FICHA

Titulo original: Lou Grant
Título en España: Lou Grant
Temporadas: 5 (114 episodios)
Duración episodio: 45 minutos
Año: 1977-1982
Temática: drama
Subgénero: investigación
Resumen: El director de un diario de Los Ángeles envía a sus redactores a escribir sobre los casos más diversos y éstos, le piden orientaciones sobre cómo abordar los temas que van descubriendo y cuyo carácter varía extraordinariamente, teniendo como denominador común la actualidad político social y los temas de interés humano.
Actores principales: Edward Asner, Robert Walden, Linda Kelsey, Mason Adams, Jack Bannon, Daryl Anders, Nancy Marchand, Allen Williams, Michael Irving, Laurence Haddon, Emilio Delgado, Sidney Clute, Ivan Bonar, Peggy McCay
Lo mejor: nos describe, a fin de cuentas, la vida en un medio de comunicación de los 70.
Lo peor
: en ocasiones la moralina es similar a La Casa  de la Pradera.
¿Cómo verlo?: Hay varios episodios en castellano en youTube, puede bajarse mediante programas P2P y está a la venta en DVD en VO y en castellano.

Puntuación: 6,5

INTRODUCCIÓN A LA SERIE (Y MÚSICA)

EPISODIO 2 (EN CASTELLANO)

Lo mínimo que hay que saber sobre LOU GRANT

La película Todos los hombres del presidente (1976) había generado una extraordinaria repercusión, revalorizando el periodismo de investigación. El hecho de que dos periodistas hubieran conseguido desalojar al presidente Nixon de la Casa Blanca, no era para menos (si bien , lo que hicieron fue limitarse a seguir las indicaciones de “garganta profunda”, sin el cual, nada de lo que siguió hubiera sido posible).  A la vista del éxito de la película protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman, la CBS cayó en la cuenta de que, a la vista de que el público empezaba a estar saturado de “héroes solitarios” dedicados a la investigación criminal, podía funcionar otro más de esos personajes pero amparado tras su mesa de director de un diario de Los Ángeles. Bastó con sustituir los casos criminales por casos de interés humano y actualidad cotidiana y así, en un tiempo récord estuvo servida una nueva serie que, como otras del momento, llevaban por nombre  el de su protagonista: Lou Grant.

DIGNIFICANDO EL PERIODISMO

En los 70 el mito del “periodismo de investigación” se convirtió en un fantasma que recorrió todos los países del Primer Mundo e infectó a todas las redacciones. En realidad, era un fenómeno bastante ilusorio. En la mayoría de ocasiones, los periodistas “de investigación” dieron por chiripa con la verdad (o más bien con una “aproximación a la verdad”). En otros, simplemente, supieron venderse bien a servicios de inteligencia que los adoptaron como cabezas visibles para firmar sus “fugas de información” controladas y tendenciosas (en España, esto se convirtió en un arte durante la transición).

Sin embargo, toda aquello sirvió para que en los años 70 y parte de los 80, la profesión periodística fuera particularmente apreciada y gozara de reconocimiento social. Tiempos aquellos… porque hoy el periodista realmente existente, o es un tertuliano gesticulante o un becario mal pagado. Y, por lo demás, la prensa rosa ha convertido el periodismo es un asunto frívolo, de la misma forma que la connivencia entre las empresas periodísticas y los centros de poder, ha desnaturalizado cualquier tipo de “periodismo de investigación”. Los medios prefieren tener publicidad a ventas. Y la publicidad se suele obtener de firmas y consorcios poco interesados en la investigación sino que prefieren periodistas que trabajen al dictado.

EL PERIODISMO SEGÚN LOU GRANT

A diferencia de otras series con “héroe solitario”, aquí no se trataba de investigar casos criminales, si bien aparecieron alguno a lo largo de los 114 episodios. En general se trataba de temas muy diversos entre los que destacaba el “interés humano”. El protagonista había llegado a la redacción de Los Angeles Tribune, según se contaba en el piloto, procedente del mundo de la televisión del que Grant y sus compañeros, habían sido despedidos del canal WJM-TV de Minneapolis. Suele citarse que en el último episodio de El show de Mary Tyler Moore (1970-1977), se menciona este episodio por lo que, en cierto sentido, cabría considerar a Lou Grant como un spin-off de aquella serie. En realidad, fue un estrecho puente entre una serie que terminaba y otra que comenzaba. Algo así como un espaldarazo inicial.

El esquema de los episodios era siempre similar: Grant, en tanto que director, enviaba a dos de sus redactores a cubrir tal o cual noticias. Al volver a la redacción comentaban con el director lo que habían averiguado y éste, paternalmente, les orientaba y guiaba. Las noticias, habitualmente, tenían que ver con ese tipo de problemas que ya por entonces interesaban especialmente a lo que suele calificarse como los “sectores progresistas” de la sociedad. A veces era la pena de muerte y otras los derechos de los homosexuales, también los maltratos infantiles y la proliferación de armas nucleares, los problemas de la ecología y el medio ambiente, las empresas contaminantes, determinados delitos odiosos, violaciones y abusos de menores.

Además de Grant (Ab Asner), formaban parte del equipo el fotógrafo “Anial” (Daryl Anderson), los reporteros “Joe Rossi” y “Billie Newman” (respectivamente Robert Walden y Linda Kelsey), el veterano “Charles Hume” (Masson Adams) y algunos personajes secundarios más. Probablemente uno de los aspectos que parecían más encomiables para quienes ostentaban ideas progresistas eran las reflexiones sobre el papel del periodismo en la sociedad, las cuestiones de ética, los conflictos de intereses y todo lo relativo con la moralidad de la información y de la tarea periodística, elementos todos ellos que resultaban cargantes para el público conservador.

ASÍ CONOCIÓ EL ÉXITO UNA SERIE. Y ASÍ MURIÓ

Televisión Española estuvo emitiéndola en la segunda mitad de los 70 cada viernes a las 10 de la noche; tuvo éxito pero no entusiasmó. Todo era demasiado norteamericano para cuajar sólidamente en nuestra tierra. La serie Lou Grant se sitúa en el tiempo en el que el periodismo todavía era considerado como una tarea digna. Y el periodista se veía a sí mismo, como una especie de garante de la ley, martillo de infractores y corruptos, promotor de la moralidad y tan puro como un diamante. Tanto es así, que el propio protagonista de la serie, Ed Asner, terminó asumiendo ese arquetipo, empezó a protestar por la intervención norteamericana en Nicaragua y se significó como “activista”.

Ashner, antes de aparecer en El Show de Mary Tyler Moore como miembro del grupo de protagonistas, había intervenido en algunas series. Hijo de una familia de judíos ortodoxos, tempranamente mostró preferencias políticas por la izquierda liberal. El final de esta serie enlazó con el principio de la que protagonizó en exclusiva. Antes había tenido un papel en Raíces (1977) en la que fue el capitán del barco que llevó a “Kunta Kinte” a América. También hizo de Juan XXIII en una película para la televisión italiana. Luego se ha dedicado a prestar su voz para documentales. Se dice de él que es el actor que ha ganado más premios Emmy. Es de los actores que han exigido una revisión de lo que ocurrió el 11-S y ha protagonizado distintas campañas contra el racismo y de denuncia contra los intereses petroleros. Es el típico liberal de izquierdas norteamericano.

Durante un tiempo, los devaneos activistas de Asner no fueron mal para el producto: simplemente eran una forma de promoción. Pero llegó un momento en el que el mismo rostro de Asner se hizo completamente impresentable para un sector conservador del público norteamericano, especialmente en los años en los que el reaganismo había entrado en la Casa Blanca. Las actitudes políticas de Asner no tenían en cuenta que los EEUU cambiaron radicalmente en noviembre de 1980 cuando el electorado votó “Reagan” y se identificó con sus posiciones conservadoras. El mismo día en que el ex cowboy y su esposa durmieron por primera vez bajo los doseles presidenciales, la serie Lou Grant pudo entonar el morituri. En septiembre de 1982, a poco de que el Pentágono hiciera explotar un ingenio nuclear de 1 kilotón en el desierto de Nevada y cuando las milicias libanesas destruían los campamentos palestinos de Sabra y Chatila, se extinguía esta serie cuyo protagonista no supo entender los versos de Bob Dylan: “los tiempos van cambiando”.

¿Verla hoy? Solamente si simpatiza con todo lo que Grant-Asner representaron en su tiempo. Contraindicada, como pocas, para personas de orientación conservadora. Vale la pena avisarlo.