FICHA

Titulo original: Feud: Joan & Bette
Título en España: Feud: Joan & Bette
Temporadas: 1 (10 entregas)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 2017 (6 de marzo, estreno)
Temática: Drama
Subgénero: Cine
Resumen: las tormentosas relaciones entre Joan Crawford y Bette Davis cuando rodaron ¿Qué fue de Baby Jane?
Actores principales: Jessica Lange, Susan Sarandon, Judy Davis, Jackie Hoffman, Alfred Molina, Stanley Tucci, Alison Wright, Catherine Zeta-Jones, Kathy Bates, Sarah Paulson, Dominic Burgess, Kiernan Shipka, Molly Price, Jared Breeze.
Lo mejor: Aprendemos historia del cine.
Lo peor
: Jessica Lange no es la más parecida a Joan Craweford que digamos.
¿Cómo verlo?: En HBO

Puntuación: 7,5

TRAILER DE LA SERIE

WEB EN CASTELLANO DE LA SERIE

Lo mínimo que hay que saber sobre FEUD: JOAN & BETTE

La serie Feud (palabra que en inglés quiere decir “disputa”, “choque”, “conflicto”) se propone tratar en cada temporada el caso de alguna pareja de opuestos, de cuya relación saltaron chispas. En la primera temporada (8 episodios que se irán desgranando a partir del 5 de marzo de 2017) el duetto es entre una Bette Davis (encarnada por Susan Sarandon) y una Joan Crawford (a la sazón Jessica Lange). En la segunda temporada (10 episodios contratados para 2018) se reconstruirán las chispas que saltaron entre Diana de Gales y el Príncipe Carlos de Inglaterra. La serie es de las que están llamadas al éxito y, a pesar de haber visto solamente el primer episodio, puede advertirse –que, al igual que en American Crime Story– los guionistas han puesto particular énfasis en escarbar hasta la saciedad sobre los hechos históricos, procurando dar una versión superponible a la realidad.

El estreno de American Crimen Story: O.J. Simpson en 2016 se coronó con un inmenso éxito internacional que abrió nuevas perspectivas a los show-runners: ¿y si el agotamiento de ideas pudiera superarse realizando reconstrucciones dramatizadas de episodios de la historia del cine? No era una mala idea. El espectáculo llama a espectáculo y el espectáculo pasado promete seguir siéndolo, al reactualizarse. A partir de ahí, solo se trataba de añadir un elemento diferencial. Series sobre crímenes se han producido demasiadas. Empieza a registrarse saturación. Series sobre abogados, hospitales, zombies, vampiros o héroes solitarios, existen en demasía. Pero, si tenemos en cuenta que lo esencial de una comedia de situación es la contradicción entre dos personajes situados en un espacio muy limitado, con realizar un simple traslado de género, se obtendrán buenos resultados. Imaginemos pares de contradicciones: un método y un enfermo está demasiado visto, igual que un policía y un ladrón, un vampiro y su perseguidor tampoco supondrían una novedad, menos aún, un zombie y los que lo esquivan. En la brain storming que precedió al lanzamiento de Feud, se lanzaron sobre el tapete todas estas consideraciones antes de concluir que una serie sobre pares enfrentados que fueran lo suficientemente conocidos para arrastrar audiencia podía ser un buen enfoque.

BETTE DAVID CONTRA JOAN CRAWFORD

Eran dos divas de Hollywood. Sus rostros distaban mucho de la perfección. El de la Crawford era anguloso, casi viril, el de Bette Davis (1908-1989), estaba aureolado con una expresión desagradable y poco convencional. Y sin embargo fueron las divas preferidas del público en los años 30 y 40. Le iban los papeles de gruñona y desagradable. Era, una diva, sus actuaciones tenían tal intensidad que siempre lograban capturar al público y le bastaba apenas un gesto para expresar emociones. Sin embargo, el éxito en Hollywood es siempre transitorio: la estrella de hoy puede rebajarse a la categoría de “vieja gloria” apenas unos años después. En 1945, la Davis encadenó una serie de fracasos profesionales que empañaron su carrera y la orientaron hacia el teatro. Fue  principios de los 60, cuando ya superaba los 52 años cuando reverdecieron sus laureles, precisamente con la película ¿Qué fue de Baby Jane? Sobre la que gira esta serie.

La idea de rodar esta película partió de Joan Crawford que en ese momento estaba atravesando también un bache profesional y carecía de trabajo. Inmediatamente cayó en sus manos la novela original, la Crawford supo que si lograba convencer a Robert Aldrich para que asumiera la dirección y, sobre todo, a Bette Davis para que tuviera un mano a mano escénico con ella, la película estaría llamada al éxito, como, de hecho, así fue.

FEUD, PARA AMANTES DE LA HISTORIA DEL CINE

La serie es extremadamente pulcra en su concepción, pero tiene un pequeño problema que posiblemente irá en detrimento de su audiencia: las nuevas generaciones, incluso las generaciones maduras menores de 60 años, lo ignoran prácticamente todo de quienes fueron las protagonistas y lo que supusieron para la historia del cine. En realidad, quienes mejor podrían apreciarla son los mayores de 75 años. A diferencia del caso de O.J. Simpson, que lo recuerdan todos aquellos que son mayores de 40 años, el campo de aplicación para esta serie se reduce extraordinariamente dado lo alejado de los hechos que narra. Por otra parte, para poder apreciar esta serie y su intencionalidad hay que tener una particular afición a la historia del cine: no bastará, simplemente, con que al espectador le gusta “ver cine”, debe de sentirse también interesado por “ver cine”. Personajes periféricos que aparecen en la trama como la figura de Hedda Hopper, la impenitente recolectora y difusora de chismes en el Hollywood de los 40-60 o Jack L. Warner, presidente de la Warner Bros, siempre dispuesto a envainarse su orgullo si su fino olfato le indicaba dónde podía haber un éxito, eran personajes sin los cuales sería muy difícil entender el Hollywood de la postguerra y que aparecen en esta serie perfectamente caracterizados e interpretados por Judy Davis y Stanley Tucci.

JESSICA LANGE ¿JOAN CRAWFORD?

En lo que se adivina a partir del primer episodio, todas las partes implicadas en esta producción han hecho un buen o muy buen trabajo. La caracterización de Bette Devis ha sido fácil (los ojos expresivos de Susan Sarandon rodeados por el peinado habitual de la diva, le atribuían una similitud razonable), pero mucho más difícil ha sido presentar a Jessica Lange como Joan Crawford (19o4-1977). Realmente, el parecido es mínimo, si bien esta brecha queda paliada por la interpretación de la Lange. La serie nos muestra a un momento en el que, efectivamente, la actriz, estaba atravesando una grave crisis profesional. La que había sido llamada “reina el cine” en 1937, hacia tres años que no trabajaba y empezaba a ser consciente de que el tiempo no pasaba en vano. Tenía más de cincuenta años, una colección de ex maridos, y había dilapidado fortunas.

Lo que sabemos de ella gracias a su autobiografía, coincide con lo que nos muestra la serie. Los que nos hemos interesado por esta figura del cine, seguramente, tendremos tendencia a pensar que la presencia escénica de Joan Crawford, incluso en sus momento de decadencia, era muy superior a la que muestra Jessica Lange desde que apareció como capturada por King-Kong en su primera película relevante. Quizás fuera que a las estrellas de Hollywood se les exigía más en los años 30-50 o que los procedimientos de marketing y publicidad eran más toscos y solamente destacaban personalidades excepcionales. El caso es que la diferencia entre ambas actrices es demasiado notoria como para poderla obviar y figura entre lo único criticable de esta primera entrega.

UNA SERIE DE BRILLANTE CONCEPCIÓN

El episodio piloto es magistral y si el ritmo ni la intensidad bajan, estaremos ante una serie, brillante y de las más notables que se estrenen en 2017. Vale la pena también recordar aquí el papel de Alfred Molina como Robert Aldrich, el director que, además de asumir el riesgo de dirigir a dos divas en decadencia, debió de actuar continuamente como cortafuegos y aislante entre ambas. Molina es un actor austero y convincente en sus interpretaciones, ha estudiado el personaje de Aldrich y ha dedicado muchas horas a visionar documentales sobre el director. Molina tiene la virtud de pasar muchas veces desapercibido y el inmenso mérito de hacer más fácil el trabajo de sus compañeros de rodaje. Luego, cuando aparecen los créditos y meditamos sobre la película, comprobamos que su actuación ha sido impecable y siempre figura entre los activos más destacables de las cintas en las que participa. Una serie como The Company, por ejemplo, sería impensable sin él, por mucho que fue Michael Keaton quien realizara la actuación más espectacular.

Será a principios de mayo de 2016 cuando concluya la emisión de la primera temporada de Feud. Entonces podremos decir con más conocimiento de causa si la serie ha seguido por el bien sendero que augura el piloto o bien ha descarrilado en algún momento. En principio, las perspectivas son buenas y difícilmente, con los elementos que contiene el cóctel final pudiera resultar aguado.

Serie, pues, adaptada para los amantes el cine y que serán los que mejor la puedan apreciar, pero también para todos aquellos que exijan calidad a las plataformas de streamming y a quienes no se conformen con productos ligeros.