FICHA

Título original: Niños Robados.
Título en España: Niños Robados.
Temporadas: 1 (2 episodios).
Duración episodio: 90 minutos.
Año: 2013
Temática: Drama.
Subgénero: Intriga.
Resumen: Dramatización del famoso episodio del robo de niños recién nacidos que se dio en los años 70-80 en España y que salió a la superficie en 2010.
Actores principales: Blanca Portillo, Adriana Ugarte, Emilio Gutiérrez Caba, Diego Martín, Macarena García, Nadia de Santiago, Alicia Borrachero, Guillermo Casta, Silvia Marty, Eduard Farelo.
Lo mejor: el primer capítulo.
Lo peor
: el segundo capítulo.
¿Cómo verlo?: Emitida por Telecinco, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 6,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre NIÑOS ROBADOS

Miniserie española reducida a la mínima expresión (dos entregas) intenta dramatizar el famoso caso que emergió a finales de la primera década del milenio sobre niños robados en los años 70 y 80. Un asunto desagradable, pero que resultaba morboso y que Telecinco intentó vehiculizar. El resultado fue una miniserie  contradictoria, con una primera entrega brillante y ágil y una segunda, en cambio, convertida en tostón por méritos propios.

La sensación que da esta serie y que queda confirmada por algunos datos objetivos, es que Telecinco inició una competición con Antena 3, para ver cuál de los dos canales ofrecía una serie dramática sobre el caso de los secuestros de bebés. En realidad, Antena 3 se adelantó y anunció en2011 la intención de filmar una serie que debería llamarse Historias robadas y que trataría sobre dos hermanos cada uno de los cuales creció en una familia diferente. Se anunció, así mismo, que dicha serie contaría con dos entregas. Y, efectivamente, la serie se estrenó en septiembre 2012. A pesar de que sería de mejor calidad que la que ofrecería Telecinco poco después, lo cierto es que pasó bastante desapercibida, a pesar de contar con el concurso de Rodolfo Sancho, Julieta Serrano, Mercedes Sampietro, etc.

Cuando movió ficha Telecinco, en octubre de 2013, lo hizo con más habilidad: incluyó la miniserie dentro de un espacio de debate sobre el tema de los “niños robados” que incluía testimonio de casos reales. Así la serie quedaba arropada y su veracidad, más o menos, certificada por los testimonios de padres e hijos que se vieron en esa tesitura.

El argumento nos muestra en el primer episodio a dos chicas que se quedan embarazadas a principios de los años 70. Una da a luz en una casa de acogida regentada por monjas y la otra es huésped en una casa de Bilbao. Dan a luz en la misma clínica, pero sus bebés le son sustraídos. Una de las chicas, ya en el segundo episodio, una de estas chicas se empeña en conocer su origen y, finalmente, descubre lo que ha ocurrido.

El desenlace final es bastante decepcionante, quedan muchas insinuaciones y cabos sueltos. De hecho, en el momento de escribir estas líneas, el asunto todavía no está completamente sustanciado en los tribunales, sino su tortuoso curso en los juzgados. La primera imputada fue, efectivamente, una monja (que en la serie está representada por Blanca Portillo). De las más de 1.500 denuncias presentadas, habías prosperado poco más de 1.000. Alguna asociación de afectados, contribuyó a exagerar hasta extremos inconcebibles el tema, declarando que podía haber ¡300.000 casos! (véase noticia). El 17 de febrero de 2017 se inició el juicio oral contra un doctor acusado de haber participado en 1969 en la sustracción de un bebé recién nacido para dárselo a un matrimonio actualmente fallecido. En el momento de escribir estas líneas todavía se desconoce la sentencia del tribunal.

La serie da la sensación de que los hechos sucedieron tal como se cuenta en sus dos episodios. Pero, como hemos visto, los juzgados todavía no se han pronunciado. Mal asunto eso de los juicios paralelos que tanto predicamento tienen en España y que han sido instalados desde finales de los años 80 en las cadenas televisivas. Si, ciertamente, esta serie surgió de una competencia con otra de Antena 3, ninguna de las dos se atenía a hechos probados en los tribunales. Había también cierta tendenciosidad política: se alegaba que los niños habían sido secuestrados “durante el franquismo” y se tendía a compararlos con casos ocurridos en Argentina durante la última dictadura militar. En realidad, se trataba de situaciones completamente diferentes. Y, por lo demás, si bien es cierto que la mitad de las denuncias presentadas correspondían al tardo-franquismo, también es cierto que las otras eran de los tiempos de la transición e incluso de los primeros años del felipismo.

Dese el punto de vista interpretativo, Blanca Portillo, una vez más, está muy en su papel de monja siniestra. La ambientación es buena y la fotografía –a pesar de que podía mejorar- es aceptable. El único problema es que la segunda entrega es, simplemente, floja y contrasta con lo entretenido de la primera. Lo curioso es que guionista y director son los mismos en ambas. ¿Qué ha ocurrido? Lo normal: sabemos cómo empieza el caso de los “niños robados” (con unas denuncias), pero no sabemos cómo terminan (los juicios y las sentencias están todavía por verse). Así pues, hubo que improvisar un final para la historia, final que todavía no existía. Los juicios paralelos no suelen dar como resultado, productos veraces.