FICHA

Titulo original: The Wire.
Título en España: Bajo escucha
Temporadas: 5 (60 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 2002-2008
Temática: policíaca
Subgénero: investigación
Resumen: Distintos grupos policiales investigan crímenes y tráfico de drogas cometidos por una banda de delincuentes afroamericanos. La mayoría de sus éxitos se basan en escuchas telefónicas.
Actores principales: Dominic West, Lance Reddick, Sonja Sohn, Clarke Peters, Aidan Gillen, Wendell Pierce, Andre Royo, Idris Elba, Michael Kenneth Williams, Domenick Lombardozzi, Seth Gilliam, J.D. Williams, Jim True-Frost, Wood Harris, John Doman, Deirdre Lovejoy, Delaney Williams, Jamie Hector, Robert Wisdom, Frankie Faison, Corey Parker Robinson, Chad Coleman.
Lo mejor: mostrar los barrios bajos de Baltimore en toda su miseria.
Lo peor
: lo más dramático es que sabemos que no se trata de ficción.
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 7

UNA ESCENA DE LA PRIMERA TEMPORADA

TRAILER DE LA PRIMERA TEMPORADA

WEB OFICIAL HBO EN INGLÉS

WEB OFICIAL HBO EN ESPAÑOL

Lo mínimo que hay que saber sobre THE WIRE

The Wire es real como la vida misma. Muestra como “trabajan” los delincuentes en la ciudad de Baltimore y como los persigue la policía. Casi todas las acciones consisten en llevarlos a juicios avalados por pruebas que se obtienen mediante “escuchas” telefónicas. De ahí el nombre de la serie: porque “the wire”, en traducción directa, quiere decir “el alambre”, aludiendo al cable telefónico. A pesar de que en España está siendo emitida con el título en inglés, es habitual aludir a ella como “bajo escucha”.

LA IDEA Y SU DESARROLLO

La ciudad de Baltimore está a unos pocos cientos de kilómetros al sur de Nueva York, en el Estado de Maryland. Es evidente que sus gestores intentan presentarla como una especie de fotocopia reducida de la ciudad de los rascacielos y que lo tiene difícil con sus pocos más de 600.000 habitantes. Alardea, eso sí, de ser uno de los lugares de EEUU con más edificios históricos (fue de las primeras que levantaron los colonos de Nueva Inglaterra). En la serie aparece el barrio de las “casas baratas” situado en Baltimore Este poblado íntegramente por afroamericanos y, con mucho, el barrio más peligroso de la ciudad. Estadísticamente es el que registra la tasa más alta e criminalidad. Fronterizo con él se encuentra el centro de la comunidad latina en constante crecimiento, pero no el suficiente para compensar la bajada demográfica que experimentó la ciudad desde 1960 precisamente  causa de la delincuencia. Hoy, Baltimore es una ciudad con un 64% de la población afroamericana y que cada vez registra más pérdidas de población anglosajona.

Hay rascacielos en Baltimore, pero sobre todo, algunos barrios están literalmente tomados por la delincuencia. El de las “casas baratas” es uno de ellos. David Simon fue, durante muchos años, corresponsal de sucesos del Baltimore Su, el diario con más tirada de la ciudad. Periodista y escritor, desde 1982 a 1995 ejerció como corresponsal del diario y tuvo contacto continuo con la policía. Tuvo la mala idea de dedicar parte de su tiempo al sindicalismo y tras una huelga, en 1987, se planteó escribir una novela sobre todo lo que había visto. Poco a poco se fue alejando del periodismo como se había alejado del sindicalismo. Fue entonces cuando sintió la llamada de la televisión y se dedicó a producir y guionizar series para la HBO. No le ha ido mal y a él se deben algunas de las series más populares emitidas en los EEUU en las dos últimas décadas: Homicide (1996-1999) y The Wire, sin duda, figuran entre las más importantes que ha producido y dirigido.

LA TRAMA

La excusa de una banda de delincuentes afroamericanos perseguidos por distintos grupos policiales mal avenidos, con rivalidades frecuentes, metidas de pata habituales, con muchos de sus miembros desmotivados y otros, literalmente, hechos polvo por años de una lucha a la que no se le ve salida, dispuestos varios a saltarse las normas para alcanzar los objetivos, todo ello basta para situar a The Wire en las antípodas de los protagonistas de CSI. En The Wire, abundan los ordenadores viejos y la única arma tecnológica de la que disponen es un identificador de llamadas que permite realizar discretas escuchas con facilidad, siempre y cuando, observadores dispuestos en los tejados de las inmediaciones vigilen a los delincuentes para saber cuando llaman desde teléfonos fijos del barrio.

Todos los personajes han sido diseñados a partir de modelos reales que Simon a lo largo de su experiencia periodística pudo conocer. En tanto que productor, también ha querido que parte de los actores no sean profesionales sino que se interpreten a sí mismos, utilicen la jerga habitual en las calles y se muevan como lo hacen en su ambiente natural. El resultado ha sido una serie sombría y desesperanzada: no hay lugar para creer que algo mejorará algún día en esta eterna carrera entre policías y delincuentes. Si a esto añadimos las trabas puestas por la burocracia, el sistema judicial lento, pesado y no siempre ecuánime y la miseria circundante, el resultado será una serie extraordinariamente pesimista… pero a la que nadie puede acusar de fantasiosa o irreal.

Se ha comparado a esta serie con Los Soprano (1999-2007). Algo de eso hay: una está dedicada a la pequeña delincuencia de origen italiano, The Wire a la delincuencia afroamericana. Uno de los elementos más relevantes de la serie es la convivencia en el interior de cada uno de los dos bloques: no todos los delincuentes son “colegas”, ni todos los policías se mueven motivados por los mismos impulsos. Las luchas, las contradicciones entre ellos son flagrantes y continuas. Las traiciones también.

Cada una de las temporadas se centran en alguna zona de la ciudad o en algún tema concreto: la cuarta va sobre el sistema educativo y su tarea imposible en los barrios bajos, la segunda sobre la delincuencia en la zona portuaria, la primera en las “casas baratas”, la tercera en la corrupción político-administrativa…

En el colmo del realismo, existe cierto sometimiento a lo políticamente correcto: mientras la policía se cuida de llamar “afroamericanos” a los negros (a pesar de que la tradicional violencia policial está presente en la serie), los propios delincuentes se tratan a sí mismos de “negro” para arriba, “negro” para abajo, y utilizan los arquetipos raciales más hirientes contra los de su propio grupo étnico. No hay motivo para pensar que no sea así en realidad. Hay momentos en los que la serie resulta absolutamente hiperrealista y el espectador no puede sino compartir el pesimismo de Simon y entender porqué Blatimore es una ciudad que va perdiendo progresivamente población blanca dese principios de los setenta.

VALORACIÓN DE CONJUNTO

El protagonista indiscutible de la serie es Dominic West que aquí ejerce como “detective McNulty de Homicidios” y su superior  “el teniente Daniels” de Narcóticos (interpretado por Lance Reddick). A tener en cuenta también a Sonja Sohn, “detective Kima”, la mujer de acción siempre dispuesta a vigilar y golpear a la delincuencia. Es una serie coral, así que van desfilando decenas de policías y otros tantos delincuentes, cada uno con un estilo y una personalidad diferentes. Para West, actor de origen inglés, éste ha sido su primer gran trabajo en los EEUU que siguió a su brillantísima interpretación en la serie inglesa The Hour. Después de The Wire ha protagonizado también The Affair (2014-hoy) también en los EEUU.

En su conjunto, todos los intérpretes realizar un buen trabajo, destacando los nombres que hemos señalado. Cuando termina cada temporada no damos cuenta de que hemos asistido a una reconstrucción de la realidad: que lo narrado no solamente es creíble sino que, además, seguro que ha ocurrió en los términos en los que se cuenta. No hay exageraciones en esta serie. Por tanto gustará a quienes busquen “cine verité”. No hará, desde luego, las delicias de quienes se hayan sentido atraídos por la multiculturalidad, sino que más bien les sembrará de dudas a unos y les inducirá a la ira a otros. Pero la serie es realista: aparecen incluso miembros de la clase media negra que existe también en Baltimore y, por supuesto, hispanos. Si de lo que se trataba es de hacer una fotografía de la realidad de aquella ciudad en la primera década del milenio, puede decirse que la emulsión ha registrado la realidad, aunque esta no sea muy agradable. Y, sin duda, este es el más alto valor de esta serie, sólo por el cual merece verse.