquellos años de estrecheces.

De entre todo el grupo de delincuentes, tres forman la cúspide y uno es el líder nato. Obviamente este papel le corresponde al más mayor de todos ellos, “Don Anselmo” (Fernando Fernán Gómez), ayudado por otros dos finos estilistas de la estafa: “el Escabeche” (José Luis López Vázquez) y “el Anticuario” (Manolo Aleixandre). Una serie con este plantel estaba llamada a ser histórica.

Y Los ladrones van a La Oficina lo fue por tres motivos: en primer lugar, porque fue la última ocasión en la que todos estos actores –los mejores con mucho de la escena española de la época, algunos de los cuales arrastraban fama desde la postguerra y otros se fueron afirmando en el cine y en el teatro de los años 40-70- coincidieron en una misma serie. En segundo lugar, porque los actores más jóvenes (Resines, Guillermo Montesinos, Anabel Alonso, Mabel Lozano…) eran igualmente brillantes y consumados en las artes del humor. Finalmente, porque en cada episodio aparecían como artistas invitados a rostros conocidos y populares de ayer y de hoy. Un casting, en definitiva, irrepetible.

Si a esto unimos que el guión era ingenioso, la duración de cada episodio la correspondiente a una comedia de situación, la comicidad elevada y sin estridencias ni recursos soeces, se podrá entender que cueste encontrar algún elemento negativo a esta serie. Lo más dramático es constatar la inexorabilidad del tiempo a la vista e que ninguno de los cinco magníficos que participaron en ella están hoy con nosotros. Posiblemente, repetimos, sea la mejor serie de televisión que se ha producido en España durante los años de la democracia.