FICHA

Título original: Mi gitana.
Título en España: Mi gitana.
Temporadas: 1 (3 episodios).
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2012
Temática: Biográfica.
Subgénero: Dramón.
Resumen: Biografía de Isabel Pantoja a partir de la muerte en el ruedo de su marido.
Actores principales: Eva Marciel, Fanny de Castro, Blanca Apilanez, Lulú Palomares, Aníbal Soto, Carmen Gutiérrez, Juanma Lara, Fernando Soto.
Lo mejor:
Ver a Blanca Apilánez como Encarna Sánchez.
Lo peor
: En algunos momentos parecía una parodia cómica de personajes y situaciones
¿Cómo verlo?: Emitida por Telecinco, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 5,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre MI GITANA

Siempre he sido partidario de que el actor actúe, la folklórica salga con cualquier tonadilla, el abogado defienda a su cliente y el vendedor de barquillos los elabore de crujir rotundo y pertinente sabor a vainilla. O dicho de otra manera: zapatero a tus zapatos. Los que somos nietzscheanos de toda la vida, sabemos que, en sí misma, la vida de Nietzsche fue un completo desastre, así que nos quedamos con los contenidos de su filosofía a martillazos. Nunca se nos habría ocurrido ver una miniserie sobre Isabel Pantoja por mucho que sus tonadas nos gustasen. El principio del arte clásico es que la obra es superior al creador. Por eso se suele ignorar el nombre de los maestros de obras de las catedrales. Así pues, una serie sobre la Pantoja es algo que nunca debería de haberse filmado, por mucho que “la gitana” (tal es el título con el posesivo personalizador por delante) haya dado pie a la prensa del corazón para convertirla en uno de sus iconos desde que a su marido se lo llevó un toro por delante.

Si hay un drama español por excelencia, que hubiera cantado Próspero Merimé y compuesto una opera Georges Bizet, es el vivido por la Pantoja: la tonadillera casada con un toreador que acude a la cita con un toro llamado “Avispado” en Pozoblanco y sale del ruedo cadáver. Triunfador en el ruedo y en el noble arte de la cama (desde Bárbara Rey a Lolita Flores), terminó teniendo un hijo clavaico a cualquiera menos a él. Su gitana tuvo devaneos con unos y con otros y terminó en Marbella protagonizando un sonado romance con el alcalde, cuando los rumores sobre sus relaciones con otr@s eran cosa frecuente en el colorín y en la telebasura. Aquello acabó en los tribunales y hubiera dado pie a una serie sobre cárceles de mujeres de haber estado de moda en aquel momento. Cualquiera que se ha acercado a Isabel Pantoja, de una manera  otra, ha sacado tajada del culebrón y ha gozado de sus 15 minutos de fama mediática. Bueno, pues lo raro es que la Pantoja hubiera podido ahorrarse todo este circo si se hubiera atenido al consabido refrán de “zapatero a tus zapatos”.

Menos la conclusión final, todo lo anterior es lo que intenta contar esta miniserie, poniendo particular énfasis en el asunto del lesbianismo para mayor gloria de la audiencia del canal promotor, Telecinco. La serie es oportunista, está mal concebida, los diálogos parecen extraídos de reacciones de COU y algunas de las interpretaciones son, simplemente infames (salvamos y, con mucho, a Blanca Apilánez, por cierto). Sin ser una comedia, se aproxima involuntariamente por lo grotesco de las situaciones y la sombra de la “calidad Ed Wood” siempre presente.

La serie mereció de la crítica un apuñalamiento vesánico, cuando lo que se prestaba era haberla ignorado por no alcanzar los mínimos de calidad para poderla llamar “serie de televisión”. Sin embargo, el público la encumbró como opción preferencial en su franja horaria: un 20’2% en su primera entrega y un 18,4% en la última. Tres millones y medio de espectadores la siguieron con celo y querencia. Daños colaterales de un sistema educativo quebrado desde hace décadas.