FICHA

Título original: Física o química.
Título en España: Física o química.
Temporadas: 7 (77 episodios).
Duración episodio: 80 minutos.
Año: 2008-2011
Temática: Drama.
Subgénero: Secundaria.
Resumen: Cuatro profesores de secundaria entran a trabajar en mismo instituto de enseñanza y descubren los problemas de los jóvenes alumnos.
Actores principales: Ana Milán, Andrea Duro, Javier Calvo, Angy Fernández, Úrsula Corberó, Nuria González, Gonzalo Ramos, Bart Santana, Maxi Iglesias, Adam Jezierski, José Manuel Seda, Sandra Blázquez, Blanca Romero, Cecilia Freire, Adrián Rodríguez, Joaquín Climent, Álex Barahona, Marc Clotet, Leonor Martín, Óscar Sinela, Àlex Batllori, Olivia Molina, Cristina Alcázar, Nasser Saleh, Oliver Morellón, Lucía Ramos.
Lo mejor: recordar que algo no va bien en la enseñanza en España.
Lo peor
: como en otras series de este tipo la realidad no tenía nada que ver con lo que nos mostraba.
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre FÍSICA O QUÍMICA

Las series juveniles siempre gozan de cierta reputación entre los jóvenes, entre quienes no se resignan a dejar de ser jóvenes y en aquellos otros que les gustan mirar y remirar a jóvenes. Por eso tienen seguimiento sea cual sea su calidad (que, dicho sea de paso, nunca es excesiva y casi siempre caen en la reiteración). Ésta, Física o Química, no escapa a estos rasgos propios del género. El colegio privado madrileño Zurbarán no es diferente al instituto Siete Robles de la serie Al salir de clase, ni al Colegio Azcona escenario de Compañeros, ni, claro está, Laguna Negra, el Internado que aparece en la serie del mismo nombre, es, simplemente otro de esos centros en donde los alumnos tienen todo tipo de problemas… pero en el que no se alude, en absoluto, a la crisis de la enseñanza en sí misma, como si no fuera la enfermedad más grave que atraviesa colegios, institutos,  desde los de pago destinado a las más altas cunas, hasta los públicos de barrios más marginales. Y mientras nos vemos desfilar los problemas más absurdos y a los personajes más improbables (tanto entre alumnos como entre profesores), nos olvidamos de la realidad de la crisis de la enseñanza en España que hace décadas ha dejado de formar jóvenes para ser una especie de almacén en horas lectivas.

Tienen razón los que dicen que la función de una serie de puro ocio no es llamar la atención de las autoridades y de la sociedad sobre el hundimiento del sistema educativo. Sí, pero no estaría de más que alguno de estos productos, clónicos en relación a otros, situara este problema de manera visible y lo trasladara al espectador. No es, desde luego, el caso de Física o Química. No se ven ni profesores quemados por años de enseñanza que no logran evitar el analfabetismo estructural de muchos que salen con todo aprobado, se ven en cambio violaciones, sobredosis de drogas, maltratos continuos por parte de los padres, orgías a tutiplé… todo ello atenuado por unos profesores que, más que enseñantes son coleguillas, a quienes los alumnos pueden visitar en sus casas a horas intempestivas para contarles cualquier problema.  Los profesores de esta serie, por cierto, también son como para darles de comer aparte: unos están más enganchados a las “rulas” que sus alumnos a los cigarrillos de la risa, otras ligan con sus alumnos con una facilidad y una frialdad pasmosa.  Y lo más llamativo de todo: clases de 10-15 alumnos, en lugar de clases de 30 y más… Es lícito preguntarse si alguno de los guionistas ha pasado por institutos en las últimas décadas y si conoce realmente lo que allí se cuece, o bien, se han limitado a ver las series de estudiantes e institutos que les han precedido.

No se puede hacer una serie sobre la base de sexo y drogas, jóvenes profesores y alumnos adolescentes, es preciso introducir algún otro elemento. Pero, sobre todo, si se es público, hay que ser exigente. Problemas importantes como el alcohol, las drogas o el sexo, los embarazos o la inmigración, no pueden tratarse con los tópicos y frivolidades con los que lo hace esta serie (y otras por el estilo). No se puede realizar una y otra vez el mismo producto cambiando el nombre al colegio, los rostros de los profesores y de los alumnos y presentando una y otra vez los mismos tópicos y cliches sin alteraciones. Pero, sobre todo, lo que no puede hacerse es marcarse como objetivo el tener un share apenas unas décimas más alto que la cadena rival. Por algún motivo, Antena 3 y Telecinco vienen desarrollando una competencia desde su nacimiento: entonces era justificable, pero hoy, cuando existen decenas de canales y de posibilidades alternativas de ver televisión (Internet, televisiones a la carta, streamming, P2P) seguir alardeando de que con tal o cual producto se ha logrado obtener una mínima ventaja sobre la cadena rival, es tan infantil como la serie Física o química.

La serie acaparó para la cadena Antena 3 una media del 15,5% de cuota de pantalla en los tres años que estuvo en antena (con un 18% en la primera y un 10’7% en la última). Cuando se llevó al extranjero recibió críticas absolutamente negativas. En Italia se suspendió su emisión, esgrimiéndose entre otros argumentos que era “zapaterista”. Lo fue, desde luego, en el tramo final del zapaterismo; pero era algo peor: era simplemente irreal y no tenía nada que ver con la realidad de la enseñanza en España.