FICHA

Titulo original: Compañeros.
Título en España: Compañeros.
Temporadas: 9 (121 entregas)
Duración episodio: 65 minutos
Año: 1998-2002
Temática: Drama
Subgénero: Familia
Resumen: Problemas, alegrías y sinsabores de un grupo de estudiantes de un colegio.
Actores principales: María Garralón, Francis Lorenzo, Antonio Hortelano, Eva Santolaria, Olga Molina, Miguel Rellán, Manuel Feijóo, Daniel Retuerta, Pepo Oliva, Tina Sáinz, Julián González, Beatriz Carvajal, Amanda García, Lara de Miguel, Estrella Zapatero, César Vea, Virginia Rodríguez, Mercè Pons, Duna Jové, Nicolás Belmonte, César Cidón, Alejandro Sigüenza, Ruth Núñez, Tito Augusto, Cristina Peña, Ana Otero, Lola Baldrich, Elena de Frutos, Raúl Peña, Fernando Cuesta, Montse Pla, Alba Alonso, David Janer, Begoña Maestre, Álex García, Irene García, Álvaro Monje, Daniel Esparza, Rebeca Cobos, Alicia Mohino, Enrique Arce, Jorge San José, Paz Vega, Jorge Bosch, Raúl Arévalo, Clara Lago, Miguel Ángel Muñoz, Armando del Río, Aníbal de la Vega, Montse Guallar, Concha Velasco, Manuel Zarzo, Antonio Zabálburu, Pablo Vega, Teresa Cortés, Juan José Ballesta, Ramón Barea, Alberto Jiménez
Lo mejor: tenía dinamismo, situaciones imprevistas .
Lo peor
: excesivo surrealismo extremo de algunas situaciones
¿Cómo verlo?: Inicialmente fue emitida por Antena 3, luego por Atreseries Internacional, AXM, Nickelodeon, y hoy puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 6

MÚSICA Y PRESENTACIÓN DE LA SERIE

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Lo mínimo que puede decirse sobre COMPAÑEROS

La serie fue uno de los grandes éxitos de Antena 3. Fue ganando progresivamente audiencias a partir de unos comienzos flojos y en la sexta temporada (otoño de 2000) llegó al límite máximo con un 32,2% de share (cinco millones de espectadores) y acabar con una audiencia media del 25%. Así pues no fue seguimiento lo que le faltó a Compañeros, sino que se convirtió en el fenómeno mediático de los últimos años del siglo XX y de los primeros del XXI. No era la primera serie juvenil española y venía en la onda de un sinfín de series llegadas de Hollywood sobre jóvenes de institutos que invadieron las pantallas en los últimos 15 años del siglo XX: Salvados por la campana (1989-1993), Parker Lewis nunca pierde (1990-1993), Los primeros de la clase (1986-1991), Sensación de vivir (1990-2000)… y que tuvieron su repercusión en España: SMS (2006), Los Serrano (2003-2008), Un paso adelante (2002-2005), Nada es para siempre (1999-2000), Al salir de clase (1997-2002), Querido maestro (1996.1997), Segunda enseñanza  (1986) y seguramente nos olvidamos varias. Compañeros fue una de las más populares y contaba con algunos elementos diferenciales en relación a otras.

La serie tenía como eje central a “Quimi” (Antonio Hortelano) y “Valle” (Eva Santolaria), compañeros de clase en el colegio Azcona de Madrid. El primero es el habitual “chico rebelde”, presente en toda aula de enseñanza nadie. Tiene problemas con las drogas (se engancha y desengancha con facilidad pasmosa, chuletilla, echado p’adelante y gamberrete) y, para colmo, en la séptima temporada tendrá SIDA. En cuanto a “Valle” presenta a otro arquetipo adolescente: la chica eternamente enamorada del “bad boy”, del chico malo. Va de atrevida y desinhibida. Ambos personajes se aproximan, rompen, vuelven a aproximarse, cambian de parejas y sufren los problemas propios de la adolescencia, como, por lo demás, ocurre con el resto de la plantilla de colegio.

En cuanto a los profesores tienen una simbiosis extraordinaria con los alumnos y frecuentemente se implican hasta las trancas en su vida cotidiana: tanto si trafican con drogas, como si lo hacen con armas, están a su lado, aconsejándoles y sacándoles de los fenomenales líos en los que se meten. El cambio en la dirección del centro que pasó de Concha Velasco a Beatriz Carvajal fue uno de los elementos que contribuyó a aumentar la audiencia de la serie. Los profesores también tienen sus líos de faldas y sus filias y fobias hacia los alumnos.

Así pues, esta serie no sería muy diferente a cualquier otra de carácter juvenil, ambientada en un centro de estudios, de no ser por la enormidad de algunas situaciones. En el Colegio Azcona cualquier cosa puede pasar, incluidas las más extremas: pueden aparecer cadáveres a gogó, secuestros, drogas y borracheras a tutiplé, accidentes que apean bruscamente a personajes, satanismo y fantasmas, tarados, chalados y esquizofrénicos y cualquier imprevisto. Nadie pudo acusar a esta serie de que no “pasaban cosas”. En realidad, pasaban en cantidades industriales y hasta el absurdo. En este sentido, la serie tenía algo de freaky, si por freaky se entiende una colección de situaciones inverosímiles que se sucedían sin orden ni concierto. Da la sensación de que los guionistas concursaban entre ellos a ver quién planteaba una situación más extrema o delirante.

Por eso esta serie destacó sobre cualquier otra del mismo género: por lo que de inverosímil tenía. La impresionante audiencia que llegó a tener abarcaba todas las edades, obviamente jóvenes y adolescentes que comparaban el aburrimiento de sus centros de estudio, con  el aluvión de emociones fuertes del Colegio Azcona y se preguntaban si, algún día, podrían vivir algo de todo aquello. Hoy, esos mismos, son los que recuerdan esta serie con cariño y se esfuerzan por encontrar explicaciones a cómo les mantuvo enganchados a los televisores durante cuatro años.