FICHA

Titulo original: El ministerio del tiempo.
Título en España: El ministerio del tiempo.
Temporadas: 2 (21 episodios).
Duración episodio: 70 minutos.
Año: 2015-hoy
Temática: Ciencia Ficción
Subgénero: Aventura
Resumen: En España existe un departamento gubernamental dependiente de la presidencia del gobierno con la misión de preservar la historia e impedir que nadie pueda cambiarla. Sus funcionarios pueden viajar a través del tiempo y realizar las correcciones necesarias para alcanzar ese fin.
Actores principales: Jaime Banch, Nacho Fresneda, Aura Garrido, Juan Gea, Cayetana Guillén Cuervo, Francesca Piñón, Hugo Silva, Rodolfo Sancho.
Lo mejor:
una idea audaz que ha satisfecho a legiones de “ministéricos”
Lo peor
: en algún capítulo flojea algo.
¿Cómo verlo?: Emitida por TVE, puede verse en el enlace que ofrecemos.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL MINISTERIO DEL TIEMPO

Si de lo que se trata es de hacer ciencia ficción y una serie de aventuras que pudiera tomar el relevo de Águila Roja (2009-2016), cuanto más audaz fuera, mejor. El éxito de la serie protagonizada por David Janer se debía, especialmente al absurdo de situar a un ninja en la corte de los Austrias. Así pues, había que ir un paso más allá. Pablo y Javier Olivares se atrevieron a flanquear el límite y crearon un producto que tenía dos alicientes: era completamente increíble y, al mismo tiempo, no encajonaba a la serie en una época concreta. Podía hacerse un repaso de nuestra maltrecha historia siguiendo sus capítulos. De todas estas conjeturas nació El ministerio del tiempo.

Resulta inevitable recordar que quienes estamos en camino de alcanzar una edad provecta, existía una serie relativamente similar –si por similar se entiende los viajes en el  tiempo- emitida en la segunda mitad de los sesenta: El túnel del tiempo. La serie española, no solamente es técnicamente bastante mejor y ha eludido el cartón piedra y las pifias de aquella serie añeja, casi más próxima al universo freaky que a la ciencia ficción. En esto de los viajes en el tiempo, vale la pena recordar que, simplemente, son imposibles: la buena o mala fortuna de una serie que se base en este género dependerá de que guión, actores y fotografía aporten pluses de interés y eviten franquear la línea que separa la ciencia ficción de la payasada. El ministerio del tiempo lo ha logrado casi todos los episodios emitidos.

La audacia de la serie es notable. Recordemos su temática: solamente unas pocas personas conocen la existencia del Ministerio del Tiempo. El rey, el presidente del gobierno y pocos más. Desde un período mal definido, pero no anterior a los Reyes Católicos, se conoce la existencia de una serie de “puertas del tiempo” a través de las cuales puede viajarse una época a otra. A nadie se le escapa que ello permite modificar la historia y hacerlo supone graves riesgos para nuestra seguridad. De ahí que unas “patrullas del tiempo” custodien permanentemente estas puertas. La élite del ministerio está formada por un grupo de personas procedentes de distintas épocas y con habilidades muy diferentes.

En la serie encontraos a un soldado de los Tercios de Flandes, el típico hombre de honor, espadachín y aventurero, lo mejorcito que ha dado nuestra historia; una burguesa de finales del siglo XIX, de las primeras universitarias que hubo en el país y memoria infalible que constituye el “cerebro” de la misiones; luego está un viudo, enfermero del Samur, siempre dispuesto a arriesgar su vida en misiones suicidas. Esta eficiente “patrulla del tiempo” está comandada por los altos funcionarios del ministerio que actúan como “dirección estratégica” de las misiones.

Las misiones son muy diversas y abarcan distintos períodos de nuestra historia. Por supuesto, aparte de encarrilar nuestra historia para evitar que nada cambie, existe corrupción en las altas esferas del ministerio. Los funcionarios terminan pasando de una época a otra para visitar a antiguos amores, arrodillarse ante la tumba de seres queridos o, simplemente, traficar con obras de arte.  La corrupción ha calado tan hondo en este país que presentar a un departamento ministerial, secreto incluso, sin que sobre él planee la sospecha muy cierta de corruptelas, amiguismo y cohecho hubiera sido lo más increíble de la serie.

Los actores cumplen con creces, el guión introduce elementos cómicos y tiene muy presente el lenguaje y las costumbres de cada época. La fotografía, los filtros y la iluminación más correctas que en otras series anteriores y el montaje acertado. Así pues, puede considerarse a esta serie como una de las mejores producciones de ciencia ficción realizadas en España que nos remiten –con muchos más medios técnicos y presupuesto- a algunos episodios de producciones de Chicho Ibáñez Serrador: La Cabina (1972) o Historia de la Frivolidad (1972).

Cabría decir algo sobre la intencionalidad de la serie. Resulta evidente que se trata de defender “lo español” en su actual configuración: nada puede alterar la historia, ni para bien, ni para mal. Así pues, de lo que se trata, a fin de cuentas, es de preservar una identidad. Y que realizar modificaciones en los programas de estudios de las diecisiete autonomías, las “altas esferas” han juzgado que sería más simple ofrecer una serie de éxito –en la que, por primera vez en TVE, Internet y las redes sociales han jugado un papel esencial en su promoción- que diera un vistazo a nuestro pasado, a sus grandes figuras y estableciera que son inamovibles y que mal lo tiene quien quiera alterarlo o romper la convivencia. Claro que existe una intencionalidad política en esta serie. ¿O acaso creíais que algún canal es neutral?