FICHA

Titulo original: The Virginian
Título en España: El virginiano
Temporadas: 9 (249 episodios)
Duración episodio: 75 minutos
Año: 1962-1971
Temática: western
Subgénero: acción
Resumen: La vida diaria del propietario de un rancho, su capataz (“el virginiano”) y algunos vaqueros (“Trampas”) que afrontan peligros y amenazas exteriores.
Actores principales: James Drury, Doug McClure, Russell Lane, Clu Gulager, Randy Boone, Roberta Shore, John McIntire, Gary Clarke, Ross Elliott, Don Quine, Harper Flaherty, Frank Sully, Charles Bickford, Jeanette Nolan, David Hartman.
Lo mejor: A los espectadores se les quedó grabado el papel de “Trampas”.
Lo peor
: el rancho cambió de propiedad con demasiada frecuencia
¿Cómo verlo?: Puede comprarse en DVD, bajarse mediante programas P2P y algunos en versión original pueden verse en YouTube.

Puntuación: 7,5

INTRODUCCIÓN Y TEMA MUSICAL

EPISODIOS EN VERSIÓN ORIGINAL

Lo mínimo que hay que saber sobre EL VIRGINIANO

En España se tenía al personaje del “virginiano” como alguien nuevo en esta plaza, y sin embargo, en los EEUU era una leyenda que había sido llevada varias veces al cine. El western –porque la serie era, a fin de cuentas, una película “de vaqueros”- estaba basado en una novela que tuvo fama a principios del siglo XX. Llevaba el mismo título de la serie que, en los años 50 se había reeditado varias veces, y había sido escrita por Owen Wister en 1902. Por el momento ha dado para contabilizar cinco remakes en la gran pantalla y 249 episodios en esta serie.

¿QUIÉN ERA EL VIRGINIANO?

Situémonos: estamos en el “Rancho Shiloh”. La población más importante de la zona es apenas un villorrio de nombre absurdo: “Medicine Bow” situado en el territorio de Wyoming, un cuadrado perfecto en el centro de los EEUU, ligeramente hacia el Oeste y en la parte norte, separado de Canadá solamente por el Estado de Montana. Pues bien, a este lugar remoto, el “farwest”, llega un hombre misterioso, sin pasado, en realidad sin nombre, solamente se le conoce por su apodo “el virginiano”. Dado que era de carne y hueso, a pesar de las apariencias, se sentirá atraído por la hijastra de su patrón y por una periodista. En la novela terminaba casándole con ésta, pero los creadores de la serie estimaron oportuno que mantuviera su pureza virginal a lo largo de las nueve temporadas que estuvo la serie en antena.

Quien no era tan puro, ni tan recto –porque “el Virginiano” era, sobre todo un hombre ecuánime y justo, siempre dispuesto a ayudar a los humildes- era “Trampas” (Doug McClure), un joven guapete colocado sobre una silla de montar, con sombrero tejano y que el público de hoy puede degustar en su versión animada en la serie Los Simpson (1989-hoy) siendo aquel personaje ojeroso que inicia sus presentaciones como “Hola, soy Doug McClure, famoso por haber participado en…”. A pesar de ser un tipo desenfadado y poco serio, que no duda en meterse en líos, ir tras faldas y miriñaques o beber como un cosaco, es un tipo cuya dureza no le exime de una bondad angelical que se pone de manifiesto siempre que tiene que apoyar a su jefe o a su patrón.

UNA DE LAS MEJORES SERIES DEL OESTE

Pudo competir con Caravana (1957-1965) y con otras muchas series de la misma época ambientadas en el farwest. Era una serie arriesgada. En primer lugar por su duración: 70 minutos era inusual en la época. Con los anuncios, cada episodio de prolongaba una hora y tres cuartos. No se había intentado antes nada parecido en televisión, Caravana duraba apenas 45-50 minutos, Bonanza, un poco más tarde no superaba los 60. De hecho, la serie tuvo dificultades para afirmarse. El primer esbozo (1958) fue rechazado por varias cadenas y el piloto no gustó en ninguna, a pesar de que estaba protagonizada por James Drury, el mismo que luego protagonizará la serie. Al final, lo que se proyectó, apenas tenía nada que ver con la novedad original de Wister: solamente se mantuvo que el propietario era un juez, el protagonista era oriundo de Virginia y existía un vaquero fullero y peleón. Luego había otro elemento arriesgado: se filmó íntegramente en color desde el primer episodio cuando los televisores eran en blanco y negro (en EEUU aparecieron a finales de los 50 y en Europa en los 60, pero no se generalizaron sino hasta un lustro después).

No fue el color (que solamente podía ser apreciado por unas pocas decenas de miles de espectadores), sino la temática, lo que hizo a esta serie radicalmente diferente de cualquier otra sobre el farwest. En efecto, El Virginiano tuvo siempre cuidado de no repetir las temáticas en los guiones. No hay dos episodios entre los 249 que se filmaron que fuera parecido a cualquier otro. En unas ocasiones, se trataba de trasladar el ganado de un lugar a otro del país, a veces era una historia intimista, en otras, una banda de cuatreros que asola la zona, una sentencia juez, un problema con granjeros, un pariente olvidado que llega de manera inesperada, una mujer fatal, una caravana que pasa y así hasta 249 temas diferentes.

De los personajes que protagonizaron “El Virginiano”, solamente dos, el protagonista y “Trampas”, estuvieron presentes en todos los episodios. Fue frecuente el cambio de propiedad del rancho y esto facilitó cierta renovación en los guiones. Siempre, el propietario era un tipo duro, patriarcal y justo, lo que se dice “un buen patrón”, pero el cargo correspondió a un juez, a un militar, a dos hermanos. De hecho, este elemento generó cierta confusión en la audiencia que había terminado encariñándose con un propietario concreto (por lo general, el público que estimaba y veía esta serie era conservador: pero no había otra forma de prolongar la serie salvo variando algún personaje central. Los vaqueros iban y venían, cambiaban con cierta frecuencia y eso permitía nuevas modificaciones, pero no dejaban de ser personajes muy secundarios. En cuanto al “Virginiano” y a “Trampas”, eran los almas de la serie, y por tanto, intocables; así que no había más remedio que introducir a algún personaje nuevo (las distintas mujeres que van apareciendo) y al propietario del rancho.

La serie murió por uno de estos cambios. Cuando en la novena temporada aparece el bueno de Stewart Granger (que ya por entonces era un actor consumado) ejerciendo de “coronel McLenzie” y pasa a ser el propietario del rancho Shiloh, los productores aprovecharon el prestigio del actor protagonista para “renovar” una serie que estaba siendo inusualmente larga, y pasaron a llamarla Los hombres de Shiloh. Mala opción a tenor del conservadurismo del público habitual de los westerns. La audiencia cayó en picado y la serie murió allí.

UN BALANCE NETAMENTE POSITIVO

James Drury ha pasado a la historia del cine solamente por esta serie. Participó en algunas películas “del este” para la gran pantalla, pero su gran momento –casi su único momento- fueron los años de El Virginiano. Había nacido en 1935 y a sus 59 años volvió a aparecer en pantalla con un pequeño papel en Maverik (1994) la extraordinaria película protagonizada por Mel Gibson, Jodie Foster y James Gardner, sin contar, por supuesto, con el cameo que realizó en 2000 para el largometraje que llevaba el mismo nombre de la serie: The Virginian y que no pasará a la historia del cine sino como última ocasión en la que el relato de Wister haya sido llevado al cine. Una carrera discreta, pues, la de Drury, hombre de una sola serie.

Douglas Osborne McClure (1935-1995), en cambio, tuvo una dilatadísima carrera cinematográfica y televisiva que abarca desde, prácticamente los comienzos de la televisión hasta los años noventa. La primera vez que lo vimos en las pantallas de TVE fue en la olvidada serie Ajedrez Fatal (1960-1962), en donde era uno de los protagonistas. El Virginiano ocupó buena parte de su vida profesional. Intervino también Maverik un año antes de morir y en una treintena de películas más en distintos papeles. Sus actuaciones se amparaban sobre todo en su físico y en la popularidad que derivó de su participación en esta serie.

Los amantes del cine del Oeste harían mejor en ver los episodios de esta serie, mucho más que sentarse ante el televisor cada tarde y contemplar alguna película del Oeste de dudosa calidad. Así mismo, es una serie recomendable para quienes no están muy predispuestos hacia este género: les reconciliará con él.