FICHA

Titulo original: The Girl from U.N.C.L.E.
Título en España: La chica de CIPOL.
Temporadas: 1 (29 episodios)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 1966-67
Temática: intriga
Subgénero: spin-off
Resumen: Una agente secreta y su compañero trabajan para la misma agencia que los populares “Napoleón Solo” e “Illya Kuryakin”.
Actores principales: Stefanie Powers, Noel Harrison, Leo G. Carroll, Randy Kirby, Thordis Brandt, Fred Waugh, Harvey Jason, Arthur Malet, Fernando Lamas, Lloyd Bochner, Marcel Hillaire
Lo mejor: Leo Carroll en su papel de jefe de CIPOL
Lo peor
: fotocopia reducida de la serie matriz.
¿Cómo verlo?: Se vende en DVD. Hay fragmentos colocados en YouTube y la mayoría de episodios pueden bajarse a través de eMule.

Puntuación: 5,5

INTRODUCCIÓN Y MÚSICA

Lo mínimo que hay que saber sobre LA CHICA DE CIPOL

Fue una de esas series “justitas” que no tenía más aliciente que la referencia a CIPOL, extraña traducción española de U.N.C.L.E. United Network Command for Law and Enforcement que había convertido en extremadamente populares a los personajes de “Napoleón Solo” (Robert Vaunghn) e “Illya Kuryakin” (David McCallum). Justo en los años en los que la serie El hombre de CIPOL triunfaba, a la Metro se le ocurrió encargar un producto que fuera un spin-off de esta serie protagonizado por una mujer. La NBC asumió el riesgo de su emisión y al cabo de 29 episodios, de común acuerdo, se vio que aquello no funcionaba y que lo único que se había logrado era realizar una serie plagada de situaciones chuscas y parodiada propias de cualquier programa de humor de la época. Aquello no funcionó y vale la pena preguntarse el porqué.

LOS CHICOS Y LA CHICA DE CIPOL

La serie se emitió entre septiembre de 1966 y abril de 1967. Por su parte, El hombre de CIPOL, se prolongó desde el otoño de 1964 hasta enero de 1968. Así pues, vemos que ambas series son superponibles en el tiempo. Era cierto que en la segunda mitad de los años 60 habían arraigado en el público series que no eran más que productos que intentaban aprovechar el tirón del agente 007. Había muchas. En realidad, demasiadas: El hombre de CIPOL rivalizaba con personajes muy parecidos como los que aparecían en Misión Imposible (1966-1973), Los invencibles de Némesis o en Yo soy espía. Pero en aquel año de 1967, las mujeres de Women’s Libb habían quemado sus sujetadores en público y todos los medios de comunicación norteamericanos se hacían eco del nuevo fenómeno y del movimiento de liberación de la mujer. A alguien se le ocurrió que era el momento para dar protagonismo a una mujer en la profesión del espionaje.

Además, en la serie El hombre de CIPOL, ya se habían planteado introducir a una agente femenina como había hecho Misión Imposible a partir de 1966. En la serie matriz, la propuesta no prosperó, pero cuando se vio que la agente “Cinnamon Carter” (Barbara Bain) imprimía un formidable tirón a esta última serie, emitida por la CNS, la cadena rival NBC, pensó en generar un spin-off de su serie puntera hasta ese momento y dar de alta en CIPOL a la “agente April Dancer”. Con ello se obtenía que el público entregado a seguir las andanzas de los hombres de la agencia hiciera otro tanto con las de una agente femenina. Ambos productos, al menos en teoría, paliarían la competencia que se había iniciado a partir de 1966 con Misión Imposible.

LAS LECCIONES DE UN SPIN-OFF

Salvo raras excepciones, los spin-off, esto es, las derivaciones de una serie matriz en otra a partir de alguno de sus personajes, no tienen éxito. Frasier consecuencia directa de Cheers, es una de las pocas excepciones. Pero los fracasos se cuentan a docenas: una serie tan seguida como Friends, debía de haber dado lugar a algún spin-off notable, pero todos los intentados se estrellaron invariablemente (Joey aguantó dos temporadas y 46 episodios, sorprendentemente, pero desde el principio se vio que no superaba al original y en cuanto a Hjørdis [2015] que siguió a uno de los éxitos de la televisión danesa, Rita, apenas superó las cuatro entregas). No, definitivamente, la tarea de acometer un spin-off es algo arriesgada especialmente porque, o se crea una situación más atractiva que en la serie matriz, o al público siempre le queda la sensación de que “falta algo”. De esta carencia, deriva el que los spin-off que contaban con el impuso dado por la serie matriz se estrellaran irremisiblemente.

Pero cuando se contrató La Chica de CIPOL todo esto no se conocía. Apenas se habían producido spin-off y se ignoraba la reacción del público. De hecho, no puede hablarse de un verdadero spin-off hasta que apareció la serie Lou Grant como derivación de La chica de la tele y si le acompañó el éxito fue porque el tono fue completamente diferente y desde la primera entrega la nueva serie supo crear personajes con “punch” suficiente para interesar al público. Y en este caso, la serie derivada no es que fuera “superior” a la “matriz”, es que era diferente y esa diferencia radicaba el interés.

TRES ACTORES CON DIFERENTES RECORRIDOS

No fue el caso de La Chica de CIPOL producto que pasó completamente desapercibido, a pesar de la presencia de Stephanie Powers  que ya por entonces había aparecido en algunas películas pero a la que le faltaba todavía algo de la veteranía que luego mostró en Hart to Hart.

Para su compañero de reparto, Noel Harrison (efectivamente, el hijo de Rex Harrison), esta serie fue un paréntesis entre sus muchas actividades: desde esquiador olímpico hasta cantante, actor en diversos musicales, prácticamente no volvió a la pequeña pantalla.

La serie supuso el pluriempleo para Leo G. Carroll, que encarnaba al director de CIPOL y que aparecía también en la serie matriz. En los 60 y para que la imaginación del espectador pudiera conectar una serie de espías con los éxitos de la pantalla grande (007, pero también la saga de Harry Palmer), era necesario que apareciera un actor inglés. Carroll lo era y aportaba al personaje todos los rasgos del gentleman: discreto, serio, reservado, enérgico, con capacidad para el liderazgo, dureza de carácter… Carroll (1886-1972) era un personaje bien conocido en la escena de los años 40-60. Era habitual en las películas de Hitchcok (apareció en seis, lo que dice mucho sobre sus calidades interpretativas) y su papel como jefe de la enigmática agencia CIPOL le llegaba en un momento en el que podía vivir perfectamente de las rentas de su popularidad previa.

VALORACIÓN DE CONJUNTO

Fue un producto improvisado. La idea general era que los encantos de una agente secreta femenina, bastaba para encandilar y vencer a los malos, sin necesidad de freírlos a tiros. Al menos era lo que hacía la “señora Peel” en Los Vengadores y si eso se hacía en las Islas Británicas, también podía ocurrir en Hollywood. La diferencia radicaba en que los roles en esta inolvidable serie inglesa y sus contornos estaban trazados con un ingenio insuperable y en La chica de CIPOL eran el producto de brochazos improvisados. La serie, a partir de cuarto episodio adoptó la “vía británica”: rivales absurdos, malvados excéntricos y villanos poco convencionales. Aumentó la carga de humor e ironía, separándose de Misión Imposible y acercándose a Los Vengadores. Pero eso suponía olvidar a la serie matriz cuyos fans constituían lo esencial de seguidores del spin-off y que, pronto no reconocieron lo que estaban viendo. Ni siquiera bastó con el intento de “cruzar” los personajes y que Harrison apareciera en un episodio de El agente de CIPOL y Robert Vauhgn correspondiera haciendo otro tanto en la derivación.  La serie, poco más de veinte episodios, había realizado demasiadas oscilaciones y resultaba insalvable.

Hoy verla indica cierta propensión al freakysmo en cuestión de series. Quizás si uno está elaborando una tesis doctoral sobre las series televisivas de los 60, debería de visualizar esta serie. En cualquier otro caso, resulta superfluo e incluso gravoso en cuestión de tiempo. Cualquiera de las series de su tiempo que hemos mencionado son mucho más visibles hoy en día e incluso conservan una innegable frescura.