FICHA

Titulo original: Camera Café
Título en España: Camera Café
Temporadas: 5 (530 programas y 1400 esqueches)
Duración episodio: esqueches cortos reunidos en grupos de 45 minutos
Año: 2005-2009
Temática: Humor
Subgénero: Laboral
Resumen: conjunto de esqueches que reflejan la vida en una empresa moderna y de los distintos arquetipos de empleados y directivos que podemos encontrar.
Actores principales: Luis Varela, Ana Milán, Carolina Cerezuela, Esperanza Pedreño, Carlos Chamarro, Arturo Valls, César Sarachu, Esperanza Elipe, Marta Belenguel, Alex O’Dogherty, Silvia Wheeler, Ana Ruz, Mercedes Luzuriaga, Daniel Albaladejo, Joaquín Reyes, Javier Manrique, Nacho Rubio, Juana Cordero, Manuel Tallafé
Lo mejor: la brevedad y rapidez de los esqueches.
Lo peor
: no todos los personajes eran igualmente atractivos.
¿Cómo verlo?: En YouTube se encuentran buena parte de los episodios.

Puntuación: 7

CAPÍTULOS ENTEROS

PRIMER EPISODIO

Lo mínimo que hay que saber sobre CAMERA CAFÉ

Fue en un pueblo perdido del Pirineo francés en donde un día pusimos una vieja televisión y nos encontraos con la versión francesa de lo que hasta ese momento creíamos que era un genial producto español. Luego resultó que los franceses detentaban la patente y que la idea había sido exportada a Colombia, Chile, Polonia, Portugal, Italia y España. Después de un primer fracaso en 2002 Telemadrid y la fallecida televisión valenciana, Telecinco asumió el riesgo de emitirlo en prime-time constituyendo un éxito indiscutible en los cinco años siguientes.

ASÍ SON LAS EMPRESAS MODERNAS

El milenio comenzó con una ofensiva cerrada contra el tabaco. Hoy está prohibido fumar en las empresas. Antes, en los “café room”, los empleados, además de desayunar, se fumaban unos cigarrillos. Desterrada la nicotina, la máquina de café siguió siendo el santa santorum de los empleamos y el lugar de cháchara y acaso la única forma de comunicación con los directivos. En cada país, obviamente, existe una situación laboral diferente y unos arquetipos concretos, por tanto, era normal que si de lo que se trataba era de ironizar sobre el moderno tipo de empresas se hiciera en función de cada país. Esto explica la multiplicidad de “ediciones nacionales” de esta serie y las variaciones radicales de uno a otro país.

Era, en cualquier caso, una serie fácilmente adaptable y barata de realizar: guionistas y actores de elevada comicidad. Nada más. La fotografía era prácticamente estática, el trabajo de montaje mínimo, los decorados reducidos a un plató, con pocos extras, la iluminación estática y, la única inversión era en las presentaciones de los esqueches. Nada más. Seria barata a la que se le podía sacar el máximo rendimiento, siempre y cuando el casting fuera el adecuado. Y por una vez lo fue.

Los responsables de Camera Café prácticamente dejaron que desde el primer al último episodio siguieran apareciendo los mismos actores con sus mismos rasgos, sin introducir grandes variaciones ni muchos personajes nuevos que podrían haber desvirtuado la serie tal como ha ocurrido con Gym Tony (2014-hoy) que ha sufrido oscilaciones al introducirse personajes de dudosa comicidad en un intento de dar más variedad a la serie, llegándose a la dispersión. En Cámera Café esto no ocurre: el vendedor fatuo sigue siéndolo en el último episodio, el jefe neurótico –“Antúnez”, inolvidable Luis Varela- revoloteará entre empleados díscolos, la colérica jefa de marketing, “Victoria”, mantendrá siempre su agresividad, el chófer del presidente de la compañía, “Cañas” será un facha redomado de principio a fin, “Benito” el guardia nocturno un obcecado de pocas luces, “Julian”, el jefe de compras y representante sindical –sí, en alguna empresa todavía quedan sindicatos- oscilará entre la estupidez congénita y la ingenuidad, “Bernardo”, el contable, será un tipo ridículo pero metódico, la subdirectora de marketing, “Mónica”, la habitual chati de buen ver presente en toda empresa, la limpiadora, “Choches”, una cínica de vuelta de todo, la secretaria de la directora de marketing, “Cañizares”, una excéntrica ingenua y así sucesivamente….

Seguramente los guionistas españoles de Cámera Café han tenido un largo y duro aprendizaje en empresas y conocen el percal que se corta puertas adentro. El caso es que han sabido retratar todos los arquetipos que aparecen en la delegación de cualquier multinacional. En cada edificio de oficinas, hay tipos y situaciones como la que nos muestra Camera Café. Incluso las relaciones con los vecinos –otras sucursales de multinacionales, Gestenfacer en este caso- están presentes en esta serie, así como la delegada de la multinacional, “Frida Ludendorf” que aporta esa incomprensión de los alemanes hacia la forma de hacer las cosas en este rincón de la galaxia.

ASÍ SE LO PUSIERON A LOS ACTORES

Telecino es uno de esos canales que desde las Mamachicho de los 80, hasta la telebasura en la que ha insistido hasta nuestros días, ha tenido siempre unos contenidos cuestionables. Ésta serie, sin duda, ha sido uno de sus grandes logros y de los más dignos productos que ha emitido jamás.  Uno de los elementos que más han destacado en Telecinco y en otros canales españoles ha sido el amiguismo a la hora de plantear los castings. Frecuentemente hemos visto a actores que hubieran sido suspendidos en los exámenes de acceso a la escuela del teatro, representando papeles protagonistas hasta el punto de que el rasgo distintivo de buena parte de los jóvenes actores españoles es el no ser capaces de modular las frases e incluso, en algunos casos, de hacerlas inteligibles.

Ese hubiera podido ser también el talón de Aquiles de Cámera Café. Sin embargo, por algún motivo (quizás porque de lo que se trataba era de generar un éxito que arrastrara audiencia a la cadena) en esta serie nadie falta ni casi nadie sobra. Casi todos los papeles han sido bien diseñados antes de iniciarse la emisión de la serie, no han conllevado, pues, modificaciones esenciales, y, lo que es más importante, han sido interpretados por actores a los que estos roles les iban como anillo al dedo. Es curioso, porque, posteriormente, hemos visto a esos mismos actores en otros roles y aparecían carencias interpretativas notorias. Como siempre –y no nos cansaremos de decirlo-  en un espectáculo lo esencial es el guión, en segundo lugar el casting y en tercer lugar que los elegidos echen los restos y se entreguen a sus personajes. Aquí podemos decir que el pleno es casi total. De ahí el éxito de la serie que fue, en realidad abrumador.

Del 2006 al 2008, la serie se cubrió de premios: la Antena de Oro en 2006, el Fotogramas de Plata al Mejor Actor en 2007 (Arturo Valls=, y el premio ATV a Luis Varela en 2008 y así sucesivamente. Pero mucho más importante –si de lo que se trataba era de hacer un programa que comercialmente aportara publicidad y audiencia a la cadena, fue el favor que le deparó el público: la primera temporada registró una cuota de audiencia del 22% y la media en las cuatro temporadas estuvo próxima al 20%. Todo un éxito.

Se ha dicho de esta serie que era “humor inteligente”. Demasiado pretencioso. El humor es humor, simplemente, porque hace reír y suele hacerlo cuando el público sintoniza con lo que está viendo. Una empresa en la que los trabajadores parecen competir en quien trabaja menos y haraganea más, es algo que todos hemos visto en la empresa privada y en la función pública, una empresa mal dirigida y peor estructurada es el pan de cada día. Desde este punto de vista, no existe “humor inteligente” y “humor idiota”, sino humor de buena calidad o humor de mala calidad. Cámera Café, casi siempre, estuvo entre la primera forma de humor. Pasarán años, pero los arquetipos laborales que nos muestra la serie seguirán vivos y activos mientras sigan existiendo empresas.