FICHA

Titulo original: La chica del ayer.
Título en España: La chica del ayer.
Temporadas: 1 (8 episodios).
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2009
Temática: Intriga.
Subgénero: Viajes en el tiempo.
Resumen: Un jefe de la policía sufre un accidente, mientras investigaba el secuestro de su ex novia, y se despierta en 1977, también como policía en una unidad que investiga el mismo secuestro treinta años antes.
Actores principales: Ernesto Alterio, Antonio Garrido, Manuela Velasco, Manuela Vellés, Biel Durán, Mariano Llorente, Javier Rey, Mamen Duch.
Lo mejor: 
el haber tomado una muy buena serie británica para adaptarla a España.
Lo peor
: la adaptación es muy inferior al original.
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, puede verse en el enlace e Televisión a la Carta que ofrecemos.

Puntuación: 6,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre LA CHICA DEL AYER

Adaptar ciencia ficción a la pequeña pantalla no es algo simple. De ahí que haya series “futuristas” (ambientadas en habituales distopías) o de “superhéroes”, pero muchas menos que pueda calificarse como “ciencia ficción”, término ambiguo que empezó siendo sinónimo de relatos basados en nuevas fronteras de la ciencia y, finalmente, etiqueta que se atribuye a cualquier producto que nos muestra una situación incomprensible o difícilmente explicable. Tal es el casado de La Chica del Ayer que es “ciencia ficción” en la medida en que, por algún canal inexplicable, el protagonista realiza un viaje en el tiempo, no hacia adelante, sino hacia atrás. Y lo viajes en el tiempo si son uno de los procedimientos habituales utilizados por la ciencia ficción para componer algunos de sus mejores relatos. Al espectador o al lector, en realidad, le importa muy poco qué es lo que ha permitido al fulano adelantarse o retrasarse en su tiempo, sino ver cómo evoluciona el protagonista en una época que no es la suya.

Si a este planteamiento se añade una historia de investigación policial, el resultado suele ser bueno. Tal fue el caso de la serie británica Life on Mars (2006-2007). El protagonista es un inspector de policía que se estrella al volante de su vehículo. Al despertar se encuentra en el mismo lugar, solo que treinta años antes. Vive en el pasado y el caso que investiga pertenece a ese mismo pasado. Obviamente, tiene problemas de adaptación e incluso en los primeros episodios de comprensión de lo que está viviendo. Antena 3 se interesó por la serie pero comprobó que tenía excesivos problemas de ubicación para que fuera seguida por el público español, así que se decidió solamente por comprar los derechos de adaptación. Por lo tanto, lo que nos muestra la serie La chica del ayer es una adaptación de lo que vio el público británico.

En la serie española, un policía (“Samuel Santos” – Ernesto Alterio) está investigando la desaparición de su novia con la que ha roto solamente unos días antes. Estamos en 2007. En ese momento sufre el consabido accidente de coche que lo rebaja en el tiempo y en el grado. Reaparece treinta años antes como modesto policía destinado a una comisaría en que se utilizan unos métodos que han quedado muy atrás en el siglo XXI y que genera frecuentes roces con sus superiores. A “Samuel” le cuesta, sobre todo aceptar que está viviendo antes de su época, cree que vive una pesadilla de la que le resulta imposible despertar. Finalmente, acepta la situación porque le encargan investigar la desaparición de una chica que es exactamente igual a su ex novia. Esta es la chica que da nombre a la serie. Nuestro policía entiende que la vida le va a dar una nueva oportunidad y se entregará a la tarea de descubrir donde se encuentra.

Si este es el argumento, cabe decir que es muy pareció a la serie británica. Ciertamente, en las comisarías españolas parece que se grita más y que los nervios están mucho más a flor de piel que en las Islas Británicas cuya flema excluye cualquier signo externo de nerviosismo. La adaptación no va mucho más allá de esta consideración. El tema de la historia es bueno, tanto en el original como en la adaptación. Faltaría saber cuál de las dos ofrece una mejor realización. Y, lamentablemente, creemos que la serie británica es superior en tres aspectos: ritmo narrativo, interpretaciones y aspectos técnicos. Es muy difícil competir con la BBC y mucho más medirse con actores iniciados en el teatro e Shakespeare.

La chica del ayer, no es un despropósito. Parte de un hecho imposible (por eso es “ciencia ficción”) y trata de hacerlo digerible para el público. Para ello, haría falta, en primer lugar, que los actores se lo creyeran. Y en la serie española, Ernesto Alterio no está lo que se dice muy sembrado. Será porque no se ha sentido a gusto con el papel o porque las frases que han puesto en su boca los guionistas, no le resultaban excesivamente familiares, el caso es que su interpretación no luce. Manuela Velasco, en el papel de “Ana”, su compañera, está algo más sembrada y otro tanto ocurre con Antonio Garrido (“Quin”).

Las series españolas se caracterizan por ritmos lentos salpicados con diálogos intrascendentes  que aportan poco a la narración, escasa atención a la fotografía y a los encuadres y trabajo rutinario de todos sus elementos. Si la historia es original, el producto destaca ligeramente y es un petarlo, la serie suele morir a las pocas entregas. A este le ocurrió que tuvo un buen arranque pero se fue desgastando a medida que avanzaba, la audiencia la fue abandonando y cuando se llegó a la octava y última entrega, había perdido un millón de espectadores y cuatro puntos de cuota de pantalla. No era una catástrofe, pero si se situada por debajo de las expectativas de la cadena cuyos directivos colocaron el pulgar hacia abajo. En ese momento, la serie era seguida por 2.750.000 fans que protestaron airadamente en redes sociales.

Si hubiera que elegir entre ver el original de la BBC y la adaptación de Antena 3, recomendaríamos la primera opción (los capítulos están en emule). Ahora bien, La chica del ayer no es una mala serie, es simplemente, que hubiera podido –y debido- ser bastante mejor.