FICHA

Titulo original: Ángel o demonio.
Título en España: Ángel o demonio.
Temporadas: 2 (22 entregas)
Duración episodio: 90 minutos
Año: 2011
Temática: Fatástico
Subgénero: Drama
Resumen: Una joven estudiante acaba de matar a sus padres y descubre que es un ángel deseoso de hacer el bien para lo que contará con la ayuda del Libro Morado y de otro ángel, mientras que ángeles caídos trataran de obstaculizarla
Actores principales: Aura Garrido, Jaime Olias, Mar Saura, Carla Nieto, Manu Fullola, Jorge Suquet, Carmen Sánchez, Yaiza Guimaré
Lo mejor: parecía remitir a la saga Crepúsculo o a Sobrenatural.
Lo peor
: sólo lo parecía.
¿Cómo verlo?: La emitió Telecinco y puede verse on line en el enlace que adjuntamos.

Puntuación: 5,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre ÁNGEL O DEMONIO

A las series de temática fantástica no se les exige el que la trama sea razonable ni racional, sino simplemente que entretengan y enganchen por lo acabado de sus personajes y el ritmo de la acción. Cuando no ocurre ni lo uno ni lo otro, lo que se tiene es un completo despropósito. Ángel o demonio, la serie que Telecinco anunció hasta la saciedad en el invierno de 2011 y que se prolongó durante los meses de aquella primavera, entraría en la categoría de series freakes (aquellas que enganchan no por sus cualidades, sino por la ausencia de ellas y por la enormidad de lo visto que contrasta con la mala calidad del conjunto). Si algo positivo puede decirse de esta serie es, precisamente, que deriva sin mucho recato (y también sin proponérselo) en esa dirección. La serie, de todas formas, irrumpió con casi un 16% de share del que en las semanas siguientes perdería un tercio. Con todo, al terminar, la seguían viendo 1.800.000 espectadores.

Lo sorprendente es que la serie se presenta como un drama metafísico y se inscribe dentro de la eterna lucha entre el bien y el mal. La protagonista, en la primera entrega de la serie, es tentada por un demonio femenino y asesina a sus padres, pero en lugar de ser castigada, y dada su condición de ángel que se ha olvidado de que lo era, recibe una segunda oportunidad y superpoderes a cambio de luchar contra los demonios que se ocultan entre los humanos. Para colmo, está atravesando la adolescencia, con lo que se enfrenta a miles de problemas de la vida cotidiana y a relaciones personales difíciles.

En realidad, el único episodio que contenía elementos nuevos y relativamente originales era el primero. A partir del segundo, lo que parecía que iba a ser una serie con un hilo argumental transversal que la recorriera desde el primer hasta el último, se convirtió en una serie de episodios autoconcluidos, todos ellos con el mismo esquema: los demonios atacan y tientan, la protagonista acude en ayuda de las víctimas, la protagonista se deshace de los demonios utilizando su docena de sentidos. El tenue y escuálido hilo que unía cada episodio era el amor de la protagonista ángel con su amor, un diablillo. La serie solamente podía ser apreciada por adolescentes.

Este planteamiento inicial es lo de menos: hemos visto otros similares en Buffy cazavampiros, sin ir más lejos (cambiando los demonios por vampiros) con una estética propia de la saga Crepúsculo (2008). El problema era si, a partir de aquí, la serie iba a discurrir por derroteros que la llevaran a ser un thriller paranormal (como había muchos en la época: Sobrenatural, Medium…) o bien degeneraría hacia una serie juvenil. En realidad, no fue ni lo uno ni lo otro y después del primer episodio la serie cayó en barrena hasta el punto de que parece increíble que terminara con una audiencia de siete cifras y que pudiera extenderse dos temporadas.

En realidad, la segunda temporada se empezó a filmar antes de que se emitiera la primera (era, por tanto, un simple recurso publicitario para ocultar el hecho de que se trataba de una temporada compuesta por 22 entregas). Ambas se emitieron semanalmente y sin interrupción. Significativamente la segunda temporada tuvo cinco episodios menos que la primera, lo que indica que los directivos de la cadena advirtieron el fiasco y la liquidaron aprisa y corriendo. La segunda corrige algunos de de los errores más burdos de la primera, pero hay uno que resultaba imposible de superar: la mala calidad de la mayoría de los intérpretes (salvemos a la protagonista, Aurora Garrido, que luego aparecería en Crematorio [2011], Víctor Ros [2015], El Ministerio del Tiempo  [2015-hoy] o El padre de Caín [2016]). En su momento resultó difícil encontrar críticas que salvaran a la serie, salvo en los medios de alguna manera vinculados con Telecinco. La iniciativa mostró que no bastaba con coger elementos dispersos de otras series, sintetizarlos con el giro que está de moda en cada momento, aprovechar actores que se intentan hacer populares al calor de algún éxito anterior, pero que, siguen siendo low-cost. Hace falta algo: chispa, ingenio en el guión y tablas en los intérpretes. Si falta de lo uno y de lo otro, estamos ante una serie “mala”, si lo que ocurre es que se llega a extremos de inanición en ambos factores se está ante la “serie freaky perfecta”. Ésta circula por esos derroteros.