FICHA

Titulo original: The Last Kingdom
Título en España: El último reino
Temporadas: 2 (18 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 2015-2017
Temática: Aventuras
Subgénero: Histórica
Resumen: Las Islas Británicas del siglo IX están divididas en numerosos pueblos la mayor parte de los cuales pertenecen a daneses. El hijo de un conde sajón es educado como danés y se verá obligado a elegir su lealtad y tratará de reconquistas sus derechos.
 Actores principales: Alexander Dreymon, David Dawson, Emily Cox, Rune Temte, Matthew Macfadyen,Rutger Hauer, Ian Hart, Tobias Santelmann, Peter Gantzler, Joseph Millson, Adrian Bower, Nicholas Rowe, Thomas W. Gabrielsson, Tobias Santelmann
Lo mejorLa reconstrucción de las tácticas combates vikingas.
Lo peor: Que ya se habían visto dos años antes en Vikingos
¿Cómo verlo?: Puede verse en Netflix.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que hay que saber sobre EL ÚLTIMO REINO

Serie producida por la televisión británica ambientada en la Alta Edad Media (siglo IX) e inspirada en las novelas de Bernard Cornwell y que intenta retratar el nacimiento de Inglaterra. La serie, de todas formas, tiene más de película “de bofetadas” que de relato histórico novelado. A la retirada romana (siglo V) siguieron desórdenes sin fin y un período mítico en el que se forjan las leyendas del Rey Arturo y sus caballeros y luego, la formación de estos siete reinos que abarcan desde el siglo VI hasta mediados del IX. Es esta última época en donde se sitúa la trama de esta serie.

LA INTENCIÓN HISTÓRICO-PATRIÓTICA DE LA SERIE

En aquellos años existía una “heptarquía” en la Isla de Gran Bretaña. El territorio estaba constituida por siete reinos: Kent, Sussex, Essex, Wessex, Northumberland, Estanglia y Mercia. Los vikingos daneses habían llegado a Gran Bretaña en el 450 y formaron el Reino de Kent. Poco a poco fueron extendiendo sus dominios a Wessex y otros territorios, mientras que los sajones donaban en Essex.

La isla estaba dividida en numerosos reinos, condados y enclaves rivales que pasaban de unas manos a otras con frecuencia. En el norte, los pictos irreductibles, ocupaban el territorio de la actual Escocia. Un rey, Alfredo el Grande, inicialmente Rey de Wessex, luchó contra los reinos vikingos y se proclamó Rey de los anglosajones. Hoy es considerado como santo por católicos, anglicanos y ortodoxos. Es en ese contexto histórico, cuando Alfredo acaba de ser nombrado Rey de Wessex, en el que un joven “Uhtred de Bebbanburg”, nacido sajón pero educado por los vikingos daneses y tratado como tal, aparece con la intención de reconquistar sus posesiones. Se trata de un personaje clave, porque conoce las costumbres y la ciencia militar danesa, pero se encuentra ante la disyuntiva de elegir entre dos lealtades.

Así pues, la serie tiene un poso histórico. Es en aquellos momentos en los que arranca la unidad de la Gran Bretaña (importante no confundir: Gran Bretaña –la mayor de las Islas Británicas y término geográfico, con Inglaterra, Escocia y Gales, que incluidos en la isla de la Gran Bretaña, que junto con Irlanda, forman el Reino Unido como entidad política). Los distintos pueblos que terminaron confluyendo en aquellas islas, procedentes de horizontes geográficos diferentes, tradiciones y razas muy distintas, tardaron en aceptar que iban a convivir en el asfixiante espacio de una isla (incluso hoy tienen tensiones) y a nadie se le oculta una intención patriótico e incluso cierta intencionalidad universalista, porque el menaje que muchos deducirán es: si entre sajones y daneses, finalmente fue posible la “integración”, ahora con la llegada masiva de nuevas razas y pueblos a las Islas Británicas, tampoco debería de haber problema…

INEVITABLE COMPARACIÓN

El rodaje de la serie se remonta a 2014 y la emisión se realizó año después. Resulta inevitable compararla con otra serie de la que se tenía noticia un par de años antes y que se difundió en 2013: Vikingos. La carga histórica y épica de vikingos es muy superior en todos los sentidos, la narración más rápida y los aspectos didácticos mucho más amplios. En Vikingos, el título nos dice lo que vamos a ver: la peripecia de aquellos pueblos pero también sus costumbres, su religiosidad, sus técnicas de navegación. No es poco. Y lo vamos a ver a través de las aventuras de un vikingo que realmente existió, “Ragnar Lothbrok”. En El último reino, las concesiones a la fantasía son mucho mayores, la reconstrucción de la época menos rigurosa y lo único que podemos reconocerle es que el papel de Alfredo el Grande, como mínimo, está restituido al lugar que le corresponde en el arranque de la unidad de Inglaterra. Eso es todo.

No es estamos diciendo que sea una mala serie, pero es, visiblemente algo inferior a Vikingos. El último reino no llega a la intensidad de ésta, su fotografía, sin ser mala, es inferior, menos cuidada, las reconstrucciones tácticas de los vikingos ya las habíamos visto en la serie del mismo nombre, las mujeres que aparecen son mucho menos convincentes, incluso en lo que se refiere al atrezzo, vuelve a ganar Vikingos.

Y, sin embargo, la producción es buena, sólo que ha nacido con intención de competir con una serie que era mejor y ha ocurrido lo que podía preverse: que han quedado los segundos. No la podemos comparar con Juego de Tronos (2011-hoy) que no tiene absolutamente ninguna historicidad, por mucho que haya que reconocer a esta serie el reverdecimiento de la “fantasía heroica” de la que, tanto Vikingos como El último reino, son muestras, como es también, Marco Polo (2014-2016) y que tienen en Roma (2005-2007), Spartacus (2010-2013) o Los Borgia (2011-2014) como precedentes.

VALORACION DE CONJUNTO

Serie bien interpretada (por mucho que no terminemos de ver a su protagonista –Alexander Dreymon– en su papel), que cuenta con la presencia en los dos primeros capítulos de Rutger Hauer y de Tobias Santelman (ya conocido por su trabajo en Absuelto), es otro producto de la BBC que gustará especialmente a los incondicionales del buen hacer británico.

Es importante recordar que la parte histórica a la que se puede conceder crédito es a la personalidad del Rey Alfredo el Grande y a la situación de guerras civiles que vivió la isla en aquella época. Todo lo demás es ficción y no precisamente muy rigurosa. El elemento más débil de la serie es, precisamente, su protagonista que, a nuestro entender, carece de la fuerza, la rudeza e incluso el físico necesario para encarnar a Uhtred de Bebbangurg. Hay algo femenino en él que no termina de convencer, a pesar de que en otras series haya salido mucho mejor parado (American Horror Story [2011]). Simplemente, el papel no era para él.

La serie tiende al realismo y consigue situarse en ese registro, pero no es, desde luego, hiperrealista. Se puede ver, pero no admirar. Gustará pero no en exceso. Y, desde luego, no terminará de convencer. ¿El problema? Que ha salido perjudicada de su voluntad de competir con Vikingos y con Juego de Tronos. Aunque, a lo mejor, no se trataba de competir, sino de aprovechar el tirón de estas series para colocar un producto similar en el mercado.

En otras circunstancias, en otro tiempo, el comentario hubiera sido y parecido mucho más favorable, porque la serie es entretenida y puede considerarse como un mero divertimento. Entretiene, e incluso es posible que a alguno le termine interesando la historia de los “siglos oscuros” británicos. Es difícil que incluso un escolar español de hoy haya oído hablar de los “siete reinos” o de Alfredo el Grande, ahora tiene ocasión de saber de qué va todo esto, por mucho que su fuente de información habitual sea Wikipedia. Aprender algo viendo la tele es hoy casi un lujo, al menos esta serie nos da algunos datos espaciados y fragmentarios sobre la Alta Edad Media. Ya es algo.