FICHA

Titulo original: Amar es para siempre.
Título en España: Amar es para siempre .
Temporadas: 5 (1059 episodios)
Duración episodio: 90 minutos
Año: 2013-hoy
Temática: Culebron
Subgénero: Drama
Resumen: historia de una mujer abogada en la España de los años 60, concebida como continuación de la serie Amar en tiempos revueltos
Actores principales: Bárbara Goenaga, Marc Clotet, Manu Baqueito. Eduardo Lloveras, Mónica Estarreado, Carmen Conesa, Jaime Pujol, Christian Hernández, Itziar Miranda, José Antonio Sayagües, Elena Jiménez, Nadie de Santiago, Javier Collado, Maica Barroso.
Lo mejor: tiene todos los elementos propios del género.
Lo peor
: alguna temporada es ostensiblemente más floja que el resto.
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 6,5

CABECERA Y MÚSICA DE LA SERIE

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Lo mínimo que puede decirse sobre AMAR ES PARA SIEMPRE

Un culebrón es un culebrón se haga en Alcorcón o en Venezuela. Para que un culebrón lo sea, tiene que tener fluidez argumental, apelar a la emotividad y a los sentimientos, discurrir en un entorno geográfico reducido, mostrar personajes extremos en su maniqueísmo, y sobre todo historias de amor imposibles que se materializan y se van superponiendo a desamores, rupturas e incomprensiones. Lo original puede estar en el acento y en el tiempo en el que se ubiquen. En este caso, en Amar es para siempre, la dicción delata su procedencia española y la ambientación nos remite a los años 60 en los que la postguerra empezaba a recordarse como algo alejado y el país, tras 1959 cuando se abrió al capital extranjero y empezó el período desarrollista.

Aquella época fue de cambios acelerados, no solamente en España. Recordemos el Concilio Vaticano II que supuso el inicio del desplome de la Iglesia Española, la minifalda y la píldora anticonceptiva que modificaron las costumbres sexuales del Primer Mundo, la irrupción del Opus Dei en los resortes del Estado y, sobre todo, el Seat 600 que motorizó a media España. La serie fue concebida como la continuación de Amar en tiempos revueltos (2005-2012) que ya no daba más de sí: si esta serie había recorrido la historia de España desde 1936 hasta finales de los años 50 (la última temporada nos lleva por la guerra de Ifni, la creación del Mercado Común Europeo, la independencia de Marruecos o el conflicto de Suez), era inútil prolongar más la vigencia de unos personajes que, poco a poco, se iban distanciando de sus raíces originarias. La habilidad de los guionistas consistió en entender algo que, generalmente pasa desapercibida a quienes tienen una somera idea de la historia de España en el siglo XX. Fue a partir de 1959 cuando terminó la postguerra y empezó el desarrollismo que abarcaría toda la década de los 60.

Estamos ante una “novela río” en la que constantemente se embarcan nuevos personajes y de la que es imposible realizar un resumen. En cada temporada los guionistas se las arreglan para renovar la plantilla e introducir rostros nuevos. Tal es uno de los factores que ha hecho de esta serie una de las más longevas de Antena 3. Pero, sin duda, el éxito de la serie, se debe a que ha tenido en cuenta a la audiencia y se ha adaptado a las características del público al que va dirigida. Como todo culebrón, está pensado para que lo vean personas de cierta edad que después de comer reposan o dormitan. Les debe de hablar en un lenguaje que entienden y que haya sido el suyo y mostrarles lugares y situaciones que, de una forma u otra experimentaron en su juventud. En tanto que culebrón se explotan los sentimientos de la audiencia y ese es el objetivo final. La táctica para hacerlo es el repaso, somero y a vista de pájaro de la época en la que sucedieron los hechos: justo los años en los que quienes ven, eran jóvenes y estaban en la mejor época de su vida.

El culebrón es una serie que requiere de un público determinado y de un ritmo preciso: ni excesivamente rápido, ni tan aburrido que aumente las posibilidades de caer dormido en la sobremesa. Los actores y sus roles deben empatizar para bien o para mal con la audiencia. Nunca deberán de dejar indiferentes. Los guionistas y analistas de audiencia deben estar en estado de alerta para evitar pérdida de audiencia (otras cadenas siempre ofrecen productos concurrentes y luego están los culebrones propiamente latinos a los que si uno se embarca ya resulta difícil de apearse). En el momento en el que la serie flojea hay que cambiar personajes, dar vuelcos a las situaciones o suceder dramones imprevistos. Eso o la audiencia se perderá para siempre y lo que es peor, irá a parar al redil de otra cadena.

Como culebrón, Amar es para siempre es de esas series que gustan con la única condición de que guste el género. Si, por principio, se rechaza, mejor ni aproximarse.

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