FICHA

Titulo original: El padre de Caín.
Título en España: El padre de Caín.
Temporadas: 1 (miniserie de 2 episodios)
Duración episodio: 80 minutos
Año: 2016
Temática: terrorismo
Subgénero: policial
Resumen: miniserie que nos muestra a un teniente de la Guardia Civil destinado en el cuartel de Intxaurrondo y cuya esposa embarazada reside en Madrid.
Actores principales: Quim, Gutierrez, Aura Garrido, Partxi Freytez, Luis Bermej, Oona Chaplin, Luis Zahera.
Lo mejor: el valor para tratar sobre los “años de plomo” generados por el terrorismo etarra.
Lo peor
: final algo brusco.
¿Cómo verlo?: Emitida por Telecinco, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL PADRE DE CAÍN

Yo no estoy tan seguro de que Rafael Vera sea el más adecuado para contar en una novela lo que fueron los años de “plomo en España”. El antiguo Secretario de Estado para la Seguridad con Felipe González. En primer lugar porque los fracasos en la lucha antiterrorista solamente fueron superados por el descrédito a que dio lugar el “caso GAL” y el desvío sistemático de fondos reservados que ni siquiera fueron empleados en liquidar etarras, sino que se perdieron en las cuentas corrientes de altos y bajos cargos policiales. En el GAL “pillaron todos”… menos los que, en última instancia asesinaban por cuenta del Estado a etarras y eran inevitablemente detenidos en Francia por un olvidable policía que tuvo sus 15 minutos de fama mediática y que ni siquiera querían pagarles el resto de la propina. Vera se convirtió luego en enemigo personal de Pedro J. Ramírez que había –más o menos- desvelado la trama de los GAL en su periódico y al que le preparó una encerrona notoria, pero, sobre todo, desde entonces, Vera ha querido seguir justificando una actuación que le llevó a la cárcel, olvidando que buena parte del país no le reprochaba tanto el que hubiera combatido a ETA con los mismos métodos utilizados por los terroristas, sino que él y sus colaboradores hubieran “pillado de lleno”. La novela El padre de Caín es otro intento exculpatorio del antiguo responsable de la [in]seguridad que vivió España en aquella época.

La novela ni fue un éxito de ventas, ni era especialmente notable, pero no fue obstáculo para que Telecinco le diera formato de miniserie cubriendo un espacio inexplicablemente vacío en la temática de las series en España. Siempre hemos dicho que en España falta valor para aborda series de temática política, e incluso que expongan temas que hoy han quedado, definitiva y afortunadamente, atrás. Así pues, aunque el texto original no fuera el texto más adecuado para abordar una serie sobre el terrorismo en España, hay que reconocer a quienes tomaron la decisión, cierto valor en la apuesta. Podía ocurrir cualquier cosa. Así que se optó por el formato miniserie reducido a la mínima expresión: apenas dos entregas.

La trama nos muestra dos épocas separadas por 20 años. En la primera, se nos muestra a un tenientillo de la Guardia Civil (“Eloy Rodríguez” – Quim Gutierrez) que pide ser destinado al cuartel de Intxurrondo en San Sebastián, acaso el destino más comprometido en la lucha contra ETA. La petición no obedece tanto a una voluntad de contribuir al esfuerzo antiterrorirsta que estaba llevando a cabo la Guardia Civil (cuyo director sería poco después otro “pinta”, no lo olvidemos, Luis Roldán), sino por mera ambición de prosperar en el cuerpo. El teniente deja en Madrid a su esposa (“Mercedes” – Oona Chaplin, embarazada). Son los peores años del terrorismo etarra: la recién llegada democracia había amnistiado a todos los etarras presos y estos, en lugar de tomárselo como una oportunidad para emprender una vía política democrática, se lo tomaron como un gesto de debilidad, redoblando secuestros, atentados y asesinatos, ante los que –también hay que recordarlo- la sociedad y las instituciones vascas permanecían absolutamente impasibles. Veinte años después, aquel teniente habrá ascendido a teniente coronel, pero arrastrará todavía la carga emocional y la tensión de aquellos años que repercutirá en su vida personal.

Sobre si lo que se narra en la miniserie es verosímil o no, hay que dejar que los que pasaron por aquella situación sean quienes lo juzguen. Nosotros solo podemos y debemos opinar de las calidades narrativas, interpretativas y técnicas de la serie. La historia de amor que está en el trasfondo de la serie, es bastante irrelevante y el secuestro de un empresario tampoco está reflejado con el dramatismo suficiente que se dio en quienes vivieron situaciones similares. Falta explicar qué era ETA, cómo actuaba y qué estaba en juego. La serie hubiera podido discurrir en el Ulster o en los barrios en los que las Brigadas Rojas se movían a su antojo en la Italia de finales de los 70. Si se trataba de realizar una serie que reflejara el ambiente político de la época, no lo ha logrado: se ha limitado a contar pequeñas historias personales, pero no ha aludido, salvo con leves brochazos, al trasfondo. Seguramente, Telecinco ha optado por esta vía poco comprometida y un eclecticismo estéril si de lo que se trata es de comprender algo de lo que ocurrió en aquellos 20 años.

Si comparamos lo que fue la serie con lo que hubiera podido ser, inevitablemente nos queda un regusto amargo y la sensación de que apenas se nos ha ofrecido casi nada, pero si nos atenemos a lo que nos tiene habituado Telecinco, la serie está bien hecha y tiene una calidad similar a otros productos dramáticos ofrecidos por la misma cadena. De hecho, quienes no vivieron aquellos años, deberían verla para hacerse una idea aproximada de lo que fueron los “años de plomo” y empiecen a deshacerse de esa falsa idea de que la transición española se hizo con la suavidad que da la vaselina y que lo que siguió fue una balsa de aceite.