FICHA

Título original: La saga de los Rius.
Título en España: La saga de los Rius.
Temporadas: 1 (13 episodios).
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 1976-1977
Temática: Drama.
Subgénero: Familia.
Resumen: Continuación de la novela de Ignacio Agustí Mariona Rebul, en donde el autor retrata la sociedad barcelonesa de princios del siglo XX en clave de drama humano y social.
Actores principales: Fernando Guillén, Maribel Martín, José María Caffarel, Emilio Gutiérrez Caba, Victoria Vera, Mari Carmen Prendes, Ramiro Oliveros, Ágata Lys, Rafael Anglada, Montserrat Carulla, Teresa Gimpera, Enric Arredondo, Alejandro Ulloa, Victoria Vera.
Lo mejor: Una buena novela para una buena serie.
Lo peor
: que no abarcara las últimas entregas escritas por Agustí que se prolongan hasta la guerra civil.
¿Cómo verlo?: Emitida por TVE, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 7,5

CABECERA Y MÚSICA DE LA SERIE

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Lo mínimo que puede decirse sobre LA SAGA DE LOS RIUS

Ignacio Agustí alcanzó la fama escribiendo Mariona Rebull en 1943. El éxito arrastraría al año siguiente una segunda entrega de la saga: El viudo Rius. Hubo que esperar trece años más para que en 1957, apareciera Desiderio. Más tarde apareció 19 de julio (1965) y finalmente Guerra Civil (1972). Todas ellas componen el ciclo que el autor tituló La ceniza fue árbol y que nos muestro cómo fue la sociedad catalana entre 1880 y 1936. La saga de los Rius nos muestra el periodo que sigue a la desaparición de Mario Rebull, las tribulaciones del viudo Rius, cómo recompone su vida y cómo sale adelante “Desiderio”. Lamentablemente la serie, realizada en un momento de cambios políticos no alcanza, como hubiera sido de desear, el período que trata Agustí en las dos últimas novelas de la saga, sino sólo un período comprendido hasta 1916. De todas formas, algo es algo.

Hay que decir que Agustí, era un conservador nato. Antes de la Guerra Civil había pertenecido a la Lliga Regionalista de Cambó y se vio obligado a huir al estallar el conflicto. Tras una breve estancia en Alemania, retornó a España, residiendo en Burgos, ingresando en Falange Española y cumpliendo tareas como periodista. Figuraría entre los fundadores del semanario Destino. Estos orígenes confirieron a su obra un tono conservador cuya interpretación de la guerra civil enlazaba perfectamente con la que daba el propio franquismo. De todas formas, Agustí siempre se tuvo por un cronista de su época y nunca intentó hacer política, ni reflejar sus ideales políticos en sus novelas… pero, era inevitable, que su visión fuera conservadora, porque a lo largo de toda su vida había rondado los círculos conservadores catalanes. Dado que en 1976-77 se estaba en plena transición era demasiado arriesgado hurgar en la llaga e introducir el tema de la República y de la Guerra Civil, por tanto, la serie abarca solamente la vida del Desiderio, el hijo de los Rius.

La serie nos muestra, pues, una sociedad catalana, conservadora, con los rasgos típicos, tanto de la alta burguesía como de las clases populares, las modas, los ambientes, los criterios y los ideales de principios del siglo XX tal como se vivieron en Cataluña desde una perspectiva de derechas muy moderada (en aquel tiempo se acababa de estrenar La ciutat cremada [1976] que daba la visión “de izquierdas” sobre aquella época). Ir más allá hubiera supuesto entrar en el tiempo de la dictadura de Primo de Rivera, explicar el fracaso de la República y cómo fue que el país se instaló en la guerra civil. La sociedad española de 1976-77 no estaba preparada para eso (y me temo que actualmente sigue igual prefiriendo vivir de ideas vagas y mitos a recordar realidades históricas concretas).

Sobre los valores de la serie cabe decir que fue una de las más caras que se habían producido en la época (cada episodio costó cinco millones de pesetas… 30.000 euros). La ambientación era extraordinaria, las interpretaciones magistrales: Fernando Guillén como “Joaquín Rius”, Emilio Gutierrez Caba como “Desiderio”, Maribel Martín como “Mariona Rebull”, con la sorpresa de un Fernando Guillén Cuervo como “Joaquín Rius niño” y las apariciones de Ágata Lys, Teresa Gimpera, Victoria Vera en distintos papeles femeninos. Al ver esta producción lo único que cabe decir es que, o bien en aquella época existían mejores actores que en la actualidad (no es nostalgia sino constatación) o bien que los directores de casting tenían menos preferencias y buscaban a los actores que mejor pudieran encarnar los roles asignados.

La producción debió tener más éxito del que tuvo en la época de haberse filmado unos años antes o un lustro después, pero aterrizó en una época convulsa y difícil en donde nadie tenía muy claro que iba a suceder. Era un tiempo, además, de gran polarización de la opinión pública. Pedro Amalio López, director de la serie, debió de hacer verdaderos equilibrios para evitar que alguien pudiera acusarle de haberse inclinado hacia una u otra de las dos Españas (o de las dos Cataluñas). Esto hace que la parte política (que Agustí trató en su saga según su leal saber y entender de hombre conservador y de orden) quede algo desdibujada en beneficio de la parte emotiva y sentimental. Era un signo de la época. De todas formas, el público reconoció su valía y Fernando Guillén recibió el premio al mejor actor por su interpretación en la serie.