FICHA

Titulo original: S.W.A.T.
Título en España: Los hombres de Harrelson
Temporadas: 2 (48 episodios)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 1975-1975)
Temática: thriller
Subgénero: acción
Resumen: Un grupo de asalto de la policía de Los Angeles cada semana nos obsequia con algunas intervenciones, más o menos, espectaculares.
Actores principales: Steve Forrest, Robert Urich, Rod Perry, Mark Shera, James Coleman, Ellen Weston, Michael Harland, David Adams.
Lo mejor: En general, entretenida.
Lo peor
: A pesar de lo corto de la serie, cayó en la auto-repetición
¿Cómo verlo?: Puede comprarse en DVD, bajarse mediante programas P2P y algunos en versión original pueden verse en YouTube.

Puntuación: 6

PRESENTACION Y MÚSICA

PRIMER EPISODIO COMPLETO (en portugués)

Lo mínimo que hay que saber sobre LOS HOMBRES DE HARRELSON

En la segunda mitad de los años 70, los “héroes solitarios” empezaban a cansar. Daban “acción”, pero no excesos adrenalínicos, eran todas excesivamente repetitivas y el género empezaba a dar muestras de agotamiento. A los productores se les ocurrió, pues, una alternativa: el protagonista no sería un solo personajes, ni siquiera una pareja, sino un equipo y la acción sería estaría presente desde el principio hasta el final. Así nació S.W.A.T., más conocida en España como Los hombres de Harrelson.

SOBRE DOSIS DE ACCION Y TESTOSTERONA

Hasta ese momento no se había visto en televisión una serie con tales niveles de acción. Cualquier otro elemento pasaba a segundo plano. Habitualmente, la acción se desarrollaba en tres partes: al inicio de cada episodio, hacia la mitad y, por supuesto, en el desenlace de la seria. Así pues, el desarrollo de los episodios era bastante similar de unos a otros, variaba el tipo de delitos cometidos y las situaciones, pero lo irrenunciable eran los tres bloques en los que el equipo de intervención salía a todo gas de su cuartelillo, encerrados en la furgona, se desplegaban y resolvían la situación.

La serie era lo contrario de otras que tenían como protagonistas a los consabidos “héroes solitarios”. Aquí no existía, como entre aquellos personajes de los 70, detectives, policías, investigadores de seguros, un “rasgo diferencial”, ni los protagonistas parecían tener mucha vida propia. Sus rasgos estaban pintados a brochazos y los cuatro personajes mismos del grupo dirigido por “Hondo Harrelson”, eran inconcebibles sin el uniforme, la gorrita, el M-16, y sus chalecos antibala. Los productores quisieron hacer una “serie de acción” y lo consiguieron: solamente tenía acción. Las tramas eran bastante similares a las de policías y malvados, solo que en esta ocasión, los policías recurrían a la unidad de intervención especial para que deshiciera el entuerto.

“¡T.J. AL TEJADO!”, FRASE EMBLEMÁTICA

El escenario era la ciudad de Los Ángeles a mediados de los 70. La crisis del 73 había generado mucha delincuencia. La droga que había emergido en los 60, volvía a ser un problema y las bandas de delincuentes parecían cada vez mejor organizadas y se mostraban más audaces. Además, empezaba a ponerse de moda la figura del “tirador solitario” y también la del “asesino en serie” (del que se decía entonces que tenía un cromosoma de más, el XYY). Se sabía que allí, en aquella ciudad, existía una unida S.W.A.T. (iniciales de Special Wapons and Tactics, literalmente, Armas Tácticas y Especiales). Hasta entonces se creía que el fusil de asalto M-16 era utilizado solamente en las selvas de Vietnam y ahora aparecía como arma de una unidad especial de la policía, que, además, lo cogían por el asa.

El perfil de la serie y la que todos los que la vimos en su momento recordamos de ella es el perfil de “Harrelson” y de sus cuatro agente, embarcando en la camioneta con sus atavíos y su M-16. Inevitablemente, al llegar, “Harrelson” se mostraba como un líder enérgico y decidido: lo primero que ordenaba a sus hombres era distribuirse. Inolvidable la consigna que se repitió invariablemente durante los 46 episodios: “T.J. ¡al tejado!” que era como el capital del submarino de Viaje al fondo del mar cuando decía aquello de: “¡Kowalsky!” y Kowalsky aparecía raudo de no se sabía dónde respondiendo “¡Si, señor!”. Kowalsky como T.J. era de los de la raza de los que nunca fallan.

Luego tenían lugar evoluciones acrobáticas. Los miembros del S.W.A.T. se desplegaban trepando por edificios, descolgándose por los lugares más inverosímiles y a una orden de “Harrelson”, irrumpiendo en el cubil de los malos y dando al traste con sus planes.

DESAPERCIBIDA EN EEUU – TRIUNFÓ EN ESPAÑA

La serie no tuvo mucho éxito en los EEUU. A pesar de que se hacía alusión explícita a las sacrosantas armas que están en la base de la cultura americana, el lanzamiento de la serie coincidió en un momento en el que algunos atribuían el aumento de la violencia que experimentaba todo el país, a la televisión y a su abundancia de series que contenían elementos violentos. Los hombres de Harrelson, para colmo, era una serie muy violenta. Claro está que intentaba moralizar y demostrar que el Departamento de Policía de Los Ángeles estaba en condiciones de neutralizar cualquier amenaza generada por la delincuencia. Pero este mensaje es lo que los lobbys anti-violencia no quisieron o supieron ver.

A la vista de las polémicas desencadenadas al iniciarse la emisión de la serie, poco después, el verdadero S.W.A.T. de la ciudad, vino a decir que ellos combatían a la delincuencia, pero que antes de intervenir a lo salvaje, negociaban y trataban de atemperar las situaciones de tensión. Y eso que Los hombres de Harrelson contaban con un antiguo miembro del S.W.A.T. de Los Ángeles como asesor técnico. Todos estos factores hicieron que la serie nunca pudiera situarse entre las principales preferencias de la audiencia y, a medida, que avanzaba fuera perdiendo más y más audiencia y se situara involuntariamente en el centro del debate contra la violencia en televisión.

Sin embargo, en España, la serie se cubrió de gloria. Su éxito fue inmediato, quizás porque aquí todavía no existían los GEO, ni nada por el estilo. Desde el primer episodio causó sensación y sus episodios fueron seguidores con fruición y devoción encomiables. Para el público español, lo que se veía en la pantalla era o que solamente podía ocurrir en EEUU., obviando el hecho de que la serie se emitió en nuestro país durante los “años de plomo” de la transición.

¿CÓMO SE VE HOY A HARRELSON Y A SUS HOMBRES?

Steve Forrest (1925-2013) fue durante un par de años “Harrelson”. Tuvo un antes y un después cinematográfico. Es posible, incluso, que la brevedad de la serie evitara su desgaste como actor y el ser encasillado en un papel concreto (hemos visto a decenas de actores que no han sobrevivido a su éxito en una serie televisiva). Su transformación en jefe de los S.W.A.T. se produjo justo cuando su carrera se encontraba en el ecuador. Participó en comedias, en películas bélicas, en westerns, en culebrones y apareció por última vez en 2003, conduciendo la furgona de los S.W.A.T. en el largometraje del mismo nombre (que tampoco fue un éxito). Era un actor bueno, pero discreto, habitual en las series de los años 60-80 y que tuvo su lugar en la historia del cine.

Del resto de miembros del S.W.A.T., solamente Robert Urich (1964-2002) siguió haciendo cine. Había participado en distintas series como actor invitado y trabajó con Clint Eastwood en Harry el fuerte (1973), su rostro aparece en series tan diferentes como Vacaciones en el mar, Los ángeles de Charlie (1978-1981), La ley del revólver (1955-1975), Marcus Welby (1969-1976), Kung-Fu y muchas otras hasta su fallecimiento. Es un rostro que, aun hoy, se reconoce fácilmente y que no se ha olvidado.

La serie, en general, tuvo un fracaso inmerecido en los EEUU y un éxito igualmente inmerecido en España. Es curioso que se tratara de una serie que no merecía tan mala suerte en su tierra natal y tantos elogios en este rincón de la Galaxia. Fue una serie típicamente setentera con un solo “factor diferencial”: la acción. No fue una gran serie, pero sí innovó la ya gastada temática de los “héroes solitarios”. La fotografía era buena y, a ratos, algunos encuadres eran geniales. Las interpretaciones dignas y los guiones estaban orientados para fascinar por lo trepidante de las acciones y la espectacularidad de las operaciones.

Sirve todo esto para resituar esta serie en su justa medida y para que los lectores puedan valorar si le interesa o no. Gustará, claro está, a los nostálgicos que la vieron en su adolescencia y que, en sus fantasías, se sintieron miembros del S.W.A.T.