FICHA

Titulo original: Algo que celebrar.
Título en España: Algo que celebrar.
Temporadas: 1 (8 episodios).
Duración episodio: 70 minutos.
Año: 2015
Temática: comedia de situación.
Subgénero: familiar.
Resumen: Ocho celebraciones en los que los miembros de la familia Navarro se unen y demuestran cómo son y cuáles son las relaciones de cada uno con el resto de miembros
Actores principales: Luis Varela, Elena Irureta, Alejo Sauras, Norma Ruiz, Carlos Chamano, Cristina Peña, Ana Rayo, Ricardo Castella, Raúl Fernández, Alicia rubio, Kimberley Tell, Álvaro Fontalba, Daniel Avilés, Paula Sancho, Máximo Pastor, Julieta Serrano, Itziar Castro
Lo mejor: la idea general de ver a una familia sólo en celebraciones.
Lo peor
: capítulos excesivamente largos.
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 6

CABECERA DE LA SERIE

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Lo mínimo que puede decirse sobre ALGO QUE CELEBRAR

Otra serie española que resultó aceptable pero que tuvo mala fortuna. Nos mostraba a una familia, pero no los días de cada día, sino solamente en determinadas fiestas y celebraciones en las que se reunían todos sus miembros. Tal era la novedad que aportaba la serie y cuyo formato debía ser el propio de una comedia de situación. La comicidad venía de la radicalización de las situaciones y de los personajes que se da en este género (todos los rasgos y las situaciones, los personajes y sus circunstancias son llevados hasta lo extremo para acentuar lo grotesco de las situaciones).

No era una mala idea, ni tampoco estuvo mal llevada, sin embargo no contentó las expectativas comerciales de la cadena cuyo pulso no tembló a la hora de darle el carpetazo final. Las intenciones de partida habían sido inmejorables, la selección de los personajes buena –y en algunos casos, muy buena-, el esfuerzo que realizó todo el cuadro de actores, el que correspondía a su profesionalidad y vis cómoda. La idea inicial, original. Así pues ¿qué falló? Incluso el trabajo de guionización que suele ser responsable de los fallos en muchas series, aquí estuvo a la altura. ¿Qué falló, pues? El propietario de la Tyler Corporation, en la película Blade Runner (1982) en el diálogo que mantiene con la criatura que él mismo ha creado y que acto seguido le asesinará, dice una frase que se hubieran tenido que aplicar tanto los guionistas como la propia cadena: “La luz que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad de tiempo”. Aplíquese este principio a la duración de toda comedia de situación: según este principio, si se dilata dos tercios –como es el caso- una comedia de situación se pierden dos tercios de intensidad cómica. Una y otra vez, en España, se han intentado series cómicas con una duración de una hora o de 70 minutos y han fracasado estrepitosamente. Cuando la duración es excesiva, resulta evidente que los guionistas –por buenos que sea- no pueden convertir cada segundo de 70 minutos de proyección en una avalancha de chistes y situaciones cómicas. Ni todos los guionistas de El Club de la Comedia, trabajando mancomunadamente lo hubieran logrado: ¿Por qué se creen nuestros directivos que una comedia de situación dura solo 20 minutos?

Recordado este fallo estructural de la serie, todo lo que pueda decirse resulta ocioso y se explica a través de este elemento. Explica por sí mismo porque algunos consideraron que la serie no les había hecho reír lo suficiente, o por qué otros atacaron a la serie por el bajo rendimiento cómico de los protagonistas. Diferente hubiera sido si todos estos elementos se hubieran reconcentrado y exprimido en el tiempo máximo que puede prolongarse una sit-com. Dicho lo cual, la serie, se clausuró solamente por imperativos económicos: más audiencia, más publicidad, más ingresos. Registró un 18,1% de share y una audiencia de 3.307.000 espectadores, lo que no era un mal resultado para la cadena. La media se quedó en 14,2%, pero se clausuró bruscamente y de la primera temporada ni siquiera llegaron a filmarse los últimos cinco episodios. La cadena hubiera deseado que una producción de este tipo hubiera superado con creces la barrera del 15%. No merecía ese destino, pero ya lo dijo Vasile el big boss de TeleCinco: “Yo vendo publicidad, pero para que el público la vea, tengo que colocar contenidos entre los anuncios”. El oráculo no podía ser más claro. Ni su sentencia más triste.