FICHA

Titulo original: Starsky & Hutch
Título en España: Starsky y Hutch
Temporadas: 4 (98 episodios)
Duración episodio: 45 minutos
Año: 1975-1979
Temática: Thriller
Subgénero: Investigación
Resumen: Un par de policías poco convencionales, desenfadados, enérgicos, duros e imaginativos investigan crímenes que han sucedido en su demarcación a bordo de un Ford Gran Torino.
Actores principales: Paul Michael Glaser, David Soul, Bernie Hamilton, Antonio Fargas, Marki Bey,Darrell Zwerling, Alex Rocco, Richard Ward, Peter MacLean, Charlie Picerni, Ann Foster
Lo mejor: acción sin límites.
Lo peor: tanta acción agotaba al espectador.
¿Cómo verlo?: Está a la venta en DVD y mediante programas P2P se pueden obtener algunos episodios.

Puntuación: 6,5

INTRODUCCION

Lo mínimo que hay que saber sobre STARSKY Y HUTCH

Eran policías de los 70 y el ambiente que vamos a ver en esta serie refleja aquella época. Es una serie setentera por excelencia. Convencional en casi todo, quizás la única innovación que introdujo fue sustituir al “héroes solitario” por una pareja relativamente bien avenida, de policías bastante alocados e intrépidos. Eran dos, pero en realidad, estaban tan compenetrados (era frecuente que las frases de uno las terminara el otro, y viceversa) que parecían una especie de Jano bifronte. Era el tributo y la resaca de una década en la que el “héroe solitario” seguía siendo el rey de la televisión.

SITUEMOS A STARSKY Y HUTCH

Época de grandes cambios y enormes decepciones, especialmente en la segunda mitad de la década (en la que esta serie nació, creció y murió), los setenta fueron un momento en el que la televisión entendió que debía de encontrar fórmulas nuevas para satisfacer a una audiencia cada vez más exigente y curtida por horas y horas acumuladas de visionado de series. En la segunda mitad de la década estaba claro que solamente con un “factor diferencial” no era suficiente para construir una serie en función de un personaje nuevo. Era lo que se venía haciendo desde Mannix. Había bastado hasta entonces, pero a partir de ahora, el público se estaba dando cuenta de que casi todo era lo mismo y que todos estos personajes podían resultar más o menos entretenidos pero los casos que investigaban siempre giraban en torno a los mismos temas (crímenes truculentos, estafas multimillonarias o robos de campanillas). Era preciso introducir algo más. Mac Millan y esposa (1971-1977), estaba demostrando que una serie con dos protagonistas podía funcionar. Claro está que uno de ellos era Rock Hudson y que, en realidad, su esposa, siempre se situaba un pelo por detrás. Había, sí, dos protagonistas, pero el peso de uno en la trama y su fama como actor, desequilibraban la serie. Así pues, se trataba de dar una nueva vuelta de tuerca: dos policías, cada uno situados a un lado del coche, dirigiéndose veloz y audazmente hacia el escenario del crimen o en persecución del delincuente, en el mismo plano y respondiendo a los mismos rasgos, en igualdad absoluta, plena y total.

En filosofía se dice que cuando dos cosas son exactamente iguales en todos sus elementos constitutivos, reaccionan igual y tienen las mismas propiedades, no son dos cosas diferentes sino una sola y misma cosa. Y seguramente por esto los productores eligieron como protagonistas a uno rubio y otro moreno. Esta fue toda la diferencia entre ambos. Eran pareja, pero no estaban entre sí lo suficientemente diferenciados más que por el color del pelo. Debería de llegar luego Corrupción en Miami para que los guionistas se preocuparan de diferenciar un poco más a los personajes (aquí uno era blanco y rubio y el otro moreno y mestizo, lo cual suponía otro paso al frente) y atribuirles contornos psicológicos más y mejor definidos.

¿QUÉ VIMOS –Y QUÉ PODEMOS VER- CON STARSKY Y HUTCH?

Vamos a ver dos policías alocados y desenfadados, vestidos con la moda masculina de aquellos años (horrorícense: pantalones campana o de “pata de elefante”, Hutch iba con una cazadora ceñida a la que le hubiera saltado la cremallera de engordar un kilo, Strasky, por su parte, era más de vaqueros y jerseys de aquellos de lana gruesa que parecían tejidos por la abuela. Buena parte de la serie transcurre a bordo de su Ford Gran Torino rojo, con banda blanca. Su relación es buena, tanto que discuten como cualquier pareja bien avenida.

Cada uno tiene ideas propias sobre la forma de abordar tal o cual caso, ni siquiera están de acuerdo en las rutas que deben emprender en las persecuciones a otros vehículos, tan trepidantes como frecuentes. Al acabar la jornada se les podía ver tras largas copas de cerveza o metiéndose whiskys dobles. Se les podía definir como amigos y residentes en el Sur de California. Mucho más irónicos y socarrones que cualquier otro protagonista televisivo que se hubiera visto hasta la fecha.

Los personajes estaban bien construidos y el casting encontró a dos actores que los encarnaron a las mil maravillas. Incluso los guionistas se estrujaron las meninges y dieron con argumentos nuevos y diferentes a otras series que circulaban en la época. Introdujeron en la serie la figura de un chivatillo bien intencionado (“Huggy”) interpretado por Antonio Fargas, individuo estrafalario y propietario de un bar (lo hizo también y de manera tan atractiva que los productores consideraron lanzar un spin-off con él como protagonista). Luego estaba el “capitán Dobey” (Bernie Hamilton) que frecuentemente perdía los nervios con los excesos de la pareja, si bien era capaz de perdonarles todo a la vista de su probada eficacia.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

La serie se convirtió en extremadamente popular en la segunda mitad de los 70, no solo en EEUU sino en cualquier lugar en donde se emitió. Parecía un producto nuevo y lo era en cierta medida. Gustó pero no pudo mantenerse en prime-time mucho más allá de cuatro temporadas. En la tercera inicio un lento declive. En la cuarta, el declive fue evidente. La novedad se había perdido, los gags eran siempre los mismos y las discusiones entre ambos, incluso en medio de persecuciones, habían perdido interés.

David Soul, que había participado previamente en series como Las Calles de San Francisco y se le había visto en algún thriller notable (Harry el fuerte [1971]), siguió participando luego en series y películas y gozó de una discreta fama en los 80, instalándose luego en Londres en donde ha seguido trabajando en el cine y en la televisión británicas.  La carrera de Paul Michel Graser (“David Starsky”) ha sido mucho más discreta, a pesar de que sigue trabajando (lo hemos visto últimamente en Ray Donovan y antes en algún episodio de El Mentalista (2008-2015), de Mentes Criminales [2005-hoy] o de Las Vegas [2003-2008]) y haciendo incursiones en la dirección de episodios.

La serie interesará a los mitomaníacos de los años 70 y a quienes quieran percibir las sutiles diferencias que, poco a poco, se iban imponiendo en las series televisivas del mismo género en aquellos años. Las broncas y los comentarios irónicos entre los protagonistas hace tiempo que dejaron de tener gracia (se había abusado de ellos). Las escenas de persecuciones siguen teniendo espectacularidad, si bien hoy, los efectos especiales logran palidecer todo lo hecho en aquellos años. La serie la recordarán todos aquellos que tengan en torno a 50-60 años. Difícilmente pudieron eludirla en aquellos años y seguramente la recordarán con cariño. Pero no esperen que ahora les siga entreteniendo como lo hizo en aquella época.