FICHA

Título original: El Rey.
Título en España: El Rey.
Temporadas: 1 (3 episodios).
Duración episodio: 75 minutos.
Año: 2014
Temática: Biopic.
Subgénero: Política.
Resumen: Repaso a la biografía de Juan Carlos I de Borbón desde que llega a España en 1948 hasta que fallece su padre, el Conde de Barcelona, en 1993.
Actores principales: Fernando Gil, Christian Ageno, Jorge Clemente, Pedro Matos, Marta Belaustegui, Cristina Brondo, Patrick Criado, José Luis García Pérez, Francisco Merino, Adriana Torrebejano.
Lo mejor:
el que Telecinco apostara por un tema de alto voltaje político.
Lo peor
: cierto acartonamiento en los personajes y las situaciones.
¿Cómo verlo?: Emitida por Telecinco, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL REY

El 29 de junio de 2014 se produjo la abdicación de Juan Carlos I. Cuatro meses después, Telecinco iniciaba la emisión de esta miniserie en tres episodios. Lo sorprendente es que se trataba de una serie que había sido filmada entre finales de 2012 y principios de 2013, pero se guardó a la espera de que alguna noticia la pusiera en el candelero de la actualidad. El Rey quería ser un homenaje y un agradecimiento a la figura de la monarquía que, en esos momentos, experimentaba sus horas más bajas con el descrédito que supuso el Caso Urdangarín y el procesamiento de la Infanta Cristina. Y éste es precisamente el problema de la serie: su relativa historicidad y su preocupación solamente por dar una imagen “positiva” de la monarquía.

La serie viene a decir que Franco, prácticamente secuestró al hijo de Don Juan de Borbón y que lo educó como quiso sometiéndolo a su tiranía particular. Y las cosas no fueron exactamente así. Empecemos recordando que Franco era monárquico, más incluso que franquista. Lo segundo que es bueno tener presente es que Don Juan de Borbón, hijo de Alfonso XII y padre de Juan Carlos I, nunca se tomó excesivo interés en organizar la causa monárquica, ni siquiera en formular declaraciones democratizantes. Se limitó a mantener un consejo privado en Estoril que, de uvas a peras, realizaba alguna declaración política poco comprometedora. Hay que recordar, así mismo, que la mayoría de miembros de ese consejo, apenas unos años antes estaban completamente fascistizados y solamente cuando las cosas se pusieron mal para las potencias del Eje, recordaron su fe monárquica ¡constitucional! Que habían negado durante la Segunda República y desde las columnas de su revista doctrinal Acción Española.

La miniserie trata de demostrar la leyenda urdida durante la transición, a saber: que Juan Carlos fue el “motor del cambio”. En realidad, el gran mérito correspondió a los intereses del capitalismo español que precisaba abrirse a Europa y eso solamente podía hacerse bajo un sistema democrático. A los EEUU le interesaba una España enmarcada dentro de la OTAN, para lo cual, era, así mismo, necesario disponer de una patina democrática. Unos y otros pusieron a sus peones en juego: grupos mediáticos de poder incipiente, partidos sin militancia pero con cuadros ambiciosos que intentaban hacerse un hueco en un momento en el que solamente existía el Partido Comunista. El Rey se limitó en aquellos años a firmar lo que Suárez le ponía delante. Nada más. No es esto lo que vemos en El Rey que se atiene a la “versión oficial” de la mitología generada sobre la transición.

En cada una de las tres entregas se nos muestra a Juan Carlos de adolescente (1948-1960), luego en su juventud (1961-1969) y, finalmente, como “aspirante a la jefatura del Estado con el título de Rey” tal como decía la fórmula de la Ley Orgánica del Estado (1969) y que abarca hasta 1993 cuando se produce el fallecimiento de su padre. En cada uno de estos tramos, Juan Carlos I era representado por un actor diferente.

La serie tuvo un seguimiento aceptable: 2.596.000 espectadores en la primera entrega, que cayó a 1.931.000 en la tercera, perdiendo 4 puntos de cuota de pantalla y quedándose con un 10’7%. No era un fracaso total, pero si quedó por debajo del 15% de audiencia que marca la divisoria entre un producto de éxito y el que ha tenido una acogida mediocre. Lo peor que podría ocurrir es pensar que por haber visto 210 minutos de aproximación biográfica al anterior monarca, pensáramos que ya conocemos la historia reciente de España. Y lo único que conocemos es la “versión oficial”.