FICHA

Titulo original: Siete Vidas.
Título en España: Siete Vidas
Temporadas: 7 (204 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 1999-2006
Temática: comedia de situación
Subgénero: humor
Resumen: Un joven despierta después de 18 años en coma y se va integrando en su ámbito familiar y social. Después de este arranque, todo se centra en la vida de un bar, sus vecinos y clientes, uno de los cuales es el recién salido del coma.
Actores principales: Amparo Baró, Blanca Portillo, Gonzalo de Castro, Anabel Alonso, Santi Millán, Santi Rodríguez, Carmen Machi, Eva Santolaria, Javier Cámara, María Pujalte, Toni Cantó, Paz Vega, Guillermo Toledo, Florentino Fernández, Yolanda Ramos, Leandro Rivera, Marina Gatell, Cristina Peña
Lo mejor: demostró que en España era posible realizar un sit-com de calidad
Lo peor
: La idea inicial se olvidó pronto (acaso porque no daba mucho de sí).
¿Cómo verlo?: Puede adquirirse en DVD. En YouTube se encuentran algunos episodios completos y también otros pueden obtenerse mediante programas P2P.

Puntuación: 7,5

ALGUNOS EPISODIOS DE LA SERIE

PRESENTACION Y MÚSICA DE LA SERIE

Lo mínimo que hay que saber sobre SIETE VIDAS

Los que disfrutábamos con Friends o con Becker, los que lo habíamos hecho con Frasier, Seinfeld, Courb your enthusiasma o Cheers, que desde que vimos Te quiero Lucy, sabíamos que eso era precisamente lo que buscábamos en las series de evasión y que ahora seguimos haciéndolo gracias a The Big Bang Theory, estábamos apesadumbrados cuando se acercaba el final del milenio: las comedias de situación españolas, o brillaban por su ausencia o tenían un retintín moralizador y pinceladas cursis que se nos hacían insufribles. Y en esto llegó Siete vidas y nos demostró que algunos guionistas se habían puesto las pilas y conseguían retratar a nuestra sociedad y a sus arquetipos.

NO ERA CHEERS, NI EL CENTRAL PERK, SINO EL CASI-KE-NO

El bar es en EEUU apenas una excusa para realizar una serie. En aquellas latitudes no son muy habituales a los bares, al menos no lo son tanto como en España. El bar ha dado buenos resultados en las series norteamericanas: Charly Harper uno de los Dos hombres y medio, va a un bar en momentos de depresión o cuando busca plan. Es un bar anónimo especializado en combinados con tapa de cacahuetes… El Central Perk, es el lugar de encuentros del grupo de amigos, en Friends y, aunque pocos reparen en él, su propietario, “Gunther”, está perdidamente enamorado de “Rachel”. Seinfeld se basa en el mismo concepto: antes o después, todos los protagonistas coinciden en el mismo bar de la esquina. Todo gira en torno a un bar, en Cheers y series como The Both at the end serían inconcebibles sin el decorado de un bar. Hasta en España, vimos aquella serie que fue la “despedida y cierre” para muchos actores veteranos: Los ladrones van a la Oficina (1993-1996), así con mayúsculas, indicando que el nombre del bar era precisamente La Oficina. Así pues, el hecho de que buena parte de la acción transcurra en un bar, el Casi Ke no, no es una novedad: la novedad estriba en el ritmo de la narración, en la velocidad y frecuencia de los gags y en la importancia del bar en sí mismo, como lugar de encuentros y excusa argumental.

La fórmula tendrá éxito y hará que en lo que, inicialmente podría ser considerado como un spin-off de Siete Vidas, Aida (2005-2014) el centro de la vida del barrio ficticio de Esperanza Sur se concentre en el Bar Reinolds. Si el bar propiedad de “Mauricio Colmenero” es la típica tasca madrileña, el Casi Ke no, en cambio, es una especie de bar moderno, casi un disco-bar con música suave y relajante. La serie, hay que recordarlo, tiene casi 20 años y por aquel bar han desfilado actores que en aquel momento estaban consolidando su trabajo profesional (Toni Cantó, Javier Cámara, Blanca Portillo, Gonzalo de Castro, Anabel Alonso Santi Rodríguez, Santi Millán, Carmen Machi), habían llegado a la cima (Amparo Baró), aparecían como grandes esperanzas (Eva Santolaria, Paz Vega) o iban para reyes de la comedia y se perdieron por repetir reiteradamente estupideces que nada tenían que ver con su oficio (Guillermo Toledo). Podemos decir que la barra del Casi Ke No constituyó una plataforma de consolidación para muchas carretas profesionales.

LA IDEA INICIAL Y EL DESARROLLO FINAL

El punto de partida de la serie era, como mínimo, curioso. Un joven (“David”) que ha pasado 18 años en coma profundo, un buen día se despierta casi milagrosamente. La serie, en principio, estaba pensaba para mostrar los problemas con los que se encontraba un tipo completamente desubicado cuya vida se había detenido 18 años antes, es decir, en 1981. Si tenemos en cuenta lo que cambió España y la sociedad española entre 1981 y 1999 cuando se inició la serie, nos daremos cuenta de la intención que tuvo Tele 5: realizar una serie para explicar aquellos cambios y cómo se habían sucedido, dando testimonio de su profundidad en clave de humor.

Pero, a los pocos episodios de la primera temporada, este tema se agotó y el proyecto inicial se abandonó para realizar una comedia de situación convencional en el que la “resurrección” de David ya ni siquiera aparecía como tema de fondo (hasta hacer incomprensible el título de “Siete Vidas”). Un giro copernicano de este tipo hubiera supuesto el final de la serie y, en el mejor de los casos, el inicio de otra nueva. Sin embargo, los guionistas se pusieron las pilas y aprovecharon lo que tenían: un personaje guapete pero tontorrón, (Toni Cantó), otro insoportable y aún más tontorrón (Javier Cámara), la madre de éste, una republicana de carácter enérgico y resabiado (Amparo Baró), su compañera de piso (Anabel Alonso), el camarero del Casi Ke No (Gonzalo de Castro) y su exmujer (Blanca Portillo), la chica de la limpieza (Carmen Machi)… y así sucesivamente.

Era comedia de situación en la medida en que se desarrollaba en unos pocos escenarios: el bar y el piso de “Sole” y transcurría en un microcosmos, florido en personajes, pero reducido, y cuyas interrelaciones se realizan en clave de humor. Y eso fue lo que salió como resultado: una comedia de situación clásica (de las mejores realizadas en España, sino la mejor), instalada en los estándares del género.

VALORACIÓN Y RECUERDO

No era “humor inteligente”. En realidad, no hay “humor inteligente” y “humor estúpido”, hay buen o mal humor. El humor es bueno cuando hace reír; si es malo se nota por su patetismo. Siete vidas pertenecía al humor que se situaba especialmente en la estela de Friends, la serie norteamericana que arrasaba en la época en todo el mundo. Se trataba de hacer una comedia de situación en estado puro, no una mezcla de géneros (como luego sería Los hombres de Paco [2005-2010] en el que la astracanada, la intriga, la caricatura y el drama se mezclaban inextricablemente) en la que no hubiera lugar ni para la moralina, ni para el drama, sino que fuera una sucesión de gags incesante y que cada frase pronunciada por no importa quién, fuera, en sí misma, un chiste o una ironía).

La serie coincidió con el mayor momento de crecimiento económico que ha vivido este país (crecimiento ficticio, ilusorio e irreal pero que hacía que los españoles llegaran agotados de trabajo a sus casas y necesitaran distenderse con una serie relajada sobre unos personajes fácilmente identificables en su propio entorno). Es curioso que la serie muriera cuando ya estaba claro que el crecimiento económico nos había situado en el borde del abismo. A finales de 2006, cuando se canceló la serie, aquel crecimiento anárquico y desordenado ya no daba más de sí. El año siguiente fue el de “la broma ha terminado”.

La serie cambio mucho de su primer episodio al último. Cambiaron los actores, pero los guionistas consiguieron mantener el ritmo narrativo y la comicidad de la serie. En nuestra opinión se prolongó demasiado y las últimas temporadas perdieron algo de brío y se convirtieron en repetitivas. Pero ¿en qué serie que se prolonga en un espacio tan dilatado de tiempo no ocurre algo así?

Muy superior a Los hombres de Paco, superior incluso a su spin-off, Aida, de comicidad mucho más acusada que Los ladrones van a La Oficina o que Farmacia de Guardia, la serie Siete Vidas está situada en lo que hasta ahora puede ser considerada como la cúspide de las comedias de situación realizadas en España. Todo consistía en contratar a actores brillantes o con ambiciones de serlo y un equipo eficiente de guionistas. Se consiguió cerrar un buen producto. Verla hoy es algo más que ver a actores suficientemente conocidos unos y añorados otros, tal como eran hace casi 20 años, es abrirse a la diversión y al humor.