FICHA

Titulo original: La casa de los líos.
Título en España: La casa de los líos.
Temporadas: 6 (127 episodios).
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 1996-2000
Temática: Humor
Subgénero: Comedia de situación
Resumen: Andanzas de un auténtico bon vivant que vive junto a su hermana y sus sobrinas, cada una de ellas diferente a las demás, implicándolas a ellas y a sus novios en sus enloquecidas aventuras empresariales.
Actores principales: Arturo Fernández, Lola Herrera, Florinda Chico, Míriam Díaz Aroca, Emma Ozores, Goyo González, Mabel Lozano, Juncal Rivero, Alejandro Zafra, Alicia Rozas, Natalia Menéndez, Patricia Vico, Javier Turiel, Joe Watson, Amparo Climent, Paco Gallego, Alfonso Lara, Christian Gálvez, Luis Merlo, Marta Belenguer, Belinda Washington, Pedro Miguel Martínez.
Lo mejor: 
espectacular Arturo Fernández
Lo peor
: falta de ambiciones.
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, puede verse en el enlace que ofrecemos.

Puntuación: 7,5

CABECERA DE LA SERIE

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Lo mínimo que puede decirse sobre LA CASA DE LOS LÍOS

Fue la comedia de situación española de los años 90. La serie estaba dominada, con mucho por la inmensa personalidad de Arturo Fernández que había empezado la serie con unos espléndidos 67 años y que la terminó con más de 70, en la misma forma. La idea original de la serie partió de Germán Álvarez y nos mostraba a un impecable galán español que todavía conserva encantos de juventud, vividor y hombre de mundo, que un buen día decide visitar a su hermana y  a sus cuatro hijas que atraviesan por una difícil situación económica. Hay que decir, que el protagonista, “Arturo”, tiene el rostro marmóreo y en él se alternan las dotes presentes en cualquier estafador: encanto personal, mitomanía y afán de lucro a cualquier precio. Arturo Fernández daba mejor que nadie ese perfil de calavera que, al mismo tiempo, puede llegar a parecer e incluso a ser un personaje entrañable, amoroso y de honor.

“Pilar Valdés”, la hermana del protagonista, está representada por Lola Herrera, en uno de sus mejores momentos de madurez. Pero el gran acierto de los guionistas consistió en situar en torno a la pareja protagonista a las cuatro hijas de “Pilar” cada una de ellas con unos rasgos y una problemática (porque todas son, en alguna medida, problemáticas) diferente. “Fifa” (Patricia Vico), está literalmente coma una moto; chica discotequera, su mundo se reduce a los ligues y a las noches de vino y rosas; profundamente inconstante, le acompaña la cualidad de ser la menor de sus hermanas. “Mercedes” (Natalia Menéndez), en cambo, es la mayor, el divorcio reciente le ha dejado a cargo de dos hijos de los que frecuentemente “Arturo” deberá hacerse cargo, implicándolos en sus aventuras y manejos. Luego está “Elvira” (Emma Ozores), una enfermera dotada de un gran sentido del humor, permanentemente desenfadada y muy próxima y cómplice con su tío. Y, finalmente, “Manuela” (Miriam Díaz Aroca) que ejerce como ejecutiva agresiva, acompañada permanentemente por una aureola de éxitos.

El microcosmos de la serie se completa, de un lado con la chacha de la familia, “Toñi” (Florinda Chco) y con los personajes que rondan a las sobrinas que, con el tiempo, cada una de ellas tendrá uno o varios pretendientes o novios. El esquema, como puede verse, corresponde a una comedia de situación clásica.

De hecho, en los momentos en los que Frasier terminaba su ciclo, cuando el público español devoraba Friends y todavía no se habían extinguido los ecos de Cheers, esta serie demostró que en España también podían hacerse sit-coms de cierta altura. Dejó muy buen recuerdo y tuvo una acogida excepcional por parte del público. Algunas muletillas (“Chatín, que te caneo!!) pasaron a la cultura pop del momento y se han prolongado en el tiempo hasta hoy. Los elementos de la serie, tanto los protagonistas como los secundarios, estaban perfectamente conjuntados y el casting figura entre los mejores activos del producto.

Ahora bien, si algo le faltaba a esta serie era ambiciones: le bastaba con saber que era la mejor serie española de aquel momento, pero se negó a querer ir más allá: pudo ser una fotografía de España que se aprestaba a afrontar al siguiente milenio, pero se conformó con ser una caricatura de algunos especímenes del “celtyberia show”.

Hoy, obviamente, algunos chistes han perdido vigencia, pero la crisis de 2008 hubiera sido un buen momento para resucitar la figura de “Arturo”, el vividor que nunca se daba por vencido y que siempre encontraba ante cualquier adversidad un motivo y un camino para tirar hacia adelante.