FICHA

Titulo original: Enlightened
Título en España: Iluminada
Temporadas: 2 (18 entregas)
Duración episodio: 30 minutos
Año: 2011-2013
Temática: Tragicomedia
Subgénero: Laboral
Resumen: Un ejecutiva sufre una crisis depresiva en el puesto de trabajo que supera gracias a un retiro de meditación en Hawai. Al volver encuentra un panorama laboral completamente cambiado y, a pesar de su buena voluntad e interés, manifiesta problemas para poder reinsertarse en la plaza que antes le correspondía.
Actores principales: Laura Dern, Diane Ladd, Luke Wilson, Sarah Burns, Timm Sharp, Mike White, Jon Shere, Brent Bradshaw, Bayne Gibby, Michaela Watkins, Jason Mantzoukas, Amy Hill, Travis Heaps, Charles Esten, Dermot Mulroney, Riki Lindhome, Robin Wright, Molly Shannon, James Rebhor, Eileen Grubba, Dan Levy, Bellina Logan.
Lo mejor: el ejemplo de caer y volverse a levantarse y repetir el ciclo hasta triunfar
Lo peor
: en algunos momentos la protagonista es demasiado empalagosa.
¿Cómo verlo?: Actualmente puede verse en HBO.

Puntuación:

TRAILER DE LA SERIE

WEB EN CASTELLANO DE LA SERIE

Lo mínimo que hay que saber sobre ILUMINADA

Las tensiones de la vida laboral vivida con excesiva intensidad, sus interferencias con la vida social y familiar, suelen dar como resultado problemas de estrés, crisis de ansiedad y crisis nerviosas desintegradoras. Tal es el calvario que ha atravesado la protagonista  esta serie, “Amy Jellicoe” y que se describe en la primera media hora del piloto. “Amy” se repone en un centro de meditación de Hawai en donde le enseñan a buscarse a sí misma y conectar con su verdadero yo. Pero lo que encuentra a su retorno al trabajo supone una dura prueba para ella.

EL CALVARIO DE LA COMPETITIVIDAD LABORAL

La temática de la serie que hemos descrito hasta aquí entraría dentro de ese tipo de películas y series inspiradas por el movimiento de la new age: la protagonista es rescatada del abismo en su crisis nerviosa gracias a técnicas de meditación y a los ideales que cabalgan como temas centrales de este movimiento: buscarse a sí mismo, encontrar un sentido a la existencia, identificarse con su verdadero “yo”, etc. Quienes asumen este tipo de planteamientos o bien, son personas desgastadas por un esfuerzo psicológico excesivo en puestos de trabajo que requieren máxima competitividad, o bien personas, habitualmente mujeres, de edad madura, generalmente después de una ruptura personal. En la protagonista, en “Amy” se dan ambas circunstancias.

La serie tiene de buena que presenta uno de los frentes de crisis de las sociedades occidentales: trabajamos para ganarnos la vida, pero, con demasiada frecuencia, lo que las empresas exigen de nosotros, supone lo contrario, dilapidar esa misma vida en beneficio de un producto, una marca o una corporación multinacional. Las empresas hace tiempo que se han convertido en crematorios de ilusiones y alegrías o de cualquier otro ideal que no sea inmolarse en beneficio de la marca. Y esto no tiene más solución que la emprendida por Robinsón Crusoe: emprender la construcción de un modo de vida propio en un lugar apartado de todo. “Amy” lo comprueba cuando, después de un retiro de meditación en la que logra reconstruir su personalidad, aparece de nuevo por los mismos lugares en los que discurría su vida antes de la crisis nerviosa y debe afrontar los retos que dejó pendientes. Y el camino no es tan sencillo como le habían explicado en la terapia de meditación.

Las empresas modernas no perdonan a los ídolos caídos. “Amy”, un brillante ejecutiva de ventas, pasa a ser relegada a un puesto humillante y sombrío en un sótano poblado por freakys y dirigido por un estúpido incapaz. Todas aquellas personas a las que ella había ayudado, apoyado y aupado, le dejan de lado: nadie se quiere comprometer con el ídolo caído que, por lo demás, ha dejado el hueco que ellos no han tardado en llenar.

EL FRENTE FAMILIAR: DIVORCIO

Empleados de grandes empresas con la vida comprometida en sus trabajos, en ningún caso pueden formar una familia. Disponen de muy poco tiempo para estar juntos. Cuando llegan a casa, están cansados y caen literalmente en la cama para levantarse poco después dispuestos a afrontar una nueva jornada agotadora. Y la relación es todavía más imposible si solo uno de ellos trabaja y el otro es un haragán, perezoso y preocupado solamente por evadirse mediante el alcohol y/o las drogas. Tal es el caso de “Levi”, el ex marido de “Amy”, un deportista con la carrera hundida por el consumo de estupefacientes. El estrés del trabajo, el aborto involuntario que sufrió “Amy” y el progresivo enganche de “Levi” a las drogas, llevaron directamente a la ruptura. De regreso de su crisis nerviosa, ella vuelve a intentar la convivencia, pero todo resulta inútil y sórdido. La incapacidad para superar su adicción, hace de “Levi” un compañero inestable y díscolo.

Peor le va a “Amy” con su madre con la que se ve obligada a vivir después de regresar de la terapia. Las relaciones entre ambas nunca han sido excelentes. En realidad, la madre se muestra como preocupada, pero al mismo tiempo desapegada del destino de su hija. Solamente desearía que lo antes posible pudiera reemprender su vida e irse del domicilio en la que la ha acogido.

El caso de “Amy” no es una invención oportunista de un grupo de creativos exuberantes: es, más bien, el reflejo de una realidad social. Con los vínculos familiares relajados y con el mismo concepto de familia en crisis, cada vez resulta más difícil encontrar en la sangre un punto de apoyo: a la ruptura entre generaciones se une la incomprensión entre las mismas y todo ello dentro de una crisis de la familia burguesa.

¿ES LA NEW AGE UNA SOLUCIÓN?

El futuro de la protagonista no puede ser, pues, más sombrío: trata de aplicar todo lo que le han enseñado en la terapia y de hacerlo de manera enérgica, optimista y “positiva” (siempre el mito de la fuerza del pensamiento positivo recorre el edificio ideológico de la New Age). En medio de todo este entorno de relaciones lamentables, familiares y laborales, sin salida, aparece un personaje discreto, tímido y solitario que parece el más próximo al universo de “Amy”. Se trata de “Tyler”, un joven rubicundo y de aspecto melancólico y frágil, su compañero de trabajo.

Se da la circunstancia de que “Tyler” está representado por Mike White, uno de los creadores de la serie que, además, fue su productor ejecutivo. Parece normal que uno de los artífices del producto se haya reservado uno de los papeles más dignos del conjunto. En cuanto a “Amy” está interpretado por Laura Dern que este año cumple los 50 y que cuando protagonizó esta serie debía aparentar algo más de 40. Desde los años 80 viene protagonizando películas notables para la pantalla grande (Terciopelo azul [1986], Corazón Salvaje [1990], Jurassic Park [1993 y 2001]) que le han condujo en dos ocasiones a la puerta de los Óscars y le han hecho poseedora de varios Globos de Oro; es, pues, una actriz experimentada y de la que cabía esperar una actuación correcta.

La serie en su estreno (2011) recogió críticas muy positivas, sin embargo, el público no la situó entre las series de mayor seguimiento y siempre obtuvo unos shares modestos a la vista de los cuales se canceló la tercera temporada. ¿Qué había fallado? La serie arranca bien, pero en algunos momentos, después de su “iluminación” (la terapia que la rescató del hundimiento moral) el personaje que vuelve es demasiado alambicado, casi de cuento de hadas, poco realista. Por otra parte, sus orientaciones para afrontar la vida haciendo del “pensamiento positivo” y del “servicio a la comunidad”, sus ideales, figuran entre los elementos menos convincentes de la trama. Por lo demás, la serie, podada de sus elementos y adornos más extremos, refleja la vida del norteamericano medio que trabaja para terceras personas y está constantemente sometido a la amenaza del paro, debiendo dar lo mejor de sí para la empresa si desea mantener el puesto de trabajo. No es cuestión de recordar a cada uno lo que es y obligarle a ver el aspecto más patético de su personalidad. Eso fue, fundamentalmente, lo que el público rechazó: que se le recordara su pobre existencia y, para colmo, se la caricaturizara.

La serie, con todo, es buena y, lo único que se le puede reprochar son las continuas pildorillas de “pensamiento positivo” y de manuales de autoayuda que destila en cada tramo. Nos sirve, sobre todo, para ver el sinsentido de la actual organización del trabajo y del concepto de familia, nos recuerda que estamos solos, completamente solos ante la vida. No es raro que muchos se hayan negado a reconocer esta realidad y hayan dado la espalda a la serie. Una serie que, a fin de cuentas, es una crítica despiadada al actual momento de civilización y incluso a las alternativas que se proponen. Es una serie que solamente podrán asimilar gente que pasa de todo (incluso del pasar de todo). O si lo prefieren, dicho de manera más culta: es una serie para gentes situadas más allá del nihilismo.