FICHA

Titulo original: Mission: Imposible
Título en España: Misión Imposible
Temporadas: 7 (171 episodios autoconclidos)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 1966-1973
Temática: Thriller
Subgénero: Espionaje
Resumen: una red privada de agentes secretos realiza operaciones para su gobierno en los que la imaginación y lo sorprendente superan a 007 y a otros exponentes del cine de espías de los 60.
Actores principales: Peter Graves, Steven Hill, Martin Landau, Barbara Bain, Peter Lupus, Bob Johnson, Greg Morris
Lo mejor: serie excepcional en todos los sentidos.
Lo peor
: la rotación de actores hacía que algunos personajes favoritos esaparecieran.
¿Cómo verlo?: Algunos episodios en castellano pueden bajarse a través de eMule, otros están colocados en versión original en YouTube. Se pueden comprar en DVD en Amazon.

Puntuación: 8

MÚSICA DE LA SERIE

UNA INTRUCCIÓN TÍPICA A UN EPISODIO

Lo mínimo que hay que saber sobre MISIÓN IMPOSIBLE

Tiempos de la Guerra Fría, de enfrentamiento entre el Este y el Oeste, de choque de concepciones políticas y económicas y de riesgos nucleares. El gobierno de los EEUU no puede comprometerse en determinadas “operaciones especiales”; para eso cuenta con una red privada de agentes que componen la Imposible Mision Force. El jefe de la red acude siempre a un lugar distinto, encuentra una cinta magnetofónica con un reproductor miniaturizado. Escucha la cinta en donde se le enuncia cómo será la misión y qué deberá lograr. La grabación, monocorde y deliberadamente desprovista de toda emoción que, tras un circunspecto saludo, enuncia la misión (“si decide aceptar”) advierte que “en caso de ser detenidos, su gobierno negará cualquier relación” y termina con un lacónico “Esta cinta se autodestruirá en cinco segundos. Buena suerte”. Antes de que pase ese tiempo –compruébenlo- el aparato empieza a echar chispas y humo. Las huellas del encargo han sido borradas. Tal es la “muletilla” que acompaña a los 171  episodios de esta serie.

LA MEJOR SERIE DE ESPIONAJE

No es una serie que fuera grande por sus diálogos. En realidad, la mayoría de las misiones (robar esto, secuestrar lo otro, dejar tales documentos en una caja fuerte, variar otras, desenmascarar a un espía, liberar a algún detenido, evitar la reconstrucción del partido nazi…) se realizan en un silencio casi sepulcral. Lo que cuentan en esta serie son la naturaleza de las misiones, su complejidad y el modo en el que se ejecutan. A medio siglo de distancia, obviamente, todos los gadgets empleados están superador y resultan, incluso, infantiles, pero en 1966, cuando se estrenó la cámara de fotos que se nos vendía en la tienda de la esquina o la grabadora de cinta anterior a los casettes, solamente podían llevarse en mochilas y maletas. De ahí que los instrumentos miniaturizados utilizados por este grupo de agentes secretos llamara la atención. El tiempo nunca pasa en vano, pero aquí, en plenos años 60 se nos anticipó lo que veríamos en los 80.

El tiempo histórico en el que discurre la trama es la Guerra Fría. El tiempo cinematográfico remite a la irrupción del cine de espías que arrastró también esta moda en las televisivas: Los invencibles de Némesis, Yo soy espía, El agente de CIPOL, La chica de CIPOL, Jim West, Superagente 86… series que nunca habrían visto la luz de no ser por la irrupción de la saga más larga de la historia del cine: James Bond, agente 007.

PERSONAJES ROTATIVOS

El formato de cada episodio es propio del thriller. Una vez conocida la misión, repartidos los trabajos, cada agente parte con la voluntad inexorable de llevarla a cabo. Cada uno del os miembros del equipo está especializado en algún tipo de trabajo concreto: Peter Lupus (“Willy Armitage”) es el forzudo que todo lo puede, Martin Landau (“Rollin Hand”) el hombre de las mil caras con capacidad para adoptar cualquier apariencia, Barbara Bain (“Cinnamon Carter”) será la “mujer fatal” capaz de seducir a un bloque de mármol, Greg Morris (“Barney”) es un genio de la mecánica; todos ellos están coordinados por “Jim Phelps” (Peter Graves).

Si hemos destacado estos nombres es porque estuvieron presentes en los momentos en los que esta serie tuvo máxima audiencia. Pero la serie no comenzó así, ni siquiera existía la intención de variar a los personajes originarios. El jefe de la troupe era Steven Hill (“Dan Briggs”) pero tenía un problema: era judío ortodoxo y a partir de los viernes a las 4 pm abandonaba el plató, se recluía en su casa para cumplir la prescripción del sabbath. Unido a que se negó a filmar escenas que exigieran cierto riesgo, fue suficiente como para que se le reemplazara por Peter Graves cuyo rostro (y pelo blanco) se convirtieron en emblemáticos.

Martin Landau fue sustituido por Leonard Nimoy. Greg Morris, “el negro de la película” y Peter Lupus se mantuvieron siempre en su puesto, pero Barbara Bain cedió en puesto a Lesley Ann Warren y en algunos episodios por Barbara Anderson (que acababa de filmar Ironside). Al final, el público se habituó a estos cambios que se convirtieron en un signo distintivo de la serie.

También solían aparecer “estrellas inviadas”: Lloyd Bridges, protagonista de Investigador Submarino en los 60, Joan Collins (futura star en Dinasty, 1981-1989), Lee Meriwether (Barnaby Jones), Fernando Lamas, Loretta Swiff (futura “Labios calientes” en M.A.S.H.)… Pero lo esencial en la serie era la concepción de las “misiones imposibles”.

UNA SERIE DE ÉXITO

A pesar de sus variaciones (que en otras series han resultado demoledoras), Misión Imposible logró mantenerse a lo largo de 170 episodios en los que nunca cayó ni en el tedio, aunque, con cierta frecuencia, en misiones que más que imposibles eran improbables y artificiosas. Aquella en la que Martin Landau –de origen judío- se disfraza de Hitler, o aquel otro en donde se disfraza de Martin Borman, secretario de Hitler, rebasan los límites de la ficción para aventurarse en el delirio. Tales excesos es lo que han hecho que esta fuera en su tiempo una de las series más parodiadas de la historia.

Concebida como un thriller la serie no se resolvía hasta los minutos finales y la intensidad de la tensión iba in crescendo desde el momento en el que se producía la fatal frase sobre la cinta que se destruiría en segundos, la reunión de los miembros del equipo, la distribución de tareas (y, habitualmente, la invención de algún gadget especial que se utilizaría en la misión), el inicio de la misión, las dificultades imprevistas que pueden empañarla hasta última hora y el éxito final. El esquema era rígido y prácticamente inamovible y, sin embargo, no cansó al público.

La serie, durante todos los años que estuvo emitiéndose recibió innumerables premios Emmy y Globos de Oro y todavía su influencia sigue siendo patente en el mundo del cine. Desde que en 1964 Ludes Dassin filmó Topkapi, largometraje que sospechosamente registraba todos los elementos presentes en Misión Imposible, las imitaciones y remakes de la serie han sido continuos y prosiguen hasta nuestros días. En 1988 se realizó un remake televisivo que se prolongó durante dos años y posteriormente, entre 1996 y 2015 se han filmado cinco películas para la pantalla grande protagonizadas por Tom Cruise y con el mismo título y temática.

La serie puede ser vista hoy –está editada en DVD desde 2006- e incluso disfrutada y no solamente por nostálgicos sino por amantes de las teleseries de acción. Algunas de las tramas son magistrales y todos los intérpretes se muestran como carismáticos.